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El sistema nervioso es uno de los elementos más sofisticados, delicados y mejor diseñados de todo el mundo. Su funcionamiento es increíblemente veloz y preciso. Tu cerebro y tus nervios funcionan como una verdadera obra de arte. Por eso, los problemas de nuestro sistema nervioso son muy difíciles de tratar. Resulta **casi imposible recuperar la función completa de las neuronas** una vez lesionadas. Y que vuelvan a crecer es también una tarea dificilísima. Aunque todavía queda mucho por desarrollar, podríamos estar ante un hallazgo que solucionaría este problema de una vez por todas. Hablamos, por supuesto, de neuronas artificiales; un diseño que imita casi a la perfección la naturaleza del tejido más complejo de nuestro cuerpo.

##Así funcionan las neuronas artificiales

Las neuronas naturales son capaces de enviar un billón de bits por segundo. ¿Imagináis la cantidad de información que es esa? Para poder abarcar semejante volumen de información, las neuronas usan un sistema muy complejo de transmisión. Este consta de una señalización molecular que dispara una señal eléctrica, lo que a su vez permite que continúe la señal molecular. De esta manera, **las neuronas se aprovechan de la increíble velocidad de las reacciones químicas y físicas** en su estado más íntimo. Bien, pues copiando el mismo modelo, un grupo multidisciplinar sueco ha conseguido desarrollar neuronas artificiales que funcionan de una manera muy parecida. Básicamente, son capaces de comunicarse usando el mismo sistema que tienen las neuronas, transportar la señal de una forma similar y llevarla a su destino de la misma manera.

Las neuronas son «estimuladas» por un neurotransmisor que llega a una de sus puntas, la dendrita. De ahí, se provoca una diferencia de potencial que viaja desde aquí hasta el axón, el otro extremo. Esta diferencia de potencial hace que se abran unos canales que permiten la salida de el neurotransmisor que estimulará a la siguiente neurona. De esta forma, conectadas en cadena, las neuronas son capaces de transmitir la información de una manera increíblemente veloz. Las neuronas artificiales diseñadas hacen básicamente lo mismo. **Detectan el neurotransmisor (como el glutamato o la acetilcolina), envían una señal eléctrica** gracias a sus biopolímeros electrosensibles (cambiando el potencial) y liberan nuevos transmisores en el destino. Funcionan prácticamente con las mismas cifras que las neuronas, así que a nivel fisiológico son muy, muy parecidas a estas, solo que su origen es artificial. Además, son capaces de modular la «intensidad» de la señal, regulando la cantidad de neurotransmisores y la señal eléctrica. En definitiva, hablamos de unas neuronas artificiales que «biomimetizan» a las reales de una manera increíblemente eficaz.

##El largo camino por delante

Lo mejor de estas neuronas artificiales es su potencial terapéutico. Actualmente la manera que tenemos de solucionar problemas neurológicos derivados de lesiones consisten, básicamente, en medicación o mediante electro estimulación. La medicación resulta del todo imprecisa y requiere de un tratamiento continuado. La electro estimulación, por su parte, es un sistema eficaz pero muy poco preciso. De hecho, es un tanto burdo. Por eso mismo, **hace falta un sistema que mejore los tratamientos actuales** a diversas patologías neuronales es algo de muchísimo interés. Con las neuronas artificiales podríamos «puentear» las neuronas defectuosas. De esta manera solucionamos la transmisión defectuosa del sistema nervioso. Esto es especialmente importante en la señalización de diversas partes delicadas. También podría ayudar a recuperar el control de músculos atrofiados. Quién sabe, tal vez Las neuronas artificiales actuales siguen siendo demasiado grandespodría incluso sustituir vías de comunicación estropeadas en sistemas más críticos de nuestro sistema nervioso.

Pero, aunque estas neuronas artificiales resultan una auténtica maravilla, increíblemente compleja, todavía hay mucho que solucionar. Por ejemplo, aunque las neuronas artificiales biomimetizan el sistema de transmisión, carecen de la plasticidad neuronal, la principal razón de que nuestro cerebro cambie, con todo lo que conlleva. Aún más reseñable es el hecho de que **su tamaño es todavía demasiado grande**. Al fin y al cabo es un prototipo. La idea del equipo es reducir su tamaño hasta el de una neurona normal. Han se ser aún más pequeñas para probarlas, por ejemplo, en el cerebro.

Por otro lado, habrá que comprobar que el cuerpo no rechaza este tipo de «protesis», aunque su naturaleza permitirá una fácil adaptación. En general, todavía **harán falta algunos años para que podamos ver estas neuronas artificiales** en los quirófanos. Puede, si todo va bien, que un año o así se realicen las primeras pruebas con tejidos reales. Así que no hay que apresurarse, pues queda un camino largo por delante. Eso sí, un camino que nos llevará a un destino que merecerá la pena ver.

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