Una de estas operadoras ha declarado al Financial Times la instalación de software que bloquea publicidad online en sus data centres y su intención de hacerlo operativo a finales de 2015.

El programa previene que se muestre casi todos los anuncios que podemos encontrar en la mayoría de webs que se puedan visitar e incluso la publicidad embebida en los juegos y aplicaciones gratuitas para smartphones y tablets. No interfiere, eso sí, con el contenido "patrocinado" como la publicidad que podemos encontrar en Facebook y Twitter. He de suponer que es por su grado de intrusismo o perniciosidad para con la experiencia final del usuario a la hora de navegar.

Este "bloqueador" ha sido desarrollado por Shine, una start-up israelí que incluye entre su elenco de inversores el capital de riesgo de Horizon Ventures, la fundación inversora de Le Ka-shing, una de las personas más ricas de Asia y del mundo. Li, curiosamente, controla Hutchison Whampoa, una de las teleco más grandes y poderosas del mundo.

"Decenas de millones de suscriptores móviles en el mundo optarán a la navegación sin publicidad a finales de año", aseguró Roi Carthy, responsable de comunicación y marketing de Shine. "Si escala adecuadamente, tendrá un efecto devastador en la industria publicitaria online".

La inversión en publicidad para dispositivos móviles se calcula en miles de millones de dólaresLa noticia y el plan llega en una semana interesante. AOL fue comprada por Verizon y uno de sus principales motivos era optar a la tecnología publicitaria del grupo para, previsiblemente, lanzar su servicio de TV a través de redes LTE y garantizar su viabilidad como negocio gracias a la publicidad. Las empresas tienen el foco en los dispositivos móviles y su publicidad. Publicidad que se calcula en unos $69.000 millones de inversión en anuncios para webs y aplicaciones móviles durante este año (más del triple de lo invertido hace dos años).

Pero Shine asegura estar trabajando con varias operadoras, incluyendo una muy grande con al menos 40 millones de suscriptores (aunque por razones lógicas no ha citado el nombre). Un ejecutivo de una operadora europea lo ha confirmado y que varias de las empresas del mismo sector seguirán este camino. Su plan es, acorde a sus palabras, lanzar el servicio de forma opcional como un rango en el que los suscriptores no verán publicidad.

Pero también está considerando una idea más radical que llama... "la bomba". El bloqueador se aplicaría a través de toda su red de millones de abonados a la vez. La idea es centrarse específicamente en Google, bloqueando la publicidad en sus sitios web en un intento de obligar a la empresa a renunciar a una parte de sus ingresos.

El objetivo no es mejorar la experiencia de usuario, es chantajear a Google.Google es un gigante cuyos ingresos son mayoritariamente obtenidos a través de la publicidad. Es la empresa que más ingresos genera a través de la publicidad de su buscador, YouTube y servicios que ofrecen publicidad a terceros. El ejecutivo es consciente de que esa "bomba" puede ser peligrosa para sus relaciones públicas y problemática legalmente. Legalmente porque bajo las normas de la neutralidad de la red en la Unión Europea y Estados Unidos, las teleco tienen que tratar todos los datos que pasan a través de sus redes de forma equitativa.

Muchas operadoras viven frustradas observando los millones que generan empresas de servicios web gracias a sus redes sin invertir ni un dólar en las redes que lo hacen posible. El ejecutivo cree aún así que bloqueando toda la publicidad una hora o día haría posible que Google se sentara a negociar. Según Financial Times, Google ha declarado como irracional que las operadoras bloqueen los anuncios: "Los consumidores pagan por su paquete de datos para acceder a sus aplicaciones, vídeos en streaming, email y resto de servicios que ama. Muchos de ellos en vida gracias a la publicidad. Google y el resto de compañías trabajan muy duro para ofrecer estas herramientas".

Las operadoras quieren un trozo de pastel que difícilmente les corresponde, y no tienen reparo alguno en buscarlo de cualquier forma. Google tampoco es un santo, pero es difícil no entrar a juzgar este movimiento.

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