Cuando Breaking Bad llegó a su fin, la música de Badfinger fue la banda sonora de muchos pensamientos sobre la serie. La mejor serie de la historia para muchos tuvo un final glorioso pero teníamos la sensación de que aún le quedaba algo por darnos. Por ejemplo, saber un poco más de un personaje que no llegó hasta la segunda temporada y que cambió por completo el sentido de la historia: Saul Goodman. Por fin ha llegado la precuela. Su precuela, que pudimos ver en la premiere en España. Se habla español.

A Saul Goodman, todavía James McGill, le interpreta un Bob Odenkirk superlativo, que ha tenido que llegar a la cincuentena tras una carrera a caballo entre el rol de guionista y la interpretación de papeles por los que no iba a pasar a la historia. Hasta hoy. Cuando grababa Breaking Bad, el propio Bryan Cranston se dio cuenta de que no había visto la primera temporada antes de incorporarse al rodaje. Y Odenkirk lo admitió entre risas. Él llegaba con tranquilidad, no le importaba demasiado el resto. Esa personalidad fue clave para un personaje como el de Saul.

Better Call Saul nos lleva a 2002 para contarnos la historia de Saul cuando todavía se llamaba James McGill. El primer episodio, titulado Uno, comienza con esos orígenes, los de un James McGill sin escrúpulos, en apuros, que comienza a curtir la personalidad que vimos en Breaking Bad, pero todavía inseguro. No defrauda. Su potencial es enorme y las sorpresas para los fans de Breaking Bad son geniales, incluyendo caras conocidas.No es tan apabullante como en Breaking Bad, aquí todavía está encontrándose a sí mismo, hilvanando su presencia. Su contexto es bastante diferente al que tenía cuando le conocimos. Intenta montar su propio bufete de abogados, está sin blanca, aún no sabe canalizar su talento hacia el Saul de seis años después. ¿Cómo se va trenzando un imperio a partir de la miseria? ¿Cómo se llega a ser el representante y asesor legal del mayor narcotraficante que se recuerda en el sur de Estados Unidos? ¿De dónde vienen las prácticas delictivas y la amoralidad? Eso es lo que cuenta esta serie.

Cada detalle está completamente cuidado para transmitir todas esas sensaciones. Su coche es una chatarra humeante con una puerta de otro color. Su humor irónico y socarrón le hace ganarse al espectador desde el principio. La atención minuciosa de Vince Gilligan se percibe en cada escena, en cada fotografía. La historia deja claro que esto no va a ser un mero spin-off. Aquí hay algo que contar y que paladear.

La primera mitad del episodio sirve para dar algo de contexto, para dejar sutiles detalles de la historia que está a punto de comenzar. En la escena del juicio podemos ver al futuro Saul Goodman en estado puro y deja las primeras carcajadas que se alternan con la curiosidad y la intriga que caracterizan al resto del capítulo. La comedia se mezcla con el drama y el suspense para trascender en una serie menos humorística de lo que podíamos presuponer. Menos anecdótica. Más oscura sin renunciar a la esencia de Saul.

Luego, en la segunda mitad, llegan dos nuevos personajes, dos hermanos que marcan el primer capítulo y quién sabe si tendrán continuidad a lo largo de la serie. En ese momento comienza el ritmo, la intriga de verdad, la velocidad. Estamos ante una serie con un potencial enorme.La escena final logró despertar un "oooooh..." en la sala y despierta de forma magistral al deseo de ver cuanto antes el segundo episodio. Lo hace sin recurrir a un cliffhanger como el de las series pretenciosas, que quieren aparentar la relevancia que no tienen. Better Call Saul sí la tiene. Vince Gilligan y Peter Gould tienen unas manos demasiado buenas como para permitir que esta serie fuese una mala comedia intrascendente.

Better Call Saul se estrena en Estados Unidos el domingo 8 de febrero. En España se estrena 24 horas después en exclusiva en Movistar Series: 9 de febrero el primer capítulo, y martes 10 de febrero el segundo capítulo. A partir de ahí, cada martes llegará un nuevo episodio hasta completar los diez de la primera temporada.