La práctica no es nueva y ha llegado a derivar en situaciones donde se atenta contra los derechos fundamentales de los individuos. El «trolleo» en los juegos más populares de MMORPG, donde las monedas virtuales se transforman en un mercado negro de lo más lucrativo, tiene en Asia al máximo exponente de la explotación. Lo que no sabíamos hasta ahora es que dentro de esta trama podría haber estado implicada durante los últimos dos años el propio gobierno de Corea del Norte, quién habría llegado a «recaudar» más de seis millones de dólares de hackers previamente formados que se infiltraban en los juegos más populares de Corea del Sur.

La noticia, destapada en el New York Times, pone una vez más de relieve el largo historial en los conflictos internos entre ambas regiones además de mostrar una nueva vertiente en torno a la necesidad de regular el mercado existente en el ocio online y sus malas prácticas.

El caso de China, quizá más flagrante que el que nos ocupa, fue destapado hace unos meses. Se hablaba de prisioneros chinos, ciudadanos obligados a jugar durante horas con el único fin de recolectar bienes y dinero que luego pasaría a ser vendido en el mercado extranjero. Aquellos que no llegaban a los objetivos eran torturados y aunque en China la práctica conocida como Gold Farming es totalmente ilegal desde el año 2009, las cifras de este mercado rondan los dos mil millones de dólares, por lo que la duda sobre la «capacidad» del gobierno para erradicar tales acciones quedó en entredicho.

El caso que nos ocupa difiere en cuanto a la forma. No hay explotación, sino que se apunta directamente al gobierno de un país de haber entrado y hackeado en la facturación online de otro país.

La trama se ha destapado tras la detención por parte de la policía de Séul de cuatro ciudadanos acusados de ser los cabecillas de un grupo de hackers, unos 30 jóvenes expertos en sistemas de ocio online. La policía cuenta que se trataba de un grupo organizado en Corea del Norte que habían conseguido desarrollar un software que entraba en los servidores de varios de los sitios más populares de Corea del Sur como Lineage y Dungeon Fighter.

Una vez dentro de los perfiles de los usuarios, robaban la información y creaban jugadores virtuales con los datos obtenidos, avatares virtuales que eran vendidos a otros usuarios para mejorar sus ganancias online.

El resultado de las investigaciones acabó destapando que los hackers habían sido adiestrados en varias universidades de Corea del Norte para luego operar desde China, que estos se quedaban con el 55% de los ingresos totales de la operación y que más de 6 millones de dólares habrían sido «desviados» a las arcas de varias entidades del gobierno del Norte como «compensación». Por su parte, Corea del Norte se ha apresurado a negar cualquier implicación y acusa a Seúl de inventar la conspiración. La denuncia es la segunda que realizan los surcoreanos tras alegar en mayo que Corea del Norte atacó las redes del sistema bancario del país.

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