Hace unos 3.000 millones de años, los múltiples ríos y estanques que poblaban la superficie marciana comenzaron su proceso de evaporación. Este evento tuvo lugar tras la pérdida de la atmósfera de Marte, que desencadenó procesos catastróficos que dieron forma al planeta rojo que conocemos hoy en día. En la actualidad, aunque ya no podemos ver masas de agua en su superficie, investigadores han creado un mapa que te ayudará a saber dónde se encontraba eones atrás.

El mapa ha sido desarrollado tras una década de investigación usando los datos recopilados por la ESA y la NASA. Su intención es responder uno de los mayores misterios que rodean al planeta rojo, que es descubrir qué tan extendida estuvo el agua en su pasado.

Pero, ¿por qué es importante saber dónde hubo agua en Marte? Pues como ya sabrás, la búsqueda de vida en otros confines del universo ha sido una tarea en la que el ser humano ha invertido muchísimo tiempo, dinero y energía. El agua, por su parte, es necesaria para el desarrollo de la vida como la conocemos. Es por esto que, sabiendo en qué sitios hubo concentraciones de este líquido, los científicos pueden enfocar mejor la búsqueda de organismos vivos. O al menos señales de que alguna vez estuvieron allí.

Esto es, de hecho, lo que está haciendo el rover Perseverance de la NASA en Marte. El robot ya ha recogido muestras del cráter Jezero, uno de los puntos del planeta con las mayores concentraciones de minerales hidratados. Pronto, podríamos dar una respuesta al gran misterio sobre la vida en el planeta rojo.

Qué vemos en este mapa multicolor

Mapa global de minerales hidratados sobre la superficie de Marte

Aunque el mapa no muestra exactamente las masas de agua en Marte, sí que ofrece un detalle incluso más interesante. En específico, se centra en determinar dónde se encuentran las formaciones rocosas cuyas propiedades actuales podrían haber sido determinadas por el agua.

"Este trabajo ha demostrado que, cuando estás estudiando terrenos antiguos en detalle, no ver estos minerales es, de hecho, la rareza", comenta John Carter, del Institut d’Astrophysique Spatiale en París. Carter es, además, el autor líder de la investigación.

Minerales hidratados en el crater Jezero. Se muestra una clara abundancia de carbonatos en naranja. Los filosilicatos de Fe/Mg en rojo y sílice hidratada en celeste.

En rojo, podemos observar las arcillas hidrosolubles en el planeta, mientras que el verde representa los sulfatos hidratados. El naranja y azul, por su parte, nos señalan la ubicación de las sales carbonatadas y las arcillas hidratadas de sílice y aluminosilicatos, respectivamente.

El trabajo tomó una década en realizarse, y se usaron datos de los orbitadores Mars Reconnaissance de la NASA, y el Mars Express de la Agencia Espacial Europea. Antes de esta investigación, los científicos solo tenían noción de unas mil formaciones de rocas con minerales hidratados. Hoy en día, sin embargo, se conocen cientos de miles de ubicaciones donde el agua podría haber tenido un impacto significativo.

Creo que, colectivamente, hemos simplificado en exceso a Marte.

John Carter
Mapa de ubicación del agua en Marte
Mapa detallado de minerales hidratados en Oxia Planum. Muestra una abundancia de esmectita/vermiculita de Fe/Mg en rojo, y sílice hidratada en celeste.

¿Cómo han llegado estos materiales a la superficie de Marte?

Aunque hoy en día Marte es un planeta bastante reconocido por su aridez, hace miles de millones de años atrás la situación no era la misma. De hecho, recientes estudios demuestran que hubo agua fluyendo en su superficie.

El agua, por su parte, contiene minerales acuosos en su interior. ¿Esto qué significa? Que, tras interactuar con rocas en el pasado, estas habrían alterado sus composiciones químicas debido a la presencia del líquido. Así, se acaban convirtiendo en arcillas o sales.

Si la cantidad de agua que interactúa con la roca es demasiado pequeña, esta no es capaz de cambiar su composición de forma sustancial, manteniendo su estado volcánico original. En cambio, si la presencia de agua es mucho mayor, los elementos solubles que se encuentran en las rocas comienzan a disolverse, dejando tras de sí arcillas ricas en aluminio.

Por supuesto, todavía queda mucho trabajo por hacer. El mapa no puede ofrecer todas las respuestas a las preguntas de los investigadores. No obstante, es el punto de partida perfecto desde el cual pueden impulsarse las nuevas investigaciones sobre el pasado de nuestro planeta vecino, y posible futuro segundo planeta hogar.

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