El día de hoy, la senadora Iris Vianey Mendoza ha presentado un punto de acuerdo en el Senado para crear "una comisión especial que organice y dirija trabajos de estudio y análisis" para el dictamen que darán los legisladores sobre ACTA. Recordemos que con la firma del Acuerdo Comercial Anti-Falsificación por parte del gobierno federal, la decisión de aprobar o descartar la firma queda en manos de la nueva legislatura. Hay todo un proceso bien estipulado, en el que se incluye que que el Ejecutivo mande un informe al Senado, éste se pase a discusión en comisiones, y finalmente, el dictamen se vote ante el pleno.

En un punto de acuerdo firmado de manera individual, la senadora solicita a ambas Cámaras que se cree una Comisión Especial para estudiar las implicaciones de ACTA:

La trascendencia de las cuestiones en juego, exige la conformación de una Comisión Especial, que como instancia plural, de manera específica y en forma paralela a los trabajos de las respectivas comisiones de dictamen, organice y dirija trabajos de estudio y análisis del Acuerdo Comercial Anti-Falsificaciones, desahogando una amplia consulta con expertos, académicos y representantes de organizaciones e instituciones de los sectores público, privado y social.

Yo me pregunto: ¿cuál es la necesidad de otra Comisión Especial, si existe un antecedente claro, elaborado y útil al respecto? ¿Cuál es el sentido de hacer otra ronda de consultas, estudios e investigaciones si la información está a la mano? ¿Por qué desperdiciar el esfuerzo del Grupo de Trabajo Plural, que sostuvo intensas discusiones durante meses para demostrar la improcedencia de ACTA en México? ¿Por qué reiterar sobre lo ya dicho, en lugar de mirar hacia otros temas como el Acuerdo Estratégico Trans-Pacífico (TPP)?

Lo cierto es que debatir ACTA sin mirar sus implicaciones con el TPP resultan en una discusión estéril. Porque mientras la senadora Mendoza emite su punto de acuerdo redundante, en Rusia, el secretario de Economía Bruno Ferrari asiste a las reuniones del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico, donde se aprovechó para discutir sobre este tratado.

La misma Secretaría de Economía apunta:

Al margen de las reuniones de APEC, el Secretario Ferrari fue invitado a participar, a nombre de México, en la reunión de Ministros del Acuerdo de Asociación Transpacífica (TPP, por sus siglas en inglés) celebrada el 6 de septiembre (...) [Los ministros] señalaron finalmente que el liderazgo comercial de nuestro país servirá de impulso para los países participantes en la negociación del TPP. Por su parte, el Secretario Ferrari indicó que México se encuentra listo para participar activamente en el proceso de negociación gracias al compromiso y experiencia de nuestro país a más de dos décadas de participar en ambiciosas iniciativas de libre comercio.

Senadora, si lee estas líneas, la invito a que proceda mejor sobre este tema. Quizá le dé menos proyección mediática que posicionarse contra ACTA, pero definitivamente sería más útil un punto de acuerdo en el Senado para que Economía haga público el texto y las condiciones en que se negocia TPP. Le sería más útil a su causa si evidencia las razones por las que ACTA (y los cambios legislativos en materia de propiedad intelectual que pide el IMPI) allanan el camino para este acuerdo. Y definitivamente, sería mucho más benéfico en miras al siguiente sexenio, donde se maneja el nombre de Pedro Aspe como futuro titular de la SE, quien ya se ha declarado a favor de TPP.