Robert J. Nelson cuenta cómo y por qué decidió que su mano debería ser un chip NFC para desbloquear su móvil. Aunque suene a locura (que lo es), es muy interesante poder ver el proceso, componentes, operación y funcionalidad. Aunque de miedo, estoy seguro que en un futuro no muy lejano podremos ver cosas así a menudo.

El chip que decidió implantar dentro de su cuerpo, más concretamente en su mano derecha entre el pulgar e índice, era vendido sorprendentemente adaptado a tal curioso y ridículo menester. El kit incluye todo lo necesario y era fácil de comprar. Por unos 100$ se incluía un chip de 13.56Mghz ISO14443A NFC de tipo 2 NTAG216 RFID encapsulado en un cilindro biocompatible de cristal de 2x12mm.

El chip por lo tanto era seguro de implantar para su seguridad y funcionaría a la perfección con los lectores/grabadores NFC habituales. Incluidos los que funcionan mediante USB y los incorporados en la mayoría de smartphone actuales. La operación aunque no se la recomiendo a nadie (por ser innecesaria y hasta estúpida) parece que fue bastante bien, y pese al tamaño del chip no fue doloroso según sus declaraciones.

El camino hacía el cyborg

Robert aclara que no tiene la intención de convertirse en un cyborg o nada del estilo, simplemente fue una acción derivada de su gran interés por la tecnología y la interconexión de todos los elementos entre sí. Él lo ve más como un wearable que como una transformación física, aunque sea un wearable bastante incómodo de quitar.

Confió en un amigo de un amigo para realizar la operación, por supuesto no es algo que te pueda implantar tu médico de cabecera, incrementando los riesgos exponencialmente, pero él confío al ser alguien médico de profesión. El procedimiento es sencillo, basta con abrir una pequeña incisión y mediante una especie de aguja de gran tamaño introducirlo y cerrar. Como veis no parece excesivamente doloroso ni incómodo pasados unos días.

¿Por qué? ¿Tiene alguna utilidad?

Pues ni Robert ha sabido explicar muy bien el porqué, fundamentalmente cubrir su curiosidad y ganas de "modificar" su cuerpo. Actualmente está usando un Moto X 2013 con el chip programado para usarlo como método de desbloqueo de su smartphone a través de la aplicación Smart Unlock. Un uso bastante curioso, aunque yo me quedo con el Touch ID e incluso el patrón de desbloqueo antes que dicha operación.

Cuando avance la tecnología no me extrañaría que la implantación de chips tuviese ventajas mucho más grandes que justifiquen de alguna forma su incorporación permanente a nuestro cuerpo, aunque la idea cause terror en muchos.