Actualización 3 de marzo, 23:24: La revista PLOS One ha anunciado que retira el artículo después de que el comité editorial haya realizado una revisión del mismo. La publicación ha señalado que "el proceso de ​peer review no evaluó de forma adecuada varios aspectos del trabajo"

No es la primera vez. Y parece que tampoco será la última. El creacionismo ha vuelto a colarse en una revista científica, gracias a la publicación de Biomechanical Characteristics of Hand Coordination in Grasping Activities of Daily Living en PLOS One.

El trabajo tenía como objetivo estudiar la biomecánica de las manos humanas, pero ha sido aprovechado para incluir en su redacción la palabra "Creador" al referirse al "diseño adecuado" que mantiene la arquitectura formada por los tendones, las articulaciones y el tejido muscular. A pesar de que el artículo fue difundido hace unas semanas, la polémica ha estallado después de que el blog Retraction Watch se hiciera eco del estudio.

El diseño inteligente, el disfraz del creacionismo

La teoría de la evolución es un conjunto de conocimientos y evidencias científicas que nos permiten documentar la evolución de las diferentes especies. A pesar de que el debate entre evolucionismo y creacionismo parece zanjado en el seno de los investigadores, lo cierto es que el fundamentalismo religioso ha disfrazado sus ideas para que las teorías creacionistas también "evolucionen".La aceptación de la evolución es muy desigual: en EEUU menos del 40% de los ciudadanos cree en esta teoría, mientras que en España no alcanza el 70%

Pero como explica a Hipertextual el genetista Luis Sáenz de Miera, "no se debe creer en la evolución. Se cree en la religión, y por lo tanto en el creacionismo. La evolución, sin embargo, es ciencia, y se "conoce" a través del método científico y de los datos que aporta la naturaleza".

La aceptación pública de la evolución es, sin embargo, muy desigual en función de la región del mundo en la que nos encontremos. Un estudio publicado en la revista Science señaló que menos del 40% de ciudadanos de Estados Unidos admitía la evolución como "algo verdadero" o "probablemente verdadero". El porcentaje era superior en países como España (70%), Alemania (71%), Francia (78%) o Dinamarca (82%).

En palabras de Sáenz de Miera, "la religión y la evolución están sumamente reñidas. Para la religión algún dios, diseñador inteligente o como quiera llamarse crea a los seres vivos con especial atención a los seres humanos". Una apreciación que precisamente recoge el artículo en PLOS One, en el que el creacionismo se plantea con los postulados del conocido como diseño inteligente:

La coordinación de la mano proporciona a los seres humanos la capacidad de flexionar y controlar de manera confortable la estructura compleja con la que lleva a cabo numerosas tareas. Por tanto, la coordinación de la mano debería indicar el misterio de la invención del Creador

El problema del acceso abierto

La inclusión del creacionismo dentro de una publicación científica como PLOS One ha llevado a los responsables a disculparse públicamente por el error. Los editores han pedido perdón por no haber evaluado el uso de la palabra "Creador" de manera interna y añaden que tomarán medidas para subsanar el fallo lo antes posible. El problema se centra en que la revista es de acceso abierto y que el proceso de revisión por partes no es tan meticuloso como sucede en el caso de otras publicaciones como Nature o Science.

Los editores de revistas de acceso abierto como PLOS One solo juzgan los artículos por su forma y no por su contenidoEn otras palabras, PLOS One pide a sus editores que juzguen los artículos solo por su "forma" y no por su "contenido". Esto acelera el proceso de revisión, estimado en diez días, una característica que, junto al acceso abierto a los artículos, ha hecho crecer el negocio de este tipo de revistas.

El problema es que el proceso de peer review "light" que se lleva a cabo puede permitir que se cuelen textos con tintes claramente creacionistas. Y todo eso después de que el autor pague 1.495 dólares (aproximadamente 1.374 euros) para ver su trabajo difundido en PLOS One.

Tras la polémica de la publicación de un artículo creacionista, numerosos científicos y revisores han manifestado sentirse "avergonzados" por la actitud de la revista. El palentólogo Joshua Lively, por ejemplo, ha anunciado que, si PLOS One no retira el trabajo, no volverá a enviar ninguna investigación para su publicación. El ecólogo Daniel Marquina también ha alertado sobre que "se empieza por la evolución de la mano y se termina negando el cambio climático o las vacunas". Posturas que recogen la indignación de la comunidad científica ante este suceso, que ha sido difundido en las redes sociales con el hashtag #CreatorGate.

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Una de las imágenes utilizadas por los autores del polémico estudio en PLOS One

El artículo de dos especialistas en biomecánica de la Huazhong University of Science and Technology de China llama también la atención porque cuenta con un experto en finanzas como tercer autor del trabajo. Detalles que, mediciones y experimentos aparte, nos hacen preguntarnos cómo el creacionismo le ha colado un gol a la comunidad científica.

La razón no es otra que el diseño inteligente, bautizado como "la máscara bioquímica del creacionismo" por los expertos de la Sociedad Española de Bioquímica y Biología Molecular. Las corrientes creacionistas han conseguido disfrazar sus denostados postulados mediante el uso de ideas a medio camino entre la bioquímica obsoleta y las pseudociencias, en palabras de Juli Peretó, del Instituto Cavanilles de Biodiversidad y Biología Evolutiva. Ideas que han vuelto a colarse en una publicación científica respetada como PLOS One y que demuestran que el creacionismo no tiene límites.