Durante este año 2014 –aunque, en menor medida, también durante el pasado año 2013-, la sensación que genera Samsung a una parte del sector es de no cumplir con las expectativas, de no poder llegar a más. Los últimos resultados financieros presentados por la compañía –que no solo no cumplieron con las expectativas, sino que fueron inferiores a los del mismo periodo en el pasado año– aumentaron aún más ese fuego alrededor de Samsung. De hecho, algunos no tardaron en sacar la escopeta y afirmar que Samsung será la nueva BlackBerry en poco tiempo. Demasiado atrevido e irresponsable, en mi opinión.

Como todo en esta vida, lo correcto se encuentra en el punto intermedio; y la situación de Samsung es un caso más donde podemos aplicar esta teoría. Así pues, no, Samsung no es la próxima BlackBerry –al menos no de momento–; pero tampoco es la misma Samsung apisonadora de hace dos años. Y es que, aunque sus smartphones siguen siendo de lo mejor del mercado actual –algo totalmente indiscutible–, ese enorme gap que abrió con muchos de sus fabricantes rivales, es ahora prácticamente inexistente.

Samsung Galaxy S2 y Samsung Galaxy S3 estaban muy por encima de sus rivalesVolvamos a 2012. Samsung lanzó el Samsung Galaxy S3, claramente uno de los mejores smartphones Android de aquel año: buena pantalla, buena cámara, un SoC potente, buen audio, diseño ergonómico y renovado, etc. HTC, por su parte, lanzó el HTC One X, un smartphone con una excelente pantalla, un buen audio y una buena construcción, pero sus problemas de rendimiento (causados sobre todo por el Tegra 3 y la pesada capa de software Sense) y su falta de marketing, le dejaron por detrás del terminal de Samsung en cuanto a ventas y éxito. Lo mismo ocurrió con Sony: su Xperia S era un buen producto, pero, exceptuando la cámara, estaba por detrás en todos los aspectos respecto al Galaxy S3 (rendimiento, audio, diseño...). Y más de lo mismo con LG: su Optimus 4X apuntaba alto, pero los problemas de comercialización y algunos detalles que quedaron sin pulir, lo dejaron a la cola. Todo ello, a pesar de que el Samsung Galaxy S3 no era perfecto y también tenía puntos débiles (como el lag de TouchWiz o la pantalla PenTile).

Si nos vamos más atrás (allá por el año 2011) el gap era aún mayor: nadie fue capaz de plantar cara al Samsung Galaxy S2, salvo el iPhone 4S y el Samsung Galaxy Nexus. Ni el HTC Sensation, ni el LG Optimus 2X, ni el Sony Ericsson Xperia Arc. Todos eran buenos productos, pero quedaron por detrás del terminal de Samsung en prácticamente todos los aspectos: potencia, pantalla y cámara, especialmente.

A comienzos de 2013 la situación comenzó a cambiar. Sony dio un paso de gigante con su Sony Xperia Z, al igual que HTC con su One (M7) y LG con su Optimus G. Esas diferencias de rendimiento y experiencia de usuario ya no existían –gracias, sobre todo, a la igualdad en los SoCs en la mayoría de flagships–; y los diseños y el marketing de sus rivales mejoraron considerablemente. Samsung, en cambio, fue algo más conservadora –algo apreciable incluso en el diseño del S4, muy parecido al del S3–, lo que permitió al resto comenzar a reducir ese gap.

El gap comenzó a cerrarse en 2013 y se cerró por completo en 2014Y en 2014, la situación cambió por completo. Sí, Samsung sigue siendo quien más vende, quien más "fama" tiene y quien más beneficios reporta trimestre tras trimestre; pero, en cuanto a calidad de producto e innovación, la situación no sigue siendo la misma, y era algo que se veía venir –de hecho, yo mismo lo predije en Celularis–. Sony, LG y, en menor medida, HTC, han dado pasos de gigante; mientras que Samsung se ha mantenido algo más conservadora –aunque menos que el año anterior–. Insisto: eso no significa que el Samsung Galaxy S5 sea el peor de los flagships de la primera mitad de año, pero sí es cierto que las diferencias con sus rivales son mínimas, algo que no ocurría en 2011 y 2012 con el Samsung Galaxy S2 y Samsung Galaxy S3.

Por lo tanto, con una oferta tan igualada, es normal que las ventas de Samsung bajen y no cumplan con las expectativas. Los usuarios antes tenían claro que el mejor era "el Samsung Galaxy"; ahora que los fabricantes han reducido las diferencias, la decisión no está tan clara, y muchos se acaban decantando por los productos de los rivales.

Las balas del liderato sí se están acabando

Samsung Galaxy Alpha es un ejemplo del cambio que necesita Samsung.

Ya lo he dicho anteriormente: Samsung no está en crisis. Sigue reportando beneficios, sigue siendo líder del sector y sigue creciendo como compañía. Así pues, es irresponsable y muy atrevido decir que es la próxima BlackBerry o que va a acabar mal. ¿Es una posibilidad? Obviamente sí, pero es una posibilidad para Samsung, para LG, para Sony y para cualquier compañía del sector tecnológico. Es un riesgo que todos asumen y que intentan esquivar con cada decisión que toman. Y Samsung, de momento, sigue esquivándolo.

Otra cosa diferente es que la posición que Samsung ocupa actualmente esté debilitándose. Eso sí es cierto, y lo podemos ver fácilmente en los últimos resultados financieros, los cuales reflejan cómo las expectativas de líder que todos tenían, no se han cumplido. Pero de ahí a hablar de crisis, hay un paso enorme. Así pues, no dramaticemos una situación sin motivos.

Eso sí, Samsung debe reaccionar para mantenerse en el liderato y no caer de ese punto tan alto que ha alcanzado. Y para ello sí que no le quedan demasiadas balas, pues la competencia, como hemos repasado anteriormente, aprieta más que nunca. El Samsung Galaxy Note 4 podría ser un punto de inflexión perfecto para ello.

¿Qué puede hacer Samsung para revertir la situación?

La respuesta es, al mismo tiempo, fácil y difícil: volver a hacer lo que hacía antes. Y para ello debe aprovechar la gran capacidad de producción que tiene (gracias a su eficiente cadena y la producción de componentes propios) y corregir algunas conductas que ha mantenido durante estos últimos años.

Samsung debe innovar y apostar por cosas diferentes al resto. Pero no innovar de cualquier forma, sino innovar con sentido común. De nada va a servir incorporar funciones "de magia" como las que vimos en el Samsung Galaxy S4 –que, además, no funcionaban demasiado bien–. Debe innovar en campos con mucha más trascendencia, que tengan más impacto en el día a día de las personas que usan sus productos. Un ejemplo perfecto puede ser la autonomía del terminal, un campo donde aún se puede avanzar muchísimo. O la seguridad, mediante los supuestos escáneres de retina que la compañía ya desarrolla. O incluso la salud, un campo donde lleva intentando entrar varios años pero en el que no acaba de encontrar la fórmula correcta.

Samsung posee la base, ahora es momento de exprimirla de la forma correctaTambién debe de completar tareas pendientes que lleva arrastrando varios años. Tareas como el ligero retraso del botón home; el ligero lag de TouchWiz –el cual ha mejorado considerablemente en el Galaxy S5, pero sigue estando algo presente–; mejorar la calidad de construcción de sus productos con materiales más premium y resistentes; hacer los botones más sólidos (quien haya probado un Samsung Galaxy S5 y un Moto X, por ejemplo, sabrá de lo que hablo)... Al fin y al cabo, son pequeños detalles, pero esos pequeños detalles, en conjunto, marcan las diferencias para una gran parte del público. Y son detalles que muchos de sus rivales ya han mejorado en sus últimos productos.

Samsung Galaxy Tab S

No podemos olvidar las gamas medias y bajas, donde Samsung también debe trabajar mucho. Ordenar y simplificar un poco su catálogo de productos –como ha hecho con la familia Tab S en las tablets–, mejorar la experiencia de usuario en estos y reducir el precio, puede ser una buena opción. Si aprovechan la eficiencia de su cadena de producción (que le permite reducir costes y aumentar márgenes de beneficio) con productos de calidad, ni Motorola, ni LG ni ningún otro va a poder competir con Samsung en estas categorías. Tienen la base perfecta, ahora es momento de ordenarla y emplearla correctamente.

Y, por último, debe escuchar a los usuarios, que son los que acaban invirtiendo el dinero en uno u otro producto. Motorola y LG han optado por esa vía y están consiguiendo muchos seguidores. Si Samsung hiciese lo mismo, con la trascendencia que tiene como marca, el impacto puede ser enorme y ganar muchos más usuarios. Eso sí, eso no significa perder su identidad como marca y quedar al capricho del mercado, como si de una barca abandonada en el mar se tratase. Debe ser firme y a la vez flexible; el equilibrio es lo idóneo.