Todos los que hayan visto la película Jurassic Park recordarán que los científicos del parque reviven a los dinosaurios gracias a la sangre encontrada en un mosquito fosilizado en una piedra de ámbar. El ámbar hoy en día está considerado una piedra preciosa procedente de la resina vegetal fosilizada de las coníferas y, al igual que en la película de Spielberg, muchos insectos quedaron atrapados en la resina y se conservaron en el interior de estas piedras cual cápsula del tiempo. Precisamente gracias a una araña fosilizada, que aunque sea un arácnido y no un insecto también las hay atrapadas en ámbar, científicos de la Universidad de Manchester han podido ponerse a analizar el fósil más pequeño encontrado hasta la fecha, el de un ácaro.

Este ácaro que se data de hace unos 50 millones de años, y 170 micras de largo, fue encontrado en una araña fosilizada gracias a la realización de una tomografía computarizada (es decir, un TAC) con el que construyeron una imagen en 3D a partir de secciones planas. El hallazgo es bastante singular porque nunca se había encontrado un organismo tan pequeño y tan antiguo en tan buen estado puesto que el ámbar es capaz de conservar los fósiles en muy buen estado.

La región báltica es la zona de mayor concentración de ámbar del planeta, aproximadamente un 80% de la cantidad existente se encuentra en la zona (con la mina más importante en Kaliningrado, Rusia, y yacimientos en Lituania, Letonia, Estonia, Polonia, Dinamarca, Noruega e, incluso, Inglaterra), por lo que es normal extraer piedras que contengan insectos que daten del Eoceno y el Oligoceno Temprano que suelen terminar formando parte de costosas joyas o en exclusivas colecciones.

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La tomografía computarizada nos permite diseccionar digitalmente el ácaro de la araña con el fin de descubrir las características más importantes que permitan su identificación. La muestra es especialmente rara de encontrar en un fósil (uno entre cien mil ejemplares) y podría ser el registro más antiguo de ácaros encontrado nunca. [...] La mayoría de fósiles encontrados en ámbar son de insectos individuales o varios insectos juntos pero nunca se han podido ver una interacción directa entre ellos

¿Y cuál es el siguiente paso? Gracias a la tomografía sería posible volver a estudiar otros fósiles que nunca se habían podido estudiar en profundidad, así que la idea es revisar algunas otras muestras en busca de organismos que, hasta la fecha, han pasado totalmente desapercibidos para la comunidad científica.