Las cámaras continúan mejorando sus prestaciones y la fotografía corre el peligro de transformarse en un arte sin alma al servicio de la tecnología, pero no siempre fue así. Hubo un tiempo en el que los avances no desvirtuaban el romanticismo de la fotografía, aunque es realmente difícil determinar las máquinas que marcaron la década de los 60, pero he aquí a 5 de aquellas cámaras de culto:

Nikon F

Montura F de Nikon. Fuente: Wikipedia
Montura F de Nikon. Fuente: Wikipedia

En 1959, Nikon dio uno de los pasos más importantes de su historia al presentar su primera cámara réflex de un solo objetivo de 35mm, modelo del que se fabricaron 1 millón de unidades hasta 1973. Su diseñador Masahiko Fuketa, fue también el responsable de las telemétricas de la compañía nipona. Un hecho muy evidente si comparamos los dos tipos de cámaras con una fisionomía tan similar: donde se sitúa el telémetro, la montura de la lente y la película, en la Nikon F encontramos un visor desmontable, la montura F y el espejo. Además, el obturador es prácticamente idéntico.

Fueron 14 años de historia en los que los fotógrafos profesionales disfrutaron con su versatilidad, fiabilidad y durabilidad. De hecho, la montura F ha demostrado ser una de las mejores innovaciones técnicas en la historia de la fotografía y que todavía se emplea en las cámaras digitales actuales. Fabricada en acero inoxidable y con más de 50 años de historia a sus espaldas, es lo suficientemente amplia como para aceptar todas las conexiones internas que se han agregado desde entonces. Además, a diferencia de otros sistemas, los objetivos de monturas F se colocan mediante un giro en sentido anti-horario.

Olympus Pen

Olympus Pen. Fuente: Naomi Frost (Flickr)
Olympus Pen. Fuente: Naomi Frost (Flickr)

El diseñador Yoshihisa Maitani se estrenó con esta cámara y continuó diseñando todas sus variaciones posteriores. Un trabajo con el que logró un producto con una calidad y robustez que rara vez vemos hoy en día, incluso en cámaras de gama muy alta. Las primeras Pen se fabricaron en 1959 (sí, el mismo año que la Nikon F), pero no por Olympus, sino por un subcontratista: Sanko Shoji. Pero cuando las ventas se dispararon inesperadamente, Olympus no dudó en hacerse cargo de la producción tras vender Shoji más de 30.000 cámaras en apenas unos meses. Su reducido tamaño la convirtió en una autentica cámara de bolsillo (tan solo 350 gramos).

Sólida, muy simple y sorprendentemente compacta, la Olympus Pen posee un objetivo de cuatro elementos de 28mm, es decir, la longitud focal normal para el formato medio. Pero es una distancia focal que genera una potente profundidad de campo, lo que permite obtener fácilmente un enfoque muy nítido. Incluso gracias a las películas modernas, que producen un grano muy fino, se pueden obtener mejores fotografías que antaño.

Kodak Instamatic 100

Kodak Instamatic 100. Fuente: Thedutchstory
Kodak Instamatic 100. Fuente: Thedutchstory

En 1963, Kodak presentó su cámara Instamatic 100. Diseñada por Frank A. Zagara,, tenía el aspecto de una cámara de juguete, con una lente muy sencilla y que empleaba cartuchos de tinta en vez de carretes. ¡Y se vendía por menos de 15 dólares! Llegó a lograr un Certificado de Diseño Meritorio del Instituto de Diseñadores Industriales de EE.UU, pero tan sólo se fabricó durante 3 años, hasta 1966.

La Instamatic era muy simple: poseía una apertura, una velocidad de obturación y un enfoque fijos. Sin embargo, fue toda una revolución. Kodak tuvo claro que eran necesarias cámaras capaces de realizar fotos que se revelasen al instante y que impidiesen al máximo los errores del fotógrafo. Había que lanzar al mercado una cámara que recogiese aquellos momentos fugaces de la forma más rápida y barata posible. Y de este modo nació la Instamatic, que marcó el inicio de una larga lista de copias con funciones muy similares, aunque llena de grandes fracasos. Lo cierto es que llamó la atención de la industria y muchos comenzaron a desarrollar proyectos similares.

Se vendieron más de 50 millones de unidades. Un legado que se convirtió en la gran demostración de la compañía ante sus competidores: el afán de Kodak por fabricar cámaras cada vez más sencillas de utilizar había resultado en un verdadero éxito. Fue el comienzo de un nuevo segmento en la industria fotográfica.

Rollei 35

Rollei 35. Fuente: Holgermerlitz
Rollei 35. Fuente: Holgermerlitz

Cuando salió al mercado en 1966, la Rollei 35 era la cámara de 35mm más pequeña del mundo jamás construida, un récord que ostentó hasta 1970 cuando apareció la Olympus XA. A pesar de ello, la fabricación del modelo original se prolongó hasta 1980. Al ingeniero alemán Heinz Waaske se le ocurrió la idea de diseñar una cámara con un tercio del tamaño de las cámaras de visor, similar a las cámaras de 16mm, en aquel momento en pleno apogeo. En ese momento trabajaba para la empresa Wirgin, que de inmediato rechazó la idea, pero Waaske no se dio por vencido y presentó su proyecto a Rollei, que decidió confiar en él.

Originalmente, la cámara se ofrecía en color negro o cromado y fue fabricada durante sus primeros años en Alemania, pero debido a sus altos costes, Rollei decidió trasladar la factoría a Singapur a principios de 1970. Asimismo, su diseñador tuvo que idear un nuevo sistema de obturador y una rueda de cinco piñones para el avance de la película en detrimento de los seis piñones que montaban la inmensa mayoría. Una verdadera obra de ingeniería para dar cabida a todas las funciones de la cámara en un espacio tan reducido.

Leica M4

Leica M4-2 "tuneada".   Fuente: Brainrental-lab
Leica M4-2 "tuneada". Fuente: Brainrental-lab

El modelo cuya perfección Leica jamás pudo igualar. La M4 vino a sustituir en 1967 a la M3, con escasas mejoras aparentes, pero logrando una precisión mecánica y óptica que la ha situado como una grande entre las grandes. Muchos la consideran la mejor de las Leica analógicas, con un sistema de rebobinado mucho más rápido que sus antecesoras y presentada junto a un nuevo conjunto de objetivos de 35, 50, 90 y 135mm.

Una máquina artesanal, fabricada en bronce, con tornillos de aluminio y ejes de acero que ya en la década de los 60 parecía de otra época. Fue y sigue siendo una de las imprescindibles para los mejores fotógrafos callejeros, de la que derivaron más tarde otros dos modelos muy similares: la M4-2, diseñada en conmemoración del 50º aniversario de la compañía, y la M4-P, que incluyó objetivos de 28 y 70mm. También fue la última de las Leica sin medidor y puso fin a toda una era romántica de las cámaras clásicas, aunque todavía hoy es una cámara enormemente apreciada.

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