Hoy podemos leer una entrevista en el periódico en El País a la Ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde, que afirma categóricamente estar muy orgullosa de la llamada ley Sinde, entre otras perlas. Comenta que no lleva mal toda la polémica surgida a raíz de la propuesta de ley en la que una comisión y no un juez decidirían si se tendría que cerrar una página web cuando esta contenga enlaces a archivos protegidos por derechos de autor. Ya conocimos los movimientos que esto supuso en Internet con el manifiesto y la posterior reunión que hubo en el ministerio.

Se muestra orgullosa por esta ley porque se le asocia directamente a una persona -a ella- y se autoproclama heroína de la cultura si todo sale tal y como lo tiene previsto. Sin embargo no lo va a tener tan fácil, porque como ya sabemos y se ha dicho muchas veces, con su ley se antepone los derechos fundamentales de todos las personas a la de unos cuantos elegidos, yo al menos espero que no lo tenga tan fácil. Y a pesar de que el José Luis Rodríguez Zapatero la contradijo en algunas ocasiones, dice no haberse sentido sola, habiendo tenido el apoyo del presidente del gobierno en una época en la que tenemos leyes para una cultura analógica, pero no para una cultura digital.

Zapatero y este gobierno han estado en cierta manera hipotecados por el apoyo que recibieron por parte de los artistas, también conocidos artistas de la ceja. Estos presionaron mucho al gobierno para que luchara contra la piratería, algo que es completamente normal para González-Sinde.

Me parece algo natural. Los intelectuales son la voz crítica, y están ahí para recordarte el camino a seguir cuando te desvías.

Esta reflexión me encanta. Los intelectuales son la voz crítica y tienen que recordar el camino a seguir cuando te desvías… ¿y los votantes? De nuevo está anteponiendo los deseos de unos pocos sobre muchas otras personas. Quienes votan los gobiernos son toda la masa social que elige quien quiere que les gobierne y se debe gobernar para ellos, no para unos pocos. Me parece bien lo que comenta González-Sinde en cuanto hay que recordarle al gobierno el camino a seguir cuando se desvían, pero hay que escuchar a todos y no sólo a unos pocos intelectuales de determinado sector.

Ángeles González-Sinde no quiere escuchar a toda esa masa e ignora prácticamente lo que dicen, no quiere verlo. Quiere arreglar los problemas de una industria y no de la cultura, la cual se sigue consumiendo y creo que cada vez más, ya que gracias a los medios digitales podemos tener acceso a más cultura. Como se ha dicho ya en muchas ocasiones, esta ley es una manera de apartar al poder judicial después de que en muchas ocasiones no hayan fallado en favor de sus intereses.

El proyecto de ley fue aprobado y como comentaba Elías no es el momento de lloros, reproches, hay que reflexionar y seguir adelante mostrando que se están equivocando y haciéndoles rectificar. Si no lo hacen, esperemos que cuando llegue el momento de las urnas noten un gran número de bajada de votos correspondientes de esos a los que no han querido escuchar.