Actualmente cualquiera puede tener un blog y cualquiera puede comentar en ellos. Por este motivo el problema es que la **regulación** es algo bastante complicado. Se ha hablado mucho sobre cuál debería ser la responsabilidad del dueño de la bitácora sobre los comentarios y sobre quién debe caer la culpa en casos en los que, por ejemplo, la justicia deba intervenir.

Esto es exactamente lo que le pasó a **Emilio Moreno Da Silva Neto**, un estudiante brasileño de periodismo de 33 años que publicó en su blog, llamado [Libertad Digital](http://liberdade.blogueisso.com/), un post que hablaba sobre una pelea que hubo entre alumnos de un instituto llamado Santa Cecilia.

En el post **un usuario anónimo** dejó un comentario que insultó a la directora y la monja **Eulália Maria Wanderley** decidió llevar el caso a la justicia. Tiempo más tarde se declaró que Neto [debería pagar nada menos que US$8.300](http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1206124). El estudiante no sólo le dio el derecho a réplica a Wanderley, sino que además ya había borrado el comentario:

>Lamento que no haya un diálogo más tranquilo, sin necesidad de recurrir a la justicia. Ofrecí un derecho de réplica y eliminé el comentario de inmediato.

Esto abre otra vez un debate eterno sobre los blogs y sobre quién tiene la responsabilidad por los comentarios que se dejan. Personalmente considero que en la actualidad existen los medios necesarios para poder llegar al fondo y establecer quién dejó un comentario en particular y por ende cada persona debería ser perseguida por lo que hace y dice. El autor del blog no debería ser el que pague los platos rotos por la opinión de otro.