Dominar la profundidad de campo es algo esencial para cualquiera que se dedique a la fotografía. Es el factor que define qué cantidad de espacio tenemos enfocado en nuestra imagen y, como consecuencia, uno de los más relevantes en los resultados finales. Pero, ¿qué elementos le afectan?

Existen muchas situaciones en las que debemos regular la profundidad de campo para conseguir las mejores imágenes posibles. Por ejemplo, si deseamos hacer fotografía de paisajes deberemos optar por una gran profundidad de campo que nos permita tener el máximo número de elementos en foco. Si por el contrario queremos hacer retratos, tendríamos que invertir totalmente ese proceso y disminuir la cantidad de espacio enfocado. Eso es, entre otras cosas, lo que nos posibilita conseguir un bonito bokeh.

Aunque la apertura que utilicemos es determinante para ello, la profundidad de campo no solo varía abriendo o cerrando diafragma, también existen otros valores que le afectan y que quizá no estemos teniendo en cuenta. Veámoslos.

Distancia focal

seanbear| Shutterstock
seanbear| Shutterstock

A grandes rasgos, podemos decir que la distancia focal de nuestro objetivo es el recorrido que existe entre el sensor y el centro óptico de la lente. Lo que quiere decir, es que si hacemos una misma foto con un 50mm y un 200mm en la segunda opción tendremos una profundidad de campo mucho menor. Esa es la razón por la que con grandes angulares casi no deberíamos preocuparnos por enfocar, ya que casi siempre obtendremos una imagen nítida.

Diafragma

Otro elemento clave es, como hemos apuntado con anterioridad, el diafragma. Al modificar la apertura variamos qué cantidad de luz pasa al sensor y también la profundidad de campo efectiva. Así, cuanto mayor sea la apertura empleada menor será el espacio nítido de la imagen. Este es el motivo por el que en numerosas ocasiones obtenemos instantáneas desenfocadas o faltas de nitidez.

Controlar el foco con una apertura de un f/1,4 es mucho más difícil que con un f/11. Sin embargo, en los retratos se suele apostar por un diafragma amplio para así obtener un fondo desenfocado que ayude a resaltar la figura del objeto protagonista.

Distancia del objeto

Macrofotografía
Robby Fakhriannur | Shutterstock

No solo importan los valores que configuremos en la cámara, sino también nuestra posición con respecto al objeto que vamos a fotografiar. Por lo tanto, la distancia sobre éste también será algo determinante. Cuanto más cerca nos situemos de aquello que deseamos inmortalizar, menor será la profundidad de campo efectiva.

Es por ello que se suele recomendar el uso de trípode para los aficionados a la macrofotografía, ya que se trata de un modo en el que la distancia con respecto al objeto es mínima y cualquier pequeña variación podría modificar totalmente la zona que deseamos obtener nítida.

Tamaño del sensor

Créditos: Moxfyre
Créditos: Moxfyre

También influye el tamaño del sensor de nuestra cámara, aunque también se relaciona con el que hemos comentado en el apartado anterior. A mayor sensor, menor profundidad de campo, pero ¿por qué? El sensor por sí mismo no afecta a ello, pero sí que incide sobre la distancia a la que nos situamos del sujeto para obtener un mismo encuadre. Por ejemplo, si usamos una lente 50mm con un sensor APS-C y con una Full Frame, la distancia la que tendremos que situarnos con respecto al sujeto será mucho mayor en la primera.

Eso es causado por el factor recorte, el cual es la relación entre un sensor de cualquier tipo y uno de 35mm (que es tomado como referencia). Por esa razón, un 35mm acoplado sobre una cámara con sensor APS-C tendrá realmente un valor efectivo similar al de 50mm.

Este es el motivo por el que algunos fotógrafos siguen prefiriendo tener una cámara con un sensor reducido en lugar de una Full Frame. Aunque claro, aquí también deberíamos hablar de las ventajas de un sensor de 35mm, como puede ser el menor granulado de ruido o la pequeña distancia focal que hemos mencionado con anterioridad.