El pasado mes de marzo, el robot Curiosity encontraba las primeras evidencias de la presencia de agua en Marte. El hallazgo de una roca blanca denominada Tintina parecía sugerir que estábamos más cerca de confirmar que en el planeta rojo había agua.

Ahora unas muestras de suelo y roca recogidas por el robot de la NASA en el cráter Gale son la prueba definitiva de que efectivamente hay agua en Marte. Los estudios, publicados en la revista Science, han permitido caracterizar buena parte de la diversidad geológica marciana y confirmar la presencia de un elemento que sería indispensable para la vida: el agua.

Tras los decepcionantes resultados obtenidos hace solo unos días sobre la baja concentración de metano en Marte, un gas considerado como un buen indicador biológico, la existencia de agua en Marte podrían devolver las esperanzas a la comunidad científica de poder hallar en el futuro algún tipo de organismo vivo en el planeta vecino.

Como explica en la entrevista a la agencia SINC Laurie Leshin, investigador del Instituto Politécnico Rensselaer (EEUU) y coordinador del primer equipo, "uno de los resultados más interesantes que revela la primera muestra sólida tomada por Curiosity es el alto porcentaje de agua en el suelo".

Las conclusiones de los investigadores permiten estimar que el 2% de la tierra del suelo del planeta rojo estaría compuesto de H2O. Las prueban confirman las incipientes evidencias encontradas hace solo unos meses.

El trabajo de estos grupos de investigación no solo ha permitido determinar la existencia de este importante elemento. También su proyecto científico ha ayudado a descubrir un tipo de roca ígnea que no se había localizado nunca en Marte. Los investigadores han establecido que la pieza encontrada se parece mucho a la mugearita, una roca que se encuentra normalmente en las islas y grandes fosas en el planeta Tierra.

El resto de estudios científicos, que ayudan a entender la diversidad geológica que hay en el planeta rojo, no destacan tanto como la confirmación de que existe agua en Marte. Y es que este hallazgo reabre de nuevo las esperanzas de que en el pasado alguna forma de vida habitara el planeta rojo, o de que pudiéramos hallar incluso algún organismo vivo allí todavía.