Soy de esas personas que, ante una presentación de producto, sea el que sea, siente emoción. La sentía antes de escribir sobre tecnología, y la siento ahora, aunque es un trabajo y la tensión del momento a veces no te deje disfrutar como te gustaría. No tengo una grandísima experiencia cubriendo eventos, pero en el poco tiempo que llevo, observo un fenómeno que, además de ser peligroso, va a más. No es más que marketing. Y **me encanta el marketing en smartphones, pero cuando está bien explicado, y se aportan pruebas**. Si se hace bien, no haría falta en muchos casos ni analizar los dispositivos, porque la palabra de la marca se asociaría a la fiel realidad.

Es decir, me parece bien que todas las marcas afirmen que su producto es el mejor, **siempre que sus datos sean demostrables** (podrían incluir documentos con las pruebas y los test que hacen, y con imágenes a tamaño real de las fotos comparativas), porque tal y como lo hacen, en primer lugar no tiene valor, y en segundo, el público puede castigar a la marca cuando descubra que no es verdad. Vamos con algunos ejemplos:

En el CES de Las Vegas acudimos a la presentación del ASUS Zenfone 2, un teléfono que nos sorprendió a todos por ser el primero en incluir 4 GB de RAM. Además, cuenta con un procesador de Intel que está al nivel del Snapdragon 800 en capacidad de proceso y en rendimiento gráfico. Todo ello por tan sólo 350€. Es **un producto que tiene valor en el mercado por sí mismo**. ¿Qué necesidad hay de hacer una comparativa como la que vemos a continuación? Falsa y alejada de cualquier aspecto valorable objetivamente.

Yendo más atrás en el tiempo nos encontramos en París con la presentación del Huawei Ascend P7. Allí la compañía china **prometió tener un procesador de imagen a la altura de cámaras DSLR**. Eso no solo no es cierto, sino que es, de momento, imposible. En nuestro análisis vimos como el procesado era uno de los problemas de su cámara. También afirman que se ve mejor que el iPhone 5S, y tampoco es cierto. Cualquiera que haya probado las dos cámaras, lo sabe.

Lo mismo hicieron ayer con el Huawei P8. Repito, se trata de productos con mucho atractivo en el mercado, **no necesitan estas comparaciones**.

Con fotos como esta quisieron demostrar que su cámara es superior a la del iPhone, pero no lo hicieron bien, pues el punto de exposición difiere, con lo que es normal que los colores y la luz se altere. Como digo, deberían afirmar que esas fotos son sus pruebas, no que vayan a resultar mejores en el día a día, como hacen con las pruebas de batería.

Lo más curioso se da cuando el producto puede ser de verdad superior, pero las pruebas aportadas también presentan errores. Es algo que me sorprendió en la presentación del Galaxy S6. Objetivamente, como ya nos contó Javier Lacort, su cámara es superior en muchos aspectos (la mejor del mercado), pero la prueba presentada vuelve, de nuevo, a presentar un iPhone 6 muy inferior **sólo por el punto de exposición**, pues en nuestras pruebas la diferencia es ínfima. ¿Qué necesidad tiene Samsung de mostrar estas pruebas, si incluso en **las correctas es superior**?

Por último, también encontramos falsas verdades con datos técnicos fácilmente contrastables. Con el iPhone 6 y 6 Plus, Apple afirma cubrir el espacio de color sRGB, el estándar en contenidos web. Sin embargo, dicho estándar se compone de varios valores. Además del color, **el balance de blancos debe estar ajustado a D65** (6500 kelvin), y el gamma a 2.2. Si no, no quiere decir que la pantalla sea mala, pero no se estará cubriendo el estándar correctamente. Y las pantallas de los iPhones, según muchos análisis **superan los 7000 kelvin** (lo que le da unos tonos ligeramente azulados). Esto no quiere decir que la pantalla sea mala, para mí es la mejor IPS, pero la información no es correcta y un profesional de la imagen necesita los valores correctamente ajustados.

##Conclusión

Todas o casi todas las marcas utilizan el marketing en smartphones a su manera. Entiendo que hay que vender los productos, pero cuanto más realista sean presentándolos, **más cercanas serán las expectativas del consumidor a la realidad**, y sentirá que el producto que está adquiriendo es el que vio presentado. Vivimos un gran momento en todas las gamas de la telefonía, y creo que todas ellas **se pueden y se deben vender con total sinceridad**, hay argumentos de sobra para venderlas de esa manera.