Sin ninguna duda la Metro Goldwyn Mayer es (era más bien) una de las productoras y distribuidoras más míticas de la historia del cine, puesto que ellos y su afamado Leo -el león emblema de la Metro- se han ganado a pulso a lo largo del tiempo. Pues bien, ahora este conocido estudio de Hollywood acaba de entrar en banca rota, unos 3.500 millones de dólares de deudas han tenido la culpa de que MGM haya echado el cierre después de llevar casi 90 años funcionando.

La pregunta obvia tras conocer esto es por qué MGM ha llegado a deber tanto dinero, cuestión a la cual seguramente muchos responderán en los próximos días con el ya trillado argumento de las descargas ilegales. Pero no amigos, las mal llamadas descargas ilegales dependiendo del sitio al que hagamos referencia, no son las culpables de que el león de este mastodonte haya dejado de rugir sino la falta de visión de futuro de sus dirigentes unido a pura mala gestión empresarial e incapacidad de innovación.

Los tiempos han cambiado, especialmente en los últimos 5-10 años, pero los responsables de Metro Goldwyn Mayer (Sony, Providence y COMCast) no han sido capaces de hacer evolucionar a la empresa para adaptarla a las reglas que hoy en día mandan en el mercado del cine y esto, junto a la disgregación de la empresa en varias pequeñas partes, demasiados créditos y la ineficacia a la hora de generar los beneficios suficientes, han terminado por hundir a la productora detrás de títulos tan especiales como Lo que el viento se llevó, Ben-Hur o El mago de Oz.

Lo más importante de este caso es que estamos ante una prueba palpable de lo que muchos venimos diciendo desde hace tiempo: en la industria del cine el que no innove y se adapte, simple y llanamente desaparecerá. Es algo lógico y obvio ya que en el mundo de los negocios esto viene pasando desde siempre. La encarnizada lucha legal que varios grandes estudios de cine han decidido emprender contra Internet, la tecnología y en general contra cualquier cosa que huela a nuevo, no les va a salvar el culo y no solamente eso sino todo lo contrario, les perjudica sobremanera perder tiempo, dinero y esfuerzo en luchar contra lo inevitable, contra los cambios y la evolución. Finalmente que nadie se asuste que sin cine no nos vamos a quedar aunque caigan todos los dinosaurios de la industria uno detrás del otro, nuevas especies, más evolucionadas, taparán el hueco que dejen como está sucediendo ya.