"De los lugares donde hay problemas es de donde surgen mejores ideas para superarlos", ha afirmado el rey Felipe VI durante la presentación del Informe COTEC 2016. Y, a tenor de los datos difundidos, la I+D+i en España se encuentra en un atolladero. Lejos de recuperar la inversión en ciencia, la investigación huye cada vez a más velocidad del resto de países europeos. Las dificultades se agravan no sólo en el sector público, de acuerdo a la Fundación COTEC, sino que son especialmente importantes en la empresa privada. ¿Por qué la I+D+i está contra las cuerdas?

España no sólo ha perdido una oportunidad, sino que se aleja a toda velocidad de Europa

El icónico escenario de La N@ve, antigua Fábrica Boetticher de Villaverde, ha sido el lugar escogido por la Fundación COTEC para presentar su informe anual. El documento señala que el gasto en investigación ejecutado en España en 2014 fue de 12.821 millones de euros, lo que supone un descenso del 1,5% respecto al ejercicio anterior. Los presupuestos dedicados a la ciencia han hecho que retroceda una década, ya que según el Instituto Nacional de Estadística, la inversión en I+D en relación al PIB de España se situó en 2014 (1,23%) en niveles más bajos que en 2007 (1,27%). COTEC sostiene en su informe que se mantiene la caída de inversión que se inició en 2009, aunque se ha reducido el ritmo de este descenso -en 2013 fue del 2,8% y en 2012 del 5,6%-.

El trigésimo aniversario de la ley de la ciencia en España, derogada luego por la actual Ley de la Ciencia, la Innovación y la Tecnología de 2011, deja un profundo regusto amargo. Y es que hasta 2008, según el Informe COTEC 2016, el gasto español "creció a un ritmo notablemente superior al de los países de su entorno". El estallido de la crisis económica provocó una auténtica involución de lo conseguido hasta ese momento. Desde aquel año, España ha recortado su gasto en un 6% (en $PPC, ajustado según poder adquisitivo), mientras que otros países como Alemania, Francia, Italia y el Reino Unido lo incrementaron entre un 12 y un 30%. Polonia, que partía de una posición peor, ha multiplicado por cuatro su inversión en ciencia, y el promedio de la Unión Europea de los 28 se sitúa en un aumento del 23%. España no sólo ha perdido una oportunidad, sino que se aleja a toda velocidad de las tendencias que se ven en el resto del continente.

La reducción del gasto en I+D no sólo se produce en la administración pública. Uno de los grandes males en España es la poca apuesta del sector privado por la ciencia. El Informe COTEC 2016 revela que nuestro país cuenta con 3,4 investigadores en la industria por cada mil empleados. El promedio de la UE-28 es de 5,1; mientras que Alemania y Francia tienen 6,5 y 8,7 científicos por mil empleados en la industria. La Fundación COTEC señala a las grandes empresas como "culpables" de esta peculiaridad negativa de nuestro sistema científico. Y es que son las pymes las que soportan mayoritariamente el porcentaje de la I+D empresarial. En 2008, las pymes ejecutaron el 54,4% de la inversión privada en ciencia, que disminuyó hasta el 46,3% en 2014. Esta asimetría también nos aleja de Europa, ya que en países como Francia, Italia o Alemania, son las compañías más grandes las que ejecutan el mayor porcentaje del gasto, con porcentaje del 77% o del 89%, respectivamente.

Al contrario que otros países europeos, en España son las pymes las que ejecutan la mayoría del gasto privado en I+D

A la reducción generalizada por cuarto año consecutivo de la inversión en I+D, la Fundación COTEC señala una única comunidad autónoma que se salva de la tendencia generalizada. El País Vasco incrementó el gasto en sólo dos centésimas, pero fue la única región que lo hizo. Navarra, Madrid y Cataluña se unen al listado del top 4 de comunidades que más apuestan por la ciencia con respecto a su PIB. Aunque los datos del informe muestran cierto optimismo: en 2014, España fue el país con mayor proporción de científicos de la Administración Pública por cada mil empleados, después de Alemania. El problema en ese sentido se centra en el envejecimiento del personal investigador -la edad media en el CSIC se sitúa en 53 años- y la excesiva precariedad laboral, a pesar de la transformación de las becas en contratos a partir de 2012.

Las negativas conclusiones de COTEC contrastan con el incremento de la producción científica en España, acompañado de un declive en las solicitudes de patentes. Para transformar esta tendencia, la Fundación COTEC apostó por un nuevo modelo de innovación con el que involucrar también a colegios e institutos. Sus resultados muestran que, parafraseando a Golpes Bajos, son "malos tiempos para la lírica". Y parecen todavía peores para la I+D+i, un problema del que todos los partidos políticos parecían ser conscientes en las elecciones del 20 de diciembre. ¿Cambiará algo después de los comicios del 26 de junio?

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