Dentro de las actividades que se desarrollan alrededor de la exploración espacial, son múltiples los centros de investigación (como la NASA o los grandes observatorios astronómicos) que suelen compartir parte de los resultados de sus investigaciones como parte de su actividad de divulgación científica. Uno de los contenidos que mayor impacto suelen tener, además de ser unos de los más vistosos, son las fotografías; ya sean de la Tierra (como la serie Black Marble que compartió la NASA hace algunos días) como de algunos puntos singulares de nuestro Universo. En este sentido, la última (y asombrosa) publicación que ha visto la luz llega de la mano del National Optical Astronomy Observatory (NOAO) situado en Arizona (Estados Unidos) que compartió ayer la que es una de las mayores imágenes astronómicas captadas hasta la fecha, una foto de más de 600 millones de píxeles de la Nebulosa Cygnus Loop.

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La foto, que en su tamaño original pesa 1,65 GB (y de hecho está disponible para su descarga junto a otros tamaños algo más portables) fue captada por la cámara del telescopio Kitt Peak (situado en Arizona) y nos muestra una parte del remanente de la supernova que ha dado origen a la nebulosa Cygnus Loop, es decir, los restos de una estrella que explotó hace de entre 5.000 a 10.000 años.

Cygnus Loop está situado a unos 1.500 años luz de la Tierra y debido a su gran tamaño (ocupa en el cielo el equivalente a 45 veces la superficie de la Luna) contiene en su interior múltiples objetos astronómicos singulares que se han ido catalogando a lo largo de los años puesto que la primera vez que se catalogó Cygnus Loop fue en el año 1784 aunque, con anterioridad, ya se habían catalogado algunos objetos que pertenecen a ésta.

En el observatorio de Arizona llevaban desde el año 2003 trabajando en este tipo de observaciones y fotografías pero han tenido que transcurrir 9 años hasta que la tecnología ha posibilitado que pudiesen componer todos estos datos y unirlos en una imagen de muy alta resolución; una investigación que además les ha servido para demostrar que, desde la Tierra, los grandes telescopios aún pueden dar mucho de sí gracias a las nuevas cámaras disponibles por los centros de investigación.

La imagen, sin duda alguna, es para disfrutarla.

Imagen: NOAO