Varios países llevan tiempo acotando cada vez más el uso del dinero en efectivo. Con un interés que tiene más que ver con poner fin al anonimato del dinero y cuestiones fiscales que con el avance tecnológico y la comodidad a la hora de pagar, algunas medidas han ido contribuyendo a que el pago electrónico tenga un peso creciente. Menos monedas y más tarjetas.

– **Grecia**: los pagos que superen los 70 euros deben realizarse mediante cheque o tarjeta.
– **Francia**: los pagos que superen los 1000 euros no pueden realizarse en efectivo.
– **Unión Europea**: los bancos están obligados a informar a las autoridades si detectan cualquier transferencia a la zona europea si es superior a 10.000 euros.

Pero si un caso es paradigmático es el de [**Suecia**, que ha logrado disminuir trece veces la cantidad de efectivo en circulación en solo seis años](http://www.elconfidencial.com/tecnologia/2015-10-16/suecia-puede-ser-el-primer-pais-sin-dinero-efectivo-por-el-uso-de-nuevas-tecnologias_1061120/). De 106.000 millones de euros han pasado a sólo 8.000 millones. La mayoría de pagos se realizan con tarjeta de débito, incluso los muy pequeños, y se han inventado otras soluciones para garantizar la no-necesidad del cobre. Y eso que queda por llegar lo mejor…

## El móvil como centro de nuestra vida

Un ciudadano, un móvil. O casi. El smartphone nos ha conquistado de lleno y es una vía excelente para aglutinar en él multitud de servicios, con los pagos a la cabeza. Es un dispositivo personal y suele incluir un chip NFC, como las tarjetas de débito *contactless*.

El dinero en efectivo está condenado a desaparecer en su práctica totalidad, sólo falta saber el tiempo exacto que le queda de vidaQueda camino por recorrer, pero concentrar servicios en él es una meta inevitable. Llevamos mucho recorrido, pero falta todavía. En su momento era natural sacar dinero entrando al banco en su horario de caja. Cuando se implantaron los cajeros automáticos, poco a poco empezó a ser muy extraño obligarse al trámite anterior. Cuando llegaron las webs de los bancos, muchas operaciones pasaron a hacerse en ellas, renunciando a pisar la oficina. Con las aplicaciones, la renuncia es a la web de escritorio, en una era en la que el smartphone es el principal y preferido dispositivo de acceso a la red.

El siguiente paso es el de poder pagar con nuestros móviles en casi cualquier lugar. Los títulos de transporte público, supermercados, establecimientos, etc. El mayor escollo ahora mismo es el de **los comercios que todavía no incluyen un TPV**, y en menor medida los que sí lo incluyen pero piden un pago mínimo. Del movimiento de los próximos años, y de que las tarjetas y el pago con ellas sea lo habitual incluso en cantidades bajas, dependerá.

Aunque los pagos móviles todavía tienen camino por recorrer en Occidente, [en África se han impuesto](http://blogthinkbig.com/los-pagos-moviles-han-conquistado-africa/) gracias al bajo porcentaje de tarjetas de débito y la altísima penetración móvil, unida a que la tecnología de pago es vía SMS, tan sencillo como eso.

## Los beneficios de jubilar al efectivo

– **Mayor control frente a delitos fiscales**. Si todo movimiento económico queda registrado, se complica en buena medida la economía sumergida o los pagos en negro de cualquier tipo, así como a la evasión de impuestos.

– **Un supuesto ahorro**. Con matices: aunque impulsos como el de Alemania conduzcan a pensar que podríamos ahorrarnos el coste de mantener dinero en metálico circulando, no hay que olvidar que si se disparan los pagos electrónicos también se dispararán los costes asociados: servidores, mantenimiento, infraestructura, etc.

– **Mayor seguridad**. Negocios, conductores de transporte público y taxistas, ciudadanos de a pie… Con menos dinero en el bolsillo será algo más fácil evitar la tentación de atracos y hurtos.

### Y algunas interrogantes

– **¿Y los niños?** [¿Es que nadie va a pensar en los niños?](https://i.ytimg.com/vi/MQYa0Fo8y20/hqdefault.jpg) Más allá de la broma, la edad media de acceso al primer teléfono móvil se sitúa en torno a los 11 o 12 años. Las tarjetas de débito son para mayores de 18 años. ¿Qué ocurre con los niños menores si vivimos en un mundo sin dinero en efectivo y orientado al pago móvil? La solución más factible, tarjetas prepago cargadas por los padres.

– **El papel de las clases más desfavorecidas**. Donde la tecnología todavía es un lujo y las cantidades de dinero que se suelen mover son bastante inferiores. Se hace necesario pensar en alternativas o una forma de democratizar los pagos móviles.

Quedan desafíos técnicos y logísticos para que se cumpla el casi utópico sueño de un mundo en el que el dinero sea completamente digital, pero avanzamos irremediablemente hacia él. Quizás tengan que pasar generaciones hasta que lleguen las que nazcan habituadas al dinero electrónico, igual que las que hoy nacen con la telefonía móvil e Internet completamente asumidos. Los próximos años serán los de la convivencia de dinero tradicional, en efectivo, y dinero electrónico. Poco a poco, el segundo irá comiendo el terreno al primero.

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