Era cuestión de tiempo, pero se había levantado bastante expectación acerca de quién sería el afortunado que se llevase el cheque de diez mil dólares para gastar en la iTunes Store, que al final ha recaído un tal Louie Salcer, del estado de Georgia, en EEUU.

Aunque me alegro mucho por Louie, que por cierto ganó comprando la canción 'Guess Things Happen That Way del mítico Johnny Cash, sobre todo me parece un buen momento para reflexionar y hacer un análisis de la trayectoria de la iTunes Store. Porque diez mil millones es un número muy bonito, y el bombo y platillo que Apple le echa al asunto también, sin embargo creo que lo verdaderamente importante es el modelo de negocio que se esconde detrás.

No voy a detenerme a alabar el buen hacer de la compañía de la manzana mordida, que también tiene su mérito, creo que es mucho más interesante aprender de las cifras. Una barbaridad tan grande de canciones descargadas sólo es una muestra más de que el futuro de la música se mueve en Internet. Cuando las cosas se hacen bien, sea la iTunes Store, sea Spotify, sea lo que sea y se hacen respetando al usuario, las cosas funcionan.

Y cuidado, que no estoy descubriendo la rueda, productos normales a precios absurdos sólo funcionan cuando van acompañados de un falso aire de exclusividad y de status social (pasa con la moda, por ejemplo). Pero la música no es exclusiva, ni determina ningún status, la música es cultura, y cuánto más accesible sea esa cultura, más se consume. Eso es lo que significan en el fondo esas diez mil millones de canciones descargadas, el triunfo de un modelo frente a acusaciones de piratería, de pillaje ciudadano y de indignantes robos a gran escala. Sólo cuando la calidad está al alcance del consumidor es cuando finalmente acaba de tener sentido.

Fuente: AppleWeblog