En Estados Unidos, un país en el que el racismo y la esclavitud han hecho historia, que es la misma historia que la de todo Occidente en cualquier caso, no debe extrañarnos que algo tan asumido como el matrimonio entre personas de distintas razas no estuviese legalizado hasta un año tan tardío como 1967. Dejadme que os cuente cómo ocurrió.

El caso de Mildred y Richard Loving

La hija de un afroamericano y una india de la tribu rappahannock y un descendiente de europeos se conocieron cuando ella tenía once años, y él, diecisiete, en Central Point, una pequeña localidad de Virginia. Ella tenía la piel negra, y él, blanca, y en su estado, como en otros quince de Estados Unidos, consideraban delictivas las relaciones entre personas de distinta raza: en el suyo, concretamente, regía la Racial Integrity Act, una ley aprobada en 1924 que distinguía socialmente a los seres humanos entre blancos y gente “de color” e impedía el sexo y el matrimonio mixtos. Además, por si esto fuera poco vergonzoso, también obligaba a la esterilización de los “locos, idiotas, imbéciles o epilépticos”. Había sido promovida, entre otros, por el médico eugenésico y supremacistaEl juez que sentenció a los Loving decía que la segregación racial era una decisión divina
Walter Plecker, que presionó para excluir de las escuelas públicas “blancas” a los mulatos y hasta ordenó la exhumación de los muertos de “ascendencia dudosa” de los cementerios “blancos” para que fuesen sepultados en otros lugares.

Así que, cuando Mildred y Richard, que así se llamaban nuestros protagonistas, se casaron en 1958 en Washington después de que ella se quedase embarazada a los dieciocho años y volvieron a casa, la policía irrumpió en su habitación durante la noche y fueron arrestados: alguien anónimo les había denunciado a las autoridades. El juez de primera instancia ante el que comparecieron, Leon M. Bazile, citó una idea absurda del antropólogo dieciochesco Johann Blumenbach al sentenciarles: “Dios todopoderoso creó las razas blanca, negra, amarilla, malaya y roja, y las puso en continentes separados. Pero las interferencias en su disposición no son motivo para este tipo de matrimonios. El hecho de que separara las razas indica que no pretendía que se mezclaran”. Y con el apoyo de la ley segregadora, “por cohabitar alterando la paz y la dignidad comunitarias”, les dio a elegir entre marcharse del Estado y no regresar en veinticinco años o aceptar la condena de un año de cárcel.

matrimonio interracial
Los Loving y sus hijos Peggy, Donald y Sidney - Grey Villet

Desde el distrito de Columbia y ya hartos de no poder ver a sus respectivas familias, comenzaron una batalla legal que lo cambiaría todo para las parejas en su misma situación. En 1964, Mildred escribió al Fiscal General, que por entonces era Robert Kennedy, hermano del Presidente asesinado un año antes como él mismo lo sería cuatro después, el cual les aconsejó ponerse en contacto con la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU), que se hizo cargo de su caso.

Y tras una serie de avatares judiciales, el Tribunal Supremo de Estados Unidos decidió en 1967 que la RacialTribunal Supremo de EEUU: "La libertad de elegir casarse no puede ser restringida por una odiosa discriminación racial" Integrity Act violaba la Cláusula del Debido Proceso y la de Protección Igualitaria de la Decimocuarta Enmienda de la Constitución estadounidense, que estipulaba que “ningún Estado [podrá] privar a una persona de su vida, libertad o propiedad sin un debido proceso legal; ni negar a persona alguna dentro de su jurisdicción la protección legal igualitaria”. El juez que presidía el Tribunal, Earl Warren, precisó que las leyes contra el mestizaje fueron promulgadas para perpetuar la supremacía blanca y que “la libertad de elegir casarse no puede ser restringida por una odiosa discriminación racial”.

Hubo un precedente de esta sentencia en 1948, año en que el Tribunal Supremo de California llegó a la misma conclusión, legalizando el matrimonio de la hispana Andrea Pérez y el afroamericano Sylvester Davis, residentes en Los Ángeles. Pero lo que consiguieron los Loving con ayuda de la ACLU y de su abogado, Bernard S. Cohen (que hoy defiende el derecho al matrimonio homosexual), fue que esta sentencia afectara federalmente a las leyes de todo el país.

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Mildred y Richard Loving en 1967 - Wikipedia

Así, los dieciséis estados que faltaban por eliminar sus leyes contra el matrimonio interracial se vieron obligados a hacerlo por fin. Catorce ya lo habían hecho entre 1948 y 1967, como California; once, antes de 1887, como Maine; y nueve de los territorios estadounidenses, como Nueva York, nunca tuvieron leyes semejantes.En 2009, un juez de Louisiana le negó su licencia matrimonial a una pareja interracial; por eso todavía debemos recordar a los Loving

Sin embargo, jueces locales de Alabama, tierra que vio los crímenes raciales del Ku Klux Klan en su apogeo, siguieron haciendo cumplir su propia Racial Integrity Act hasta que el Gobierno de Richard Nixon les detuvo judicialmente en 1970; y no fue hasta el año 2000 que este Estado extirpó la norma racista de su legislación mediante un referendo, con un bochornoso 40% de los votos en contra. Y supongo que los votantes de ese porcentaje aplaudirían a Keith Bardwell, juez de paz de Hammond (Louisiana), que nada menos que en 2009 le negó su licencia matrimonial a la blanca Beth Humphrey y al negro Terence McKay porque, según su experiencia, “los matrimonios interraciales no duran mucho”, y “lo hacía por los hijos”. Lo cual demuestra que las raíces del racismo y la intolerancia son socialmente profundas, que el triunfo de Mildred y Richard Loving aún es historia viva y que recordarlo, como lo recuerdan cada 12 de junio en Estados Unidos durante el Loving Day, es imprescindible para que esas raíces acaben pudriéndose de una vez por todas.