análisis

iPhone XS y XS Max

- Sep 18, 2018 - 12:00 (CET)

Ficha técnica

  • Procesador: A12 Bionic.
  • Pantallas: OLED de 5,8 y 6,5 pulgadas.
  • Almacenamiento: 64, 256 y 512 GB.
  • Cámara principal: 12 mpx, f/1,8 y píxeles de 1,4 micras.
  • Cámara secundaria: 12 mpx, f/2,4 y zoom 2x.
  • Cámara frontal: 7 megapíxeles.
  • Conectividad: 4G hasta 1 Gbps, Wi-Fi, NFC y Bluetooth 5.0.

¿Cómo hacer el smartphone que marcó un antes y después aún mejor? Apple ha apostado por un nuevo tamaño y, sobre todo, ha enfocado toda la fuerza de innovación de la compañía en el nuevo procesador A12 Bionic, el cual permite que el iPhone XS puede hacer muchas cosas nuevas, incluyendo el desafiar a las leyes más básicas de la fotografía.

El iPhone XS es una generación S, es decir, intermedia: mantiene el diseño de su antecesor pero mejora, sobre todo, los componentes internos. Apple suele también ofrecer nuevos acabados o colores para diferenciarlo del modelo anterior; de esa forma ofrecen un cambio físico —aunque sea mínimo— que ayuda a identificarlo y venderlo mejor en cualquier pieza visual.

No son generaciones fáciles de comunicar. Siempre un nuevo diseño desata la pasión, opinión, curiosidad y atención mundial. Sucedió, especialmente, con el iPhone 4, iPhone 6 y iPhone X. Sin embargo, algunas de las generaciones S han traído innovaciones importantes, no solo para Apple, sino para el mercado en general, que suele seguir los pasos de lo que se hace con el iPhone:

  • iPhone 3GS: el primer modelo con un SoC (por el inglés System on a chip o sistema en un chip), integrando la mayoría de los componentes que hacen funcionar al smartphone en una sola pieza. También fue la primera generación en la que se tomaron en serio la cámara.
  • iPhone 4s: fue el primer modelo con un asistente virtual avanzado (Siri).
  • iPhone 5s: fue el primer smartphone de Apple con Touch ID. Además venía con un A7, el primer procesador de 64-bits para smartphones.
  • iPhone 6s: introdujo el sistema 3D Touch y el nuevo motor de vibración Taptic Engine.

El iPhone XS no se queda atrás y mejora varios aspectos introducidos en su predecesor, el iPhone X. Sin embargo, todos ellos tienen un punto común: el nuevo chip A12 Bionic, al cual podríamos considerar como una de las mayores innovaciones de la historia de Apple.

Comunicar los beneficios detrás de un procesador no solo no es fácil, sino que Apple no está y nunca ha estado, como compañía, interesada en hacerlo —recordemos que su filosofía defiende que la tecnología debe ser invisible al ser humano, y lo único que verdaderamente importa son los beneficios que entrega—. Aun así, el equipo directivo de Apple dedicó una buena porción de la presentación del iPhone XS a explicar los beneficios del A12 Bionic, porque parte de lo que han hecho en ese chip sienta las bases del futuro de la compañía.

Dejando claro que el iPhone XS tiene la misma forma y pantalla sin bordes del iPhone X, de lo cual hemos tratado hasta el más mínimo detalle durante el último año, esta reseña se va a centrar en tres puntos clave: por qué el A12 Bionic es tan importante y todas las mejoras que se desprenden de ahí: cámara, modo retrato, desempeño general, funcionamiento de apps y posibilidades; el nuevo formato de 6,5 pulgadas presente en el iPhone XS Max y la experiencia detrás de un tamaño tan grande; y, por último, la autonomía, que este año es uno de los cambios más importantes.

A12 Bionic: la base del futuro de Apple

Apple dedicó más de veinte minutos de la presentación en describir toda clase de detalles sobre el SoC que tiene el iPhone XS, tratando en particular el motor neural —aunque el propio Apple se refiere a este como neural engine, así, en inglés—, un acelerador de inteligencia artificial introducido en el iPhone X que, en esta nueva generación, se ha visto muy mejorado pasando de dos a ocho núcleos de procesamiento. Esto ofrece la posibilidad de hacer cosas como:

  • Efectuar 5.000 millones de operaciones por segundo. El A11, en comparación, "apenas" era capaz de ejecutar 600 millones de operaciones por segundo.
  • Usado en conjunto con Core ML —más adelante explico por qué esto es tan importante— es 9 veces más rápido si se compara con el A11 Bionic. Además consigue hacerlo usando apenas una décima parte de la energía, algo fundamental.

El motor neural está ahí para hacer operaciones de aprendizaje automático, algo que cada vez es más importante en el uso que estamos dando a dispositivos portátiles. Las operaciones matemáticas, las predicciones y cálculos en la marcha son sumamente necesarias; cosas tan simples o tan complejas como:

  • Determinar qué cantidad de True Tone aplicar a la pantalla.
  • Aprender de tus hábitos y crear Atajos de Siri.
  • Crear Recuerdos en la aplicación de fotos sin necesidad de subir tus imagenes y tu información a la nube, manteniendo total privacidad de tus datos.
  • Calcular cómo y cuándo aplicar HDR a las fotos, lo cual implica tomar una serie de fotogramas, combinarlos en tiempo real, y elegir la mejor versión posible de acuerdo a tus preferencias, de las cuales también aprende.
  • Trabajar de la mano con el procesador de señal de imagen para obtener el mejor efecto retrato posible, el cual ha sido significativamente mejorado en el iPhone XS.

Además de los importantes avances que han hecho en el motor neural, el nuevo procesador cuenta con dos núcleos de rendimiento un 15% más rápido que el A11 Bionic. También integra cuatro núcleos de eficiencia que consumen hasta un 50% menos que la generación anterior.

El A12 Bionic también incluye un GPU con cuatro núcleos que son hasta 50% más rápidos si se compara con el A11 lanzado el año pasado. En general es el aumento de velocidad que esperas en un iPhone generación "S" como es este. Cero quejas en ese aspecto.

Todos estos datos deberían pasar desapercibidos si no fuera por el hecho de que el resto de la industria, especialmente fabricantes de procesadores para smartphones y tablets en arquitectura ARM —Qualcomm, Samsung y Huawei— no han sido capaz, si quiera, de igualar el desempeño del A11 Bionic, lanzado en septiembre de 2017. Esto pone a Apple, nuevamente, dos años por delante de la competencia.

Core ML y la importancia del aprendizaje automático

Uno de los objetivos más importantes de la tecnología, en general, es que sea capaz de adaptarse a nuestros comportamientos y entender mejor nuestros hábitos. ¿Algo mejor que tu smartphone, uno de los objetos más personales que tienes, se adapte a ti? Es lo que Apple busca juntando hardware y software para hacer del iPhone una verdadera máquina de aprendizaje dinámico.

Core ML es un entorno de trabajo que permite a los desarrolladores utilizar los recursos, tanto de hardware como de software, para ejecutar tareas de inteligencia artificial en los dispositivos de la compañía (incluyendo el iPad y el Apple Watch). En el caso específico del iPhone XS, estos procesos, como comentaba antes, se generan nueve veces más rápido y necesitan apenas una décima de la energía, si lo comparamos con el procesador A11.

El aprendizaje automático puede ser usado para una serie de tareas simples como análisis de texto, pero también para cosas sumamente complicadas como el reconocimiento facial —aplicable en nimiedades como los Animojis o importantes como el modo retrato de la cámara—. Estas mismas herramientas se pusieron a disposición de desarrolladores para que cualquiera pueda usar la inteligencia artificial en sus aplicaciones.

Core ML tiene una ventaja más: todo lo que el smartphone aprende del usuario no sale del dispositivo —al usar procesadores tan potentes no necesita recurrir al procesamiento en la nube y, por lo tanto, no hay transferencia de datos a terceros—. Todo lo que un iPhone, un iPad o un Apple Watch aprende y entiende de ti, se queda ahí.

Realidad aumentada

Otro de los campos donde Apple está invirtiendo esfuerzos es en la realidad aumentada, un campo en el que combinan el poderío de sus pequeños procesadores para dispositivos móviles con ARKit. La segunda versión de este entorno de trabajo, presentada durante la conferencia de desarrolladores de 2018, ofrece capacidades mucho mayores a las disponibles con anterioridad.

A aquellos que vieron la presentación del smartphone: ¿apreciaron que la demo de realidad aumentada esta vez se ha hecho con iPhones y no con iPads? La razón es simple: el iPhone XS ya es lo suficientemente potente como para ejecutar videojuegos de realidad aumentada sumamente complicados como los mostrados en la presentación. Tuve la oportunidad de probarlo en primera mano y, honestamente, es sorprendente.

Sigo teniendo ciertas dudas sobre el uso de la realidad aumentada en videojuegos, pero he de reconocer que las posibilidades son increíbles, sobre todo para el futuro de las interfaces gráficas.

Hay un detalle más que creo que es importante: el A12 Bionic es el primer procesador de su clase de apenas siete nanómetros. ¿Dónde estaremos en dos o tres años? Dado el progreso mostrado durante los últimos años, no debería sorprendernos que, entre 2020 y 2022, ocurran dos cosas:

  1. El lanzamiento de, finalmente, un Mac con procesador ARM capaz de igualar y superar a procesadores Intel en términos de desempeño.
  2. Unas gafas de realidad aumentada con procesadores A de Apple de aún menos nanómetros, de uso aún más bajo de energía, pero con desempeño de muy alto nivel.

La era de la fotografía computacional

Para entender las mejoras en la cámara del iPhone XS hay que entender primero la visión de Apple respecto a la fotografía. Ellos lo llaman "fotografía computacional", que no es más que la conjunción del software y el hardware para mejorar el mejor resultado final —algo necesario dada la miniaturización de objetivos y demás componentes—.

Contexto: tradicionalmente la fotografía y sus avances siempre han sido un tema de hardware (mejores sensores, mejores objetivos, mejores lentes, mejores cristales, mejores controles, mejores DSPs, etc.). Y como toda tecnología, las marcas de cámaras han perseguido la miniaturización de componentes sin impactar la calidad final de la foto.

Con el avance del iPhone como cámara fotográfica, el paradigma cambió. Ahora entran en juego cálculos, algoritmos y procedimientos computacionales ejecutados, siempre, en segundo plano. La fotografía dejó de limitarse a un proceso puramente óptico, y gracias a ello es posible mejorar cosas como los efectos de profundidad de campo, la generación de imágenes con alto rango dinámico e inclusive predecir el momento en que se tomará una foto y no esperar a que el usuario presione el botón de disparo.

Los objetivos de la cámara trasera del iPhone XS son básicamente los mismos que del iPhone X:

iPhone XiPhone XS
Megapixeles1212
gran angularƒ/1,8ƒ/1,8
Telefotoƒ/2,4ƒ/2,4
EstabilizaciónÓptica, dualÓptica, dual
Zoom2x óptico, 10x digital2x óptico, 10x digital

Pero aquí es cuando una tabla de especificaciones técnicas no cuenta toda la historia ni muestra la mejora significativa que hay entre una generación y otra.

Apple ha hecho un par de cambios muy importantes en la cámara del iPhone XS. Por un lado ha mejorado el sensor de la cámara trasera, en particular del gran angular, con pixeles más profundos y amplios, pasando de 1,22μm, a 1,4μm. Por otro lado, el A12 Bionic, capaz de hacer un billón de operaciones en cada fotografía capturada, vuelve a hacer acto de presencia para dos grandes mejoras:

  • HDR Inteligente. Funciona tomando hasta ocho fotografías adicionales a diferentes niveles de exposición para obtener detalles claros y oscuros, además de un fotograma extra de larga exposición para obtener detalle de sombras. Acto seguido hace un análisis y combina todo en una sola foto.

  • Mucho mejor modo retrato. Aquí es donde la cámara del iPhone XS brilla. No solo detecta caras y otros objetos difuminando el fondo, sino que aplica un efecto de profundidad de campo mucho más realista, respetando mejor texturas, pelo y otros objetos, especialmente en caras.

Durante las sesiones de producto después de la presentación, tuve la oportunidad de hablar con algunos de los responsables de la cámara del iPhone XS donde me explicaron la inmensa atención al detalle que han puesto al modo retrato, aprendiendo de decenas de objetivos de gama alta, la forma en que distorsionan, la forma en que rebota la luz, cómo se comportan y cómo crear un efecto bokeh que realmente destaque al sujeto y que se sienta natural a la vista.

La combinación de hardware y software es particularmente importante en el desarrollo de algoritmos propios que reflejen esa visión de cómo debería ser una foto y cómo debería comportarse con ciertas aperturas. Sumemos a eso el poder que tiene el procesador dentro del smartphone y el hecho de que la construcción de la cámara es desarrollada 100% in-house, sin tomar partes prefabricadas de las líneas de producción y diseñando cada uno de los componentes desde cero.

El iPhone XS también incorpora la posibilidad de elegir, después de tomar la foto, la cantidad de profundidad de campo en el modo retrato. Es algo casi mágico y es donde realmente brilla la conjunción de software y hardware en el smartphone.

Hay que entender que el desenfoque no solo se produce en el fondo de la imagen sino que partes del sujeto al que se le toma la foto también empiezan a difuminarse a medida que se aumenta la profundidad de campo de la foto. Y el iPhone XS, lo hace a la perfección.

El modo retrato de la cámara frontal también permite cambiar, después de fotografiar, la profundidad de campo, con el mismo efecto. Eso sí: al hacerlo con una solo lente, no funciona también como la cámara trasera, con dos lentes.

Nuevamente, esta es la gran ventaja de ser la única compañía que fabrica su propio hardware y crea su propio software. La conjunción de las dos partes, en definitiva, abre espacios más grandes para la innovación.

En condiciones de baja luz, el sensor más grande y el procesador más rápido ayuda a captar una mayor cantidad de luz sin sacrificar los niveles de ruido. Este era uno de los puntos débiles de la cámara de sus antecesores.

La cámara frontal del iPhone XS capta más luz, aunque parece un efecto de software más que mejoras en el propio hardware. En mis pruebas con baja luz, en modo retrato, las fotos se veían lavadas, más saturadas de lo necesario y alisadas, como para esconder el grano.

Con la mejora de las lentes, procesador de imágenes y la inclusión del A12 Bionic, la captura de video también se ve beneficiada. Apple asegura que el sensor es dos veces más rápido, pero no especificó en comparación a qué. En primeras pruebas notamos ciertas mejoras, pero en los próximos días publicaremos un análisis en detalle sobre la cámara con más datos respecto a ello.

iPhone XS Max: la versión de 6,5 pulgadas

Otra de las grandes novedades de este año es el iPhone XS Max, la versión del teléfono con pantalla de 6,5 pulgadas. Se trata del panel más grande que Apple ha montado en un smartphone.

El año pasado, cuando salió el iPhone X, estuve realmente contento con tener una pantalla de 5,8 pulgadas en un tamaño total inferior al del iPhone 6, 7 y 8 Plus. Cuando el iPhone XS Max fue anunciado, consideré que este sería demasiado grande. Sin embargo, resulta curioso que este no se sienta tan grande como realmente es. De hecho, en tamaño total, es más pequeño que un Plus: 158,4mm x 78,1mm versus 157,5mm x 77,4mm. Ese milímetro de alto menor, sumado a una pantalla que va de esquina a esquina, sin bordes, tiene un efecto mayor a lo que una lista de números puede llegar a transmitir.

La demanda de pantallas grandes es cada vez mayor. De hecho, las 6,5 pulgadas están muy cerca de un iPad mini. Esto es una prueba incontestable de lo mucho que han cambiado nuestros hábitos con relación a nuestros smartphones y cómo nuestros usos son cada vez más complejos, necesitando un área de acción más grande y mayor autonomía.

Entre el iPhone X y el iPhone XS Max hay hora y media más de autonomía, lo que para muchos supone un motivo más que suficiente para actualizar al modelo más grande. Es, junto con el tamaño de pantalla, la única diferencia respecto al modelo estándar.

El cambio a una pantalla OLED de 6,5 pulgadas, eso sí, no es barato. El modelo más económico, de 64GB, tiene un precio de 1.259 euros, $1.099 dólares o $26.999 pesos mexicanos, por encima de los precios que cualquier marca, incluyendo Apple, nos tiene acostumbrados. Nuestra opinión es que la compañía ha creado un nuevo segmento de lujo donde ha posicionado tanto el iPhone XS como el iPhone XS Max. El iPhone XR, mientras tanto, permanece en lo que consideramos "gama alta", pero a un precio más competitivo.

SIM doble

La nueva capacidad de doble SIM merece su apartado por la forma en que funciona. Quienes posean un iPad lanzado en los últimos años probablemente conocen el funcionamiento de la "Apple SIM" interna, que permite contratar un plan de datos con diferentes operadores dependiendo del país donde te encuentres, desde la propia configuración del dispositivo.

El iPhone XS tiene capacidad para un nanoSIM convencional e incluye una eSIM interna con el que se podrá contratar una segunda línea sin necesidad de insertar la tarjeta física. En las sesiones de producto me explicaron que funcionará por medio de código QR: lo escaneas con la cámara y "emparejas" el servicio a la SIM virtual del teléfono.

La otra opción será por medio de apps de operadores. Por ejemplo: vas a otro país, descargas la aplicación y haces la contratación. Esta empareja el nuevo número a la eSIM del dispositivo, lo cual es más práctico que ir por un aeropuerto o por la ciudad buscando una tarjeta SIM física.

La eSIM no estará activada cuando salga a la venta el iPhone XS. Funcionará por medio de una actualización de sistema que será lanzada más adelante. Apple ha hecho acuerdos con operadoras como Vodafone, AT&T, T-Mobile, Verizon y otras para su lanzamiento, pero a medida que más compañías telefónicas adopten el servicio, se expandirá a más países.

Notas extras

Algunas notas extras que no encajan en ninguna de las secciones anteriores:

  • No he profundizado sobre la pantalla porque es similar a la del iPhone X, con la diferencia de tamaño en el XS Max. Dicho eso, Apple sí ha mejorado la capacidad de mostrar más colores y aumentar el brillo, con una gama P3 más amplia. Esto es especialmente evidente al mirar fotos y video, sumado al hecho que ahora soportan el perfil HDR 10.
  • Dentro de la caja, tanto del iPhone XS y XS Max viene un cargador de 5W. Por el precio del smartphone esperas que incluyan algo un poco mejor que permita carga rápida.
  • Han retirado el adaptador de Lightning a puerto de audio de 3,5 mm. Algunos consideran que esto es un insulto, a otros nos da igual, sobre todo considerando que se consiguen en Amazon o cualquier tienda de electrónica, en caso que haga falta, por muy poco dinero.
  • El iPhone XS tiene una certificación IP68 de resistencia a líquidos y polvo, mejor que el IP67 del iPhone X del año pasado. Eso significa que puede sumergirse hasta dos metros según Apple y garantizar su protección.
  • El acabado en oro es, sin duda alguna, el más bonito que ha hecho Apple en este color. Realmente transmite estar en una gama de lujo, con mucha clase y ajustada al precio del smartphone.
  • ¿Este debió ser el modelo en que desaparecía el puerto Lightning y se adoptaba USB-C? Tal vez, cada vez lo veo más claro, pero entiendo que el legacy de todo el ecosistema de Apple impide el cambio.
  • Face ID es más rápido en detectar caras, aunque el proceso de desbloqueo no varía. Hay una diferencia entre una cosa y otra.

Conclusión

9.5
10

El año pasado acabé mi reseña explicando que el iPhone X era el mejor smartphone que ha hecho Apple en su historia, por tamaño, pantalla, cámara, desempeño y prestaciones. Con la perspectiva del tiempo, no solo fue supuso todo eso, sino que marcó el diseño que siguió e imitó casi toda la industria. El iPhone XS mejora en todo: cámara, desempeño y batería, pero manteniendo todo lo bueno que nos trajo su predecesor.

La elección entre el modelo de 5,8 pulgadas o el Max de 6,5 va de la mano de las necesidades reales. Entiendo que el modelo más grande será atractivo para aquellas personas que son productivas con su smartphone, que pasan gran tiempo trabajando y necesitan más "campo de acción" o realizan actividades creativas como editar fotos y videos. Por supuesto, la hora y media más de batería también es un punto fuerte a favor del Max.

Sumado a eso, el hecho de que no se siente mucho más grande que el modelo de 5,8 pulgadas, seguramente será muy atractivo para un buen segmento que busca lo mejor y más grande en un iPhone. ¿Mi recomendación? Acercarse a una tienda y probar los dos modelos en la mano. Muchos se llevarán una sorpresa, como me ocurrió a mí.

Pero si el presupuesto es un problema, el iPhone XS de 5,8 pulgadas es, de verdad, más que suficiente. He vivido con ese tamaño de pantalla durante un año y perfectamente podría hacerlo durante muchos más. Por mi parte sigo sin decidirme por cambiar al Max o quedarme en el tamaño normal.

El iPhone XS redefine lo que es un flagship y lo acerca más al verdadero concepto de "lujo" en la tecnología. Mantengo mi sensación de tener en mis manos un producto que resume todo lo bueno y bonito que puede ser la tecnología, que muestra qué tanto se puede llegar a hacer cuando la innovación está primero.

El iPhone XS no carece de fallos, pero son minimizados por la gran cantidad de poder de desempeño, ese motor neural y el siguiente nivel de fotografía computacional que es capaz de alcanzar. Tal vez esta generación en si misma no sea un antes y un después como lo fue el iPhone 4, el iPhone 6 o el iPhone X, pero todo lo que es capaz de hacer su cerebro, el A12 Bionic, sin duda lo es.


Pros

  • El chip A12 Bionic hace que el nuevo iPhone sea significativamente más veloz.
  • Mejor autonomía, especialmente en el modelo de 6,5 pulgadas.
  • Mejor cámara gracias a nuevos algoritmos y un sensor mejorado.
  • El modo retrato es mejor en todos los sentidos.
  • La pantalla, un año más, vuelve a ofrecer una calidad excepcional.

Contras

  • Con baja luz, la cámara frontal, sobre todo en modo retrato, es deficiente.
  • En el iPhone XS Max, el modo "reachability" vuelve a ser muy necesario, pero la forma en que lo han solucionado, ahora que no hay botón de inicio, es deficiente.