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Santiago Ramón y Cajal, uno de los grandes científicos españoles de la historia, dijo una vez que "Mientras el cerebro fuera un misterio, el universo continuaría siendo un misterio". El gran investigador aragonés, Premio Nobel de Medicina o Fisiología en 1906, no andaba falto de razón.

Y es que más de un siglo después de sus trabajos en neurociencia, que cambiarían para siempre el curso de la biología, el cerebro sigue siendo un misterio fascinante. Por este motivo, dos iniciativas científicas a un lado y otro del Atlántico quieren entender todos los secretos de nuestra mente: el conocido Human Brain Project en Europa por un lado, y por otro, la iniciativa BRAIN de Estados Unidos.

Cuando estos dos proyectos aún no han arrancado del todo, otra línea de investigación en Australia parece impulsar de nuevo el estudio del cerebro. Pero en esta ocasión no plantea la observación de nuestra mente como un mero análisis, sino que trata de ir más allá, empleando la biónica para ser capaces de fabricar en un remoto futuro un auténtico cerebro biónico.

En la última década, han sido muchos los proyectos relacionados con esta disciplina científica que han logrado impresionantes resultados: la primera mano biónica que permite recuperar el sentido del tacto o las piernas biónicas que ayudaron a subir un rascacielos a un hombre, son algunos de estos brillantes ejemplos.El primer cerebro biónico ayudaría en la prevención y tratamiento de enfermedades

Los científicos australianos quieren ir más allá de estas iniciativas. El país que fue pionero en el desarrollo de la biónica, debe ahora, según estos investigadores, apostar por la construcción del primer cerebro biónico. Un reto impresionante, teniendo en cuenta que nuestra mente sigue siendo aún un completo misterio, como diría Cajal.

El informe, dado a conocer por The Guardian, plantea la necesidad de invertir 250 millones de dólares en este objetivo. Conseguir este primer cerebro biónico debería ser una especie de "misión Apollo" para la ciencia australiana, lo que supone un reto realmente ambicioso.

Los objetivos iniciales de este proyecto, en palabras del científico Bob Williams, deberían ser el control cerebral del movimiento de brazos y piernas, algo que se conseguirá durante los próximos 5 ó 10 años. Lograr un cerebro biónico será más difícil, según este investigador, aunque de conseguirlo se podría revolucionar la prevención y el tratamiento de enfermedades como la esquizofrenia, el autismo o el mal de Alzheimer.

Todo este trabajo, según el documento de la Academia de Ciencias en Australia, debería cristalizar primero en la creación de la iniciativa AusBrain, que impulsaría la investigación del cerebro en este país. ¿Se harán realidad los ambiciosos retos de estos científicos? ¿Llegaremos a ver algún día el primer cerebro biónico? Y lo más intrigante, ¿podría ser implantado en una persona?