Es frecuente pensar que un coche conectado debe coordinar nuestra cabeza con nuestra casa para que cuando lleguemos la cena esté hecha, que el coche conectado será el mayordomo del futuro, y esto es un error muy grave. El coche conectado podrá ayudarnos a hacer algunas tareas cuando llegamos o salimos de casa, el trabajo… pero ese no es su objetivo.

El coche conectado debe *conectarse* con otros coches y las infraestructuras de la ciudad: semáforos, túneles… para poder coordinar de una forma mucho más eficiente el traslado de personas pero además, se reducirían a casi 0 los accidentes mortales producidos por alcance a otros coches, motos y peatones. El coche conectado debería poder avisar, por ejemplo, a otro coche para que no pase en ese momento por ese cruce porque un camión se acaba de saltar el semáforo en rojo, o que un peatón está cruzando por donde no debería hacerlo… Estas son algunas de las ventajas del coche conectado, el vehículo no toma decisiones, pero los conductores recibiríamos muchísima información relacionada con la conducción. Es la antesala de la conducción autónoma.

El coche conectado convivirá con el eléctrico y será el puente hacia la conducción autónoma.

Pero un coche conectado debe y puede hacer más cosas, por un lado está la seguridad pero debemos pensar también en el confort. ¿Y si el coche pudiera pagar de forma automática en un parking o gasolinera? Vincularíamos nuestra matrícula con la tarjeta y no sería necesario estar sacando un ticket, acudiendo a la máquina a pagar, etcétera, o echar gasolina sin tener que sacar la cartera del bolsillo.

Imagina por otro lado que has aparcado tu coche en la calle y pudiera informarnos si otro vehículo nos ha dado un golpe aparcando. El sistema además registraría el golpe, la matrícula y los desperfectos para poder enviar la información a la compañía aseguradora.

Dentro de las tareas de confort que puede realizar un coche: encender y apagar la calefacción, o cerrar la puerta del garaje, tenemos que tener en mente que un coche conectado debe ser la antesala del coche autónomo porque será imprescindible que esté conectado con todos los sistemas posibles, así serán mucho más eficientes. Los conductores tenemos que pasar por un proceso de aprendizaje: lo primer es delegar alguna tarea en el coche, lo segundo es poder tomar decisiones basándonos en la información en tiempo real de otros vehículos y lo último es confiar por completo en el coche.

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