La intolerancia es una práctica social tan antigua como la domesticación de animales y la religión --El mundo y sus demonios de Carl Sagan es una lectura imprescindible al respecto--. El Macartismo es un tipo particular de intolerancia dirigida contra el comunismo y sus seguidores. Se llama así porque el senador de los EE. UU. Joseph Raymond McCarthy tuvo ese tipo de intolerancia --y mucha-- a principios de los años 50 durante su gestión, llena de cacería de brujas, listas negras y toda clase de bizantinas acusaciones contra artistas, intelectuales, políticos y más.

El Macartismo Digital, desde mi punto de vista, es exactamente lo mismo que el original más un fuerte componente tecnológico. Y, ¿existe? ¿Quiénes son blancos de él? ¿Quiénes los perseguidores? Aún no tengo una repuesta del todo clara. Lo cierto es que Julian Assange y Wikileaks divulgaron dicho concepto a propósito de la censura de los EE. UU; en diciembre de 2010 Assange le dijo a la MSNBC que el mundo está enfrentando

un nuevo tipo de Macartismo digital promovido desde Washington

Y cuando estudiantes de la Universidad de Columbia fueron advertidos de no comentar sobre WikiLeaks, esta organización también le llamo Macartismo Digital.

No hay un componente anti comunista, pero sí en contra de una tendencia política-ideológica expresada en la red. Sobre el comunismo y la tecnología, recuerdo cuando en el año 2000 Steve Ballmer dijo sobre Linux y su comunidad de usuarios:

No hay compañía alguna llamada Linux, y poco sabemos de él [...] Y tiene las características que la gente ama mucho, pero mucho sobre el comunismo. Que es libre.

Sin embargo, esa no fue una muestra de intolerancia --de hecho, la hay más entre fanboys--. En todo caso se trata de Microsoft reconociendo a la existencia de Linux como su competidor. Por otra parte, no pocas veces se ha mencionando que Richard Stallman es un comunista que evangeliza desde la filosofía del software libre: todos iguales, todos unidos, todos compartiendo el conocimiento... Él se ha divertido mucho con el concepto.

Hace unos meses Dmytri Kleiner --hace poco entrevistado aquí por Geraldine--, me contó que fue invitado por la productora cultura YP a impartir una charla en el marco del Seminario Empresas del Procomún de la Escuela de Organización Industrial a principios de noviembre de 2010. La charla que se llamaría "Venture Communism" fue cancelada en el EOI y enviada al Medialab Prado. Para Dmytri la explicación de tal cancelación es la siguiente:

El EOI rechazó mi charla, y amenazaron de cancelar el evento de no retirarse. Esto fue sólo porque usé el término "Comunismo" [...] porque nos llamamos Telekommunisten y empleamos marxismo clásico y crítica anarquista para discutir sobre redes, software y cultura libre [...]

La gente del EOI no se familiarizó con mi trabajo antes de tomar esa decisión.

¿Cuál era el objetivo de la charla además de poseer un título alusivo al comunismo? Telecomunismo, o como dice Dmytri:

Elevar la atención hacia la incompatibilidad de las redes libres y el capitalismo y utilizar este conflicto como punto de partida para introducir temas políticos más radicales a las comunidades hackers y artísticas, promoviendo un entendimiento de los conflictos de clase, oposición al capitalismo y el ideal de la autogestión de la producción por parte de los trabajadores.

Al respecto de la cancelación de esa charla de tintes comunistas, solicité personalmente la versión oficial de Frederique Muscinesi y Carlos Magro, miembros del EOI, pero no respondieron. En cambio, Jaron Rowan de YP me envió un documento en el que Medialab Prado y EOI explican sus razones:

[...] La única razón de esa decisión fue que la charla se ajustaría mucho mejor y sería mucho más productiva en el contexto del Medialab-Prado, donde ya existe una comunidad cercana al procomún y la economía del procomún, más que en EOI donde la audiencia está compuesta principalmente por estudiantes de negocios para quienes hubiera sido su primer contacto con esos temas. Este cambio fue propuesto inmediatamente a Dmytri diez días antes del inicio del taller, y él estuvo de acuerdo. Si la decisión fue correcta o no, lo cierto es que no hubo ninguna charla cancelada, mucho menos un caso de censura.

Juzguen ustedes.

Creo que en general el Macartismo Digital existe. Pero más en el sentido que WikiLeaks señala, más como una profunda intolerancia y temor a discursos alternativos sobre el uso de la tecnología; es un miedo genético, heredado, a lo otro que parece incontrolable en tanto que es libre, abierto, crítico, contestatario, open source, P2P,... El hecho es que las amenazas, la censura y sus promotores son inaceptables en un mundo analógico o digital.

Imagen: MCCARTHYISM TODAY