Así lo han anunciado investigadores del MIT y la Universidad de Pennsylvania. Inspirándose en los propios animales, los investigadores han diseñado genéticamente las células musculares de manera que puedan flexionarse en respuesta a la luz. Los movimientos bruscos en robots podrían ser cosa del pasado en muy poco tiempo.

Según cuentan, el resultados podría conducir a la creación de nuevos robots altamente articulados con la capacidad de moverse con la "naturalidad" de criaturas reales. No sólo eso, el movimiento iría acompañado de los mismos niveles de fuerza.

Y es que se trata de la primera vez que se modifica genéticamente el esqueleto de un músculo para que sea sensible a la luz. El desarrollo lo han llevado a cabo científicos de optogenética, quienes han conseguido que el músculo (que normalmente requiere de algún estímulo externo) pueda contraerse y expandirse si inciden ráfagas de luz sobre él.

Según Harry Asada, profesor de ingeniería en el MIT:

Es más eficaz que la estimulación del músculo con electrodos, especialmente para un sistema de robótica donde el peso ligero y la movilidad son clave.

La optogenética implica la introducción de nuevos genes en las células que los hacen reaccionar a un pulso de luz, generalmente ráfagas cortas de luz láser. Es una combinación de genética y métodos ópticos para controlar eventos específicos en ciertas células de tejido vivo, aún entre mamíferos libres y otros animales, con precisión temporal necesaria para mantener el ritmo intacto del funcionamiento de los sistemas biológicos.