Karsten Gerloff, presidente de la Fundación de Software Libre de Europa (FSFE), participó en Euskal Encounter, donde habló sobre la situación actual y el futuro de la tecnología, el software libre, las redes sociales y la privacidad. La opinión de Karsten Gerloff sobre Facebook es tajante: le quedan 3 años de vida, según las declaraciones que recoge el diario El País. Además, cree que cuando comience su declive, el proceso será rápido, como le ocurrió a MySpace. "Es una ley matemática", asegura.

De todos modos, esto no será un problema, al menos desde el punto de vista de Gerloff. El alemán cree que la red social no respeta a sus usuarios, pues para ellos no son más que productos, no clientes. Y no sólo hay que preocuparse de las empresas, verdaderos clientes de la compañía, sino también de organizaciones gubernamentales y servicios secretos. Puede sonar exagerado, pero los últimos acontecimientos parecen darle la razón; al menos, en parte.

Pero la opinión de Karsten Gerloff sobre Facebook no es la única negativa. El presidente de la FSFE cree que Google es prácticamente lo mismo que la red social, pues considera que ambas roban la información de sus usuarios. "Nosotros no solo les damos datos, sino también nuestra confianza, pues pensamos que van a proteger nuestra privacidad".

Varias empresas ya usan la información de sus usuarios para vender publicidadY eso no es todo. A este supuesto robo de información hay que unir la creación de la estructura que propicia el hurto; el sistema del que todos formamos parte. "Facebook define quiénes somos, Amazon establece lo que queremos y Google determina lo que pensamos". La solución es relativamente sencilla: salir del sistema o crear uno propio. "El software libre nos da todas las herramientas para hacerlo".

Otra opción es esperar, ya que la opinión de Karsten Gerloff sobre Facebook se extiende a otros de estos gigantes de Internet. Google, por ejemplo, debe reinventarse, como lo debería haber hecho Microsoft. Pero no fue así y ahora se enfrenta —siempre en opinión del alemán— a su desaparición en los próximos cinco o 10 años.

Todo esto puede parecer una exageración, pero lo cierto es que hay antecedentes. Y tampoco se puede decir que sea la primera organización que se preocupa por la información que conocen estas empresas de sus usuarios o, sobre todo, por lo que hacen con ella. Decir que venden los datos es mucho, pero es un hecho que acceden a ellos para dirigir la publicidad. Cuando se entra en estos niveles de invasión de la privacidad, el hecho de que lean o no la información puede resultar secundario.