La controversia de otorgar un Premio Nobel de Economía, llamado así en honor a Alfred Nobel aunque él no lo estableciera en su testamento, continúa año tras año. Ajeno a la polémica, el Banco de Suecia ha otorgado el galardón a Oliver Hart (Universidad de Harvard) y Bengt Holmström (Massachusetts Institute of Technology) por sus contribuciones a la teoría del contrato, según destaca el fallo. Los economistas desarrollaron unas herramientas teóricas que sirven para medir el valor y el impacto real de los contratos que se firmen.

Dentro de lo que en teoría de negociación se conoce como "Mejor Alternativa a un Acuerdo Negociado" (BATNA, en inglés), su análisis microeconómico sirve para diseñar contratos más eficientes para las partes, que eliminen parte del riesgo agente. En particular, el trabajo de los hoy premiados con el Nobel de Economía ayuda a mejorar los contratos donde existe asimetría en la información, como sucede en el caso de los contratos de seguros entre las empresas y los asegurados. En esas situaciones, las partes intentan sobrellevar la ignorancia acerca de ciertos datos relevantes en el contrato tomando decisiones diseñadas para adquirir nueva información o evadir los costos de dicha ignorancia.

El Comité Nobel ha destacado el trabajo de Bengt Holmström en el desarrollo inicial de la teoría del contrato desde finales de los setenta. El economista, nacido en Helsinki (Finlandia) y docente del MIT, formuló el principio de informatividad, que indica de forma precisa cómo un contrato óptimo debe vincular la retribución del agente a la información relevante para el rendimiento, sopesando los riesgos frente a los posibles incentivos. A mediados de los ochenta, Hart estudió los conocidos como contratos incompletos, un análisis de gran relevancia en la administración y la gestión de empresas, pero que también ha tenido un profundo impacto en Ciencias Políticas y Derecho. Sus estudios sirvieron para impulsar estas aproximaciones teóricas al desarrollo de contratos y nuevas investigaciones en Economía de la Información.

Desde 1968, el Banco de Suecia ha seleccionado a un total de 49 economistas por sus trabajos e investigaciones. Algunos de los más conocidos fueron John Nash, cuya vida inspiró la película Una mente maravillosa, o Paul Krugman, que asistió recientemente al European Health Forum celebrado en Gastein (Austria). El Nobel de Economía sólo ha premiado en una ocasión a una mujer. Ocurrió en 2009, cuando el Banco de Suecia galardonó a Elinor Ostrom. Una muestra más de la injusta representación de premiadas en los Nobel, como se puso de manifiesto de nuevo la semana pasada.

En 2015, el Premio Nobel de Economía fue para Angus Deaton, el investigador que propuso utilizar el consumo per cápita como medida de desarrollo. Sus análisis sobre pobreza y bienestar también fueron, a juicio del Comité Nobel, muy relevantes en el campo de las ciencias económicas. Como curiosidad, el economista que recibió el galardón a edad más avanzada fue Leonid Hurwicz (90 años), mientras que el más joven en ganarlo tenía 51 años (Kenneth J. Arrow).

El anuncio del Premio Nobel de Economía llega después de que la semana pasada se dieran a conocer los galardones en el ámbito de la Fisiología o Medicina, la Física, la Química y la Paz. Este último generó una gran polémica al reconocer los esfuerzos del presidente Juan Manuel Santos por poner fin a la violencia en Colombia y llegar a un acuerdo con las FARC, que luego sería rechazado en un referéndum nacional. El próximo jueves 13 de octubre se anunciará el último premio de este año, cuando se difundirá el nombre de la persona galardonada con el Premio Nobel de Literatura.

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