Esta semana se está empezando a implantar de manera efectiva la controvertida Ley Hadopi en Francia. En el país vecino, mientras Sinde y la SGAE babean de gusto y se frotan las manos, otros no podemos hacer menos que contemplar atónitos como es posible que tal despróposito, que no sólo es un atentado contra la privacidad de cualquier persona, sino que además es absurdo e ineficiente se mire por donde se mire, haya llegado de manera lícita a constituir una ley en lo que se supone que es un país democrático.

Lo malo de todo esto no es como decía lo insultante que es que un gobierno se dedique a monitorizar la actividad en Internet de sus ciudadanos, es algo que dicho friamente casi suena a argumento de película de ciencia ficción donde un tirano se dedica a controlar compulsivamente a todos sus súbditos para que no se revelen, algo así como una matrix desestructurada. Lo malo de todo es que es una ley tan ridícula, tan lamentable y tan mal planteada que no va a valer absolutamente para nada.

Detrás de Hadopi hay algunos datos realmente asombrosos. Ahora al comienzo, se examinarán más de 10.000 direcciones IP al día, que ya de por sí es abrumador, pero lo malo que se espera que ascienda hasta los 150.000 durante los próximos meses. La encargada de llevar a cabo todo el proceso será Trident Media Guard una compañía que ya es tristemente famosa por 'contaminar' sitios torrent y programas P2P con datos y archivos falsos. Todas las ISP (Internet Service Provider, las teleoperadoras) están por supuesto obligadas a colaborar, pero lo peor es que por cada IP detectada como violadora del copyright que no hayan denunciado en un plazo de 8 días serán multadas con 1500€, repito, por cada IP la friolera de 1500€.

Es decir, que el estado francés estará haciendo dinero de manera injusta ya sea a través de las multas que pongan a sus ciudadanos o de las multas que les pongan a las teleoperadoras. Recientemente, en Estados Unidos un juez determinó que sólo deberían darse 28 IPs al mes, menos de una por día, por la inmensa cantidad de papeleo y burocracia que ello supone, imaginad entonces cuando la ley esté a pleno rendimiento y tengan que manejarse con 150.000 direcciones por día.

No conviene olvidar el tremendo batacazo electoral que se pegó Sarkozy en las elecciones regionales del pasado Marzo, no conviene olvidar que cuando sometes tu política al interés de lobbys y de presiones económicas externas a tu gobierno (exactamente lo que está ocurriendo en España desde que González-Sinde ocupó el puesto de Ministra de Cultura) lo que haces no es política es otra cosa muy distinta y muy fea que aquí no voy a decir: el imbécil (uy, se me ha escapado)

Foto: Rimbus