Este 2013 se ha llevado consigo una de las más geeks y mejores series de televisión que he visto en la vida. En este vacío que nos ha dejado el final de Fringe rápidamente nos encontramos buscando alguna nueva propuesta que llene nuestra mente de conspiraciones, misterios, dramas, enredos y, por supuesto, muchísima ciencia ficción. Es muy temprano para saber a ciencia cierta si esta nueva producción de BBC America llenará el vacío, pero Orphan Black se alza como una de las mejores propuestas de Sci-Fi en lo que va de año, ya que su trama se va desarrollando de una manera espectacular, y se hace inevitable sentir ansiedad por conocer más de esta historia al finalizar cada episodio.

Orphan Black no se trata de una serie de ciencia ficción como cualquier otra que conocemos, y los elementos de drama que presenta son fácilmente perceptibles. Sin embargo solamente debemos ver los primeros segundos del episodio piloto para sentirnos atraídos por la trama. ¿Qué pasaría por tu mente si ves a alguien cometer suicidio? ¿Y si esa persona es exactamente igual a ti?

El piloto (y en general la serie) nos relata la historia de Sarah, una joven de notable acento británico y un pasado problemático que incluye el haber pasado gran parte de su vida en un orfanato, que escapa de su novio criminal con el deseo de mejorar su vida y recuperar a su hija, que por una razón u otra (mala conducta y un pasado criminal, seguramente) ha perdido su custodia. Al llegar a una estación de tren se encuentra solamente con una chica que aparenta su edad y que llama su atención, para enseguida verla lanzarse a las vías del tren, pero no sin antes percatarse de que luce exactamente igual a ella.

¿Habrá encontrado una hermana gemela que nunca supo que tenía? No todo es tan sencillo.

Luego de este terrible acontecimiento toma la arriesgada decisión de hacerse pasar por Beth, la chica suicida de la estación de tren, con el objetivo de vaciar sus cuentas bancarias y comprarse una vida mejor para ella y su hija que de alguna forma planeaba recuperar. Sólo para luego descubrir que Beth era una detective de policía que se encontraba metida en algunos apuros por un tiroteo, pero que además llevaba una segunda vida llena de misterios y conspiraciones que la atraparán y no la dejarán escapar.

Y es a partir de este punto donde la ciencia ficción se hace omnipresente, aunque al principio de una forma muy sutil. No es hasta que en una escena del piloto aparece una segunda mujer idéntica a Sarah que nos damos cuenta de que lo que sospechamos al ver el tráiler era cierto. Oprhan Black trata sobre la clonación, y lo hace de una manera fascinante, al presentarnos como cambiaría nuestra si nos encontramos con otras personas que son genéticamente idénticos a nosotros.

Es espectacular ver a la actriz Tatiana Maslany (Sarah) a lo largo de los episodios interpretar diferentes personajes en las mismas escenas, con diferentes acentos al hablar y diferentes actitudes, incluso al caminar. Si bien la serie tiene algunos detalles que no terminan de convencerme, como un par de personajes secundarios demasiado flojos y de relleno (al menos por ahora) como es el caso de su novio, o ex-novio, la historia principal de Orphan Black se desarrolla de una manera impecable logrando que al final de cada episodio quieras enseguida ver el siguiente, para conocer qué es lo que sucede, ¿existe una conspiración? ¿realmente son clones? ¿quién es el responsable? Y realmente, cada episodio no hace más que plantear más preguntas. Es fascinante.

En mi opinión es una de las mejores series que nos dejará este año 2013, año que nos ha visto decir adiós a Fringe y que también nos verá decir adiós a Dexter y a Breaking Bad. Orphan Black ya ha sido renovada para una segunda temporada, por lo que no puedes dejar de darle una oportunidad.