En agosto de 1978 se lanzó al espacio el International Solar-Environment Explorer (ISEE-3) con el objetivo de explorar las emisiones solares orbitando a su alrededor. Desde entonces su vida y sus misiones han ido cambiando hasta que, finalmente, en 1997, la NASA canceló el proyecto. Nada se ha vuelto a saber del satélite. Hasta hace un mes. El satélite se encontraba a 250.000 kms de donde debía estar Un equipo de investigadores civiles ha conseguido financiar a través del crowdfunding un proyecto de reinicio del ISEE-3, que consiste en establecer contacto y conseguir obtener lecturas de sus viejos sistemas. Para ello, tres científicos autorizados por la NASA, han tenido que trasladarse a Puerto Rico para acondicionar y programar el "nuevo" viejo equipo y poder establecer contacto desde el observatorio de Arecibo.

Los resultados han sido totalmente satisfactorios, incluso sorprendentes, ya que a pesar del tiempo que ha pasado desde que los sistemas del viejo satélite su utilizaron, aún son capaces de transmitir información a través de radiofrecuencia. Sin embargo, hay un pequeño problema y es que las baterías han dejado de funcionar (y la garantía ya ha caducado, obvio) y ahora tan sólo puede funcionar gracias a sus paneles solares.

El objetivo de todo esto es poder recuperar este satélite para hacer seguimiento de ciertos cometas que transiten por el Sistema Solar. De hecho, en 1985 ya interceptó al cometa Giacobini-Zinner para, más tarde, transitar entre el Sol y el Halley. Los científicos esperan poder concretar más sobre el estado de los ordenadores y de los equipos de comunicación en próximas semanas.

Este hecho nos demuestra que la manera de hacer las cosas tiempo atrás era totalmente diferente a la de ahora. Este discurso está muy manido y tal no sea yo el más indicado para hacerlo pero hay que reconocer que una de las características que mejor definen al diseño y la creación de antaño es: durabilidad. Y eso, lo hemos perdido.