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De un tiempo a esta parte la lucha entre los defensores del copyright y los que abogamos por un nuevo sistema de propiedad intelectual que se adapte a las los nuevos hábitos de consumo de los usuarios se ha endurecido cada vez más.

Estamos viendo un panorama muy similar en muchos países del globo donde en un lado tenemos a las entidades de gestión de derechos y a la industria presionando a los poderes políticos para que aprueben leyes totalmente coercitivas y en el otro a la mayoría de los ciudadanos dejando clara su disconformidad con dichas leyes contra las que luchan como buenamente pueden.

Pues bien, hoy me toca hablar de Costa Rica, país en el que también ha estallado la guerra “copyright vs ciudadanos”, con consecuencias en este caso mucho más duras que en otros.

Según reportan varios medios los Estados Unidos ha bloqueado toda entrada de azúcar desde Costa Rica ya que dicho país aún no ha añadido las modificaciones a sus leyes de propiedad intelectual exigidas en el Tratado de Libre Comercio (TLC), paso necesario para que se produzca la aprobación definitiva del TLC con el país estadounidense.

¿Y por qué Costa Rica no modifica dichas leyes, firma el tratado y listo? Las medidas que aparecen en el TLC respecto a propiedad intelectual (que están ahí por los EE.UU al igual que otras muchas cosas) y que todos los países adheridos al mismo tienen que añadir a su propia legislación son extremadamente duras. En el caso de Costa Rica han recibido pleno rechazo por parte de los ciudadanos ya que tendrán importantes consecuencias negativas para la educación y también harían peligrar el sistema de salud pública.

Tras escribir sobre todo esto las palabras malsonantes se agolpan en mi boca. En España se le quiere dar rango de derecho fundamental a la propiedad intelectual, en Francia tenemos la recalcitrante HADOPI, en Inglaterra también se trabaja para aprobar “una ley de cortes” y ahora los EE.UU bloquea parte de la industria de un país por temas de propiedad intelectual. Podría terminar analizando esto y aquello, pero voy a concluir rápidamente antes de que se me escape alguna palabra soez con la siguiente reflexión: o frenamos a las entidades de gestión de derechos de autor, industria y legisladores afines a ambos, o sino en poco tiempo vamos a ver como la propiedad intelectual reinará sobre derechos fundamentales y otras cuestiones de vital importancia.

Vía: menéame