El interior, y cada vez más piezas del exterior, de un coche están realizadas en plástico, un material que necesita petróleo para materializarse y que en su proceso se emiten muchas partículas contaminantes. Existen fabricantes que opinan que un coche no emite CO2 solo al moverse sino desde que se crea hasta que se destruye, y por ello crear plástico empleando el CO2 que emite, por ejemplo, una fábrica es un hito al que, de momento, solo ha llegado Ford.

Este nuevo plástico creado por Ford emplea un 50% de CO2 gracias a la sintetización de los alcoholes polihídricos, un proceso en el que llevan trabajando desde 2013 con diferentes empresas y universidades como Novomer, que comenzó a estudiar el crear plástico capturando el CO2 del aire hace muchos años. Gracias a un sistema de conversiones pueden crear un polímero que se usa en espumas y plásticos.

Los responsables creen que se podrían ahorrar más de 750 millones de euros.

En Ford no es el primer acercamiento que hacen a la creación de materiales más sostenibles. Hace 20 años desarrollaron revestimientos creados con fibras de coco, usan neumáticos reciclados y soja para las juntas de los espejos retrovisores, reciclan camisetas para crear las alfombrillas así como botellas para reutilizar el plástico en tejido. Y ahora llega el turno a la captura del CO2 del aire. El objetivo es muy claro, reducir todo lo posible el uso de plásticos basados en combustibles fósiles.

Con este proyecto Ford se convierte en el primer fabricante de vehículos del mundo en crear plástico usando el CO2 que existe en la atmósfera. Todavía es un proyecto en fase de investigación pero esperan que en 5 años tenga las primeras aplicaciones prácticas.

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