El primer paso en el largometraje del joven y polifacético director moscovita Ilya Naishuller, recién estrenado en las salas comerciales españolas, debe de hacer las delicias de los aficionados a cierta clase de videojuegos.Hardcore Henry (2015), pues así se llama, **forma parte del cine experimental en tanto que Naishuller ha rodado el filme al completo con planos subjetivos**, es decir, el enfoque muestra en todo momento lo que ve uno de los personajes, Henry en este caso, como si la cámara fuesen sus ojos, lo cual tiene mucho sentido considerando la naturaleza en gran medida robótica del protagonista, que debe de registrarlo todo como buen casi androide. Siendo así, llama la atención que pocos hayan reflexionado lo suficiente para señalar a esta película como, quizá, de metraje encontrado, lo cual no es moco de pavo si lo añadimos a la suma de sus recursos cinematográficos, que aumenta el valor del conjunto.

No se trata, no obstante, de la primera de esta índole, pero porque *el mismo director ya había elaborado antes un corto, Bad Motherfucker* (2013), como videoclip de la canción homónima del grupo rockero Biting Elbows que él había fundado en 2008, en el que emplea la misma técnica**. Y no sólo eso sino que, además, Hardcore Henry bien podría ser contemplado como un remake de este corto si no fuera porque la historia y sus pormenores son distintos. Pero si uno ve la acción desenfrenada en primera persona, la violencia que emplea y suporta el que huye, perseguidor a su vez, y los elementos de ciencia ficción, se dará cuenta enseguida de que ambas obras son algo más que cercanas.

El filme lleva al extremo su proposición, yendo **un paso más allá que un clarísimo antecedente: Lady in the Lake (Robert Montgomery, 1947)**, cine negro que adapta a Raymond Chandler y cuya intriga se desarrolla ante nuestros ojos también con planos subjetivos casi en su totalidad. Alfred Hitchcock nos brindó unos cuantos muy agradecidos, como uno de los últimos de Spellbound (1945) y otro fundamental de Psycho (1962), guionizadas según las novelas de Francis Beeding y Robert Bloch respectivamente; y muy recordado es el uso que se les dio en la inolvidable The Shining (Stanley Kubrick, 1980), adaptando a Stephen King en esta ocasión. Pero no hay duda de que **Naishuller ha alcanzado otro nivel; en la utilización de la técnica, ojo, no en la calidad del resultado**.

Y a todo esto hay que añadir lo que mencionaba al principio, el hecho de que, siendo una película de acción en la que el personaje-cámara dispara tiros a cascoporro, podemos analizarla como **una nueva traslación a la gran pantalla, decididamente extrema, de la perspectiva de los videojuegos de tipo shooter*, que ya se había probado en aparatosos desastres como Doom (Andrzej Bartkowiak, 2005) y Silent Hill 2: Revelation* (Michael J. Bassett, 2012), los cuales ya son adaptaciones de famosos videojuegos.

La buena noticia es que Hardcore Henry, a diferencia de ambas, sale airosa de su experimento, y se alza como una experiencia adrenalítica, inesperada y satisfactoria, y ultraviolenta desde sus mismos títulos, con una coreografía en las persecuciones y la lucha sin cuartel, acrobacias incluidas, francamente apabullante, y un honroso desenfado que la aleja de una solemnidad que sería muy perniciosa para ella.

Tanto es así en este último aspecto que el personaje que más destaca es el que interpreta un incontinente Sharlto Copley, actor sudafricano al que conocemos por sus papeles anteriores en la intensa District 9 (Neill Blomkamp, 2009) o el remake en largo de The A-Team (John Carnahan, 2010), y que se marca una actuación múltiple de personalidades varias que le aporta un toque excéntrico a la película, y escenas que rozan el surrealismo puro. La estadounidense Haley Bennett, a la que ya hemos visto esta temporada en *The Girl on the Train* (Tate Taylor, 2016), se mete en la piel de Estelle, cumpliendo con su cometido sin oportunidad de lucimiento alguno.Danila Kozlovsky es Akan, el malo tópico y trivial de la función, y Tim Roth aparece tan triste y brevemente que, más que un hacer cameo, diríase que asoma la cabeza para expresar su apoyo al proyecto experimental. Y, como a Henry ni se le ve la cara y ni tan siquiera se escucha su voz, acrecentando la impresión cierta que da de personaje-cámara, le encarnan Sergey Valyaev, Andrei Dementiev, el propio Naishuller y otros a lo largo del metraje.

La lástima es que, si bien sus recursos y los elementos de ciencia ficción, convenientemente constituidos y dosificados, le aportan riqueza y contribuyen a evidenciar que este no es otro filme de acción descerebrada, el experimento global de los planos subjetivos caduca pronto como peculiaridad cautivadora y el relato se mantiene en su continua repetición e inventiva, lo que le resta unos cuantos enteros en cualquier caso.

Conclusión

Así, Hardcore Henry se queda solamente en un enérgico ejercicio de estilo, perfecto para los amantes de los videojuegos de tipo shooter, y en una buena demostración de la habilidad de Ilya Naishuller, tal vez una promesa de lo que este cineasta podría ofrecernos en el futuro.

Pros

  • El satisfactorio experimento de los planos subjetivos.
  • La apabullante coreografía de la acción.
  • El honroso desenfado que aleja a la película de una solemnidad perniciosa.
  • La actuación múltiple de Sharlto Copley.

Contras

  • Que el experimento global de los planos subjetivos caduca pronto como peculiaridad cautivadora.
  • Que Akan, el villano de Danila Kozlovsky, es tópico y trivial.
  • Que Tim Roth aparezca tan sumamente poco.

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