Durante la primera mitad de los 70 comenzaron a aparecer en el mercado los primeros modelos de computadoras destinadas a entrar en hogares y centros educativos, abriendo la puerta al mundo de la computación a los aficionados, estudiantes y educadores que eran ajenos al mundo de las grandes compañías y universidades (que eran los usuarios tradicionales de este tipo de sistemas). Los primeros computadores, como el Kenbak-1, el Altair 8800 o el IMSAI 8080 tuvieron un gran impacto entre los usuarios y tanto el Altatir 8800 como el IMSAI 8080 se comercializaban en forma de kit, a través de revistas de electrónica, para que los usuarios los ensamblasen. En este caldo de cultivo donde primaba el do-it-yourself y los aficionados-autodidactas querían exprimir al máximo sus computadoras, surgió un "movimiento de garaje" para reunir a los aficionados, intercambiar experiencias y aprender, de manera colaborativa, a manejar estos primeros computadores personales. Entre todos estos grupos de aficionados hubo uno que despuntó entre todos y que se reunía en la zona del actual Silicon Valley donde congregó a algunos aficionados que con los años se convertirían en referentes de la industria. Hoy vamos el capítulo de Historia de la Tecnología a conocer el Homebrew Computer Club.

Hoy en día, gracias a Internet, podemos encontrar información de cualquier tipo en foros o en blogs y en caso de duda siempre podemos formular una pregunta para ver si la comunidad de usuarios puede arrojar algo de luz y echarnos una mano. Sin embargo, en los años 70, la cosa era algo más complicada y, sobre todo, algo más lenta puesto que los usuarios recurrían a la comunidad en forma de preguntas que se formulaban en las revistas para entusiastas de la electrónica que también servían para intercambiar diseños, consejos sobre cómo implementar placas de circuito impreso o dónde conseguir componentes.

El Homebrew Computer Club nació oficialmente en marzo de 1975, fecha en la que se celebró la primera de las reuniones en el garaje de uno de sus fundadores, Gordon French. Gordon French era un aficionado al mundo de los computadores que había conocido a Fred Moore, el otro fundador, en el Community Computer Center de Menlo Park, una ciudad del Condado de San Mateo (California). Ambos aficionados se encontraban allí y compartían experiencias, trucos y diseños y llegaron a la conclusión que estos encuentros podrían abrirse y crear así un foro abierto que se reuniese de manera regular para popularizar el desarrollo de computadores y popularizar el mundo de la computación entre la gente.

La primera reunión giró alrededor del Altair 8800 puesto que el grupo consiguió que les enviasen una para realizar un análisis en profundidad. La reunión fue un éxito siguieron celebrándose otras ediciones en el Laboratorio Nacional de Aceleradores de la Universidad de Stanford de manera formal y, además, celebraban encuentros informales, entre reunión y reunión, en un bar llamado "The Oasis" situado en las inmediaciones de Menlo Park. ¿Y qué hacían durante estas reuniones? Los asistentes a estas reuniones solían intercambiar experiencias y conocimientos adquiridos con sus computadores: diseño de dispositivos y programación. En este foro solían intercambiar planos y esquemáticos así como compartir trucos relativos a la programación de computadores, como el famoso Altair 8800, o compartían código que habían desarrollado.

Entre sus asistentes, además de los dos fundadores (Gordon French y Fred Moore) se encontraban aficionados y especialistas en el campo de la ingeniería electrónica o la programación y allí llegaron a congregarse aficionados que con los años se convertirían en referentes de la industria. Bob Marsh (diseñador del SOL-20), George Morrow, Adam Osborne (que fundaría la Osborne Computer Corporation y desarrollarían el primer ordenador portátil de la historia), Lee Felsenstein (diseñador del Osborne I), Steve Jobs, Steve Wozniak, el hacker John Draper (alias Captain Crunch), Jerry Lawson (creador del cartucho de videojuegos para consola) fueron algunos de los ilustres miembros de un Homebrew Computer Club que estaba abierto a todo aquel que tuviese interés en esta temática.

Otro viejo conocido del sector tecnológico que también se dejó ver por el Homebrew Computer Club fue Bill Gates que, junto a Paul Allen y Monte Davidoff, había desarrollado una versión del BASIC para el Altair 8800 que intentó vender entre los asistentes al club. Este espíritu comercial no encajaba muy bien entre el espíritu altruista y de compartir conocimiento entre los usuarios así que, si bien su software era bueno, realmente, no vendió en el volumen que esperaba. A pesar de no vender muchas copias, el uso de esta versión de BASIC se extendió mucho en uso puesto que los aficionados piratearon el software de Gates (lo cual hizo que se enfadase bastante y enviase una carta algo incendiaria al club).

La respuesta que hemos obtenido de los cientos de personas que usan BASIC ha sido muy positivo. Sin embargo, dos cosas nos llaman la atención: 1) la mayoría de los usuarios no ha comprado nunca BASIC (solamente un 10% de los usuarios) y 2) las ganancias reportadas por las ventas nos arroja un balance que indica que el tiempo invertido en el desarrollo de Altair BASIC haya salido a menos de dos dólares la hora.

¿Por qué ocurre esta situación? Como la mayoría de aficionados se habrá dado cuenta, la mayoría piratea el software que usa. El hardware se paga pero parece que el software es algo que se comparte ¿A quién le importa que la gente que ha trabajado en el desarrollo cobre?

Con cartas así, ni que decir tiene que Gates no se hizo muy popular entre los aficionados y, desde luego, no vendió muchas licencias del BASIC entre ellos. La carta de Gates se había enviado "contra" una de las columnas vertebrales del Homebrew Computer Club, su boletín de noticias, del que hubo 21 ediciones entre 1975 y 1977 y se enviaba desde un apartado de correos de Mountain View (California).

La actividad del Homebrew Computer Club se mantuvo hasta diciembre de 1986, aunque algunos de sus miembros se siguen reuniendo en otros grupos de aficionados, por ejemplo, los del Motorola 68.000. Además, el esquema de este club sirvió como modelo de referencia en todo el mundo y propició la creación de movimientos similares en otras zonas de Estados Unidos y en países de Europa.

Imágenes: Bob Lash, Computer History Museum y Digibarn