La primera mitad de la segunda temporada de Fear The Walking Dead, antes del habitual parón al que ya nos tienen acostumbrados en su serie madre, The Walking Dead, termina con “Shiva”, un episodio que cuenta con los ingredientes y los sucesos dramáticos adecuados para conseguir un clímax fenomenal pero que, como viene siendo costumbre en este lánguido spin-off, se queda a mitad de camino por la suma de sus debilidades.

Todo comienza en el mismo punto en que acabó “Sicut Cervus”, el capítulo predecente, pero justo antes tenemos la oportunidad de ver los últimos segundos de un sueño de Daniel Salazar (Rubén Blades), sobre su violento pasado. Ahondar en él es una decisión acertada porque, seguido de Victor Strand (Colman Domingo), la webisódica Alex (Michelle Ang) y Celia Flores (Marlene Forte), Daniel es el único cuyas circunstancias vitales de veras intuimos que pueden llegar a interesarnos lo suficiente como para proporcionar material, motivaciones e hilos argumentales para unos cuantos episodios. Pero que Robert Kirkman, Dave Erickson y su equipo de guionistas sepan aprovecharlo aún está por ver, y no está tan claro que lo veamos tal como concluye el capítulo.

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'Fear the Walking Dead' 2x07 - AMC

Las consecuencias de lo último que hicieron Chris Manawa (Lorenzo James Henrie) y, sobre todo, Strand al final del anterior se dejan sentir en este, y si por un momento habíamos advertido un desagradable tufo, por la sensación de déjà vu, a lo que sucedió precisamente en la primera mitad de la segunda temporada de The Walking Dead con lo que Hershel Greene y su familia escondían en el granero de su granja, por fortuna, aquí dejamos de olerlo. Además, las razones por las que Celia y el resto de habitantes de su casa hacen lo mismo que Hershel y compañía están algo más elaboradas. Pero de poco nos vale.Todo ocurre a matacaballo en esta temporada, justo lo inverso que en la primera; han pasado de un extremo a otro y no dan con la dinámica justa

Nick Clark (Frank Dillane), que parece haber visto la luz con una rapidez inusitada, trata de arreglar el entuerto de Strand con una sorpresa, y el estado mental de Daniel y de Chris se deteriora, pero todo esto se nos expone en uno o dos escopetazos, de forma que los guionistas inciden de nuevo en una de las mayores flaquezas de la serie: no dilatan la mayoría de las situaciones en un crescendo sostenido de la tensión para que el espectador las saboree a gusto y que, así, le resulte del todo verosímil la evolución de los personajes, como tan bien se hace en The Walking Dead. Todo ocurre a matacaballo en esta temporada, justo lo inverso que en la primera; parece que han pasado de un extremo a otro y que no encuentran la dinámica justa, y los nuevos caracteres y lugares en los que buscar seguridad son prácticamente un visto y no visto.

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'Fear the Walking Dead' 2x07 - AMC

Ni siquiera la amenaza que se cierne sobre Strand, por la que debiera experimentarse algo más ominoso, llega a algún sitio; se queda en una vergonzosa agua de borrajas. Por otro lado, mientras la resolución que toma Travis Manawa (Cliff Curtis) como padre respecto a Chris se nos puede antojar un tanto comprensible, y no demasiado, la de Madison Clark (Kim Dickens) como madre, desde luego, se ve excesiva a todas luces, casi descerebrada, porque las cosas no han llegado lo suficientemente lejos como para que se comporte así.

Y la última de Nick sería más digerible si su cambio de mentalidad no hubiese sido tan apresurado, si no estuviese tan débilmente construido. Y aunque algo de cierto hay en lo que dice en la escena de cierre respecto a lo que siempre acaba provocando el grupete de supervivientes allá a donde arriban, lo que no añade es la causa inequívoca de que así sea: que van a tontas y a locas por este mundo apocalíptico que se les ha echado encima, y eso es responsabilidad de aquellos que mueven sus hilos.