El pasado viernes, ya en plena noche californiana, Northrop Grumman y la Fuerza Aérea de Estados Unidos presentaron el B-21 Raider, su nuevo bombardero furtivo. De esta forma, se le quitó el velo al primer avión de combate de sexta generación, en una ceremonia que despejó pocos interrogantes y que pareció una demostración de fuerza contra China, más que otra cosa.

La presentación del B-21 Raider no trajo nuevos datos, más allá de los que el propio fabricante divulgó en los días previos al evento. El escenario nocturno y el ángulo elegido para mostrar la aeronave, que solo se pudo ver frontalmente, dejaron en claro que, pese a la expectación generada, ni Northrop Grumman ni la USAF estaban dispuestos a revelar más que lo justo y necesario.

Pese al secretismo en cuanto a especificaciones y características, lo que no faltaron fueron las declaraciones grandilocuentes en torno a sus capacidades. «Este es un día de orgullo para la Fuerza Aérea y el país. El B-21 Raider se ve imponente, pero lo que hay debajo del fuselaje y los revestimientos de la era espacial es aún más impresionante. No tendrá que estar basado en ningún escenario de conflicto. No necesitará apoyo logístico para mantener ningún objetivo en riesgo. Cincuenta años de tecnología de baja observabilidad se han invertido en este avión, y hasta los sistemas de defensa aérea más sofisticados tendrán dificultades para detectarlo», dijo Lloyd Austin, secretario de Defensa estadounidense.

La ficha técnica del B-21 Raider se mantiene confidencial, de modo que ni siquiera se han divulgado sus dimensiones oficiales. Si bien se dijo que sería ligeramente más pequeño que el B-2 Spirit, a simple vista parecería tener una envergadura muy similar. Es un hecho que su diseño de ala volante le dará una apariencia muy similar a la de su histórico predecesor, aunque Northrop Grumman asegura que tendrá capacidades de sigilo muy superiores.

Sobre esto último, también se indicó que, gracias al avance de la tecnología furtiva, el B-21 Raider será capaz de disponer a diario de su plena capacidad de «invisible». Esto se debe, en parte, a que, a diferencia del B-2 Spirit, no requiere de un mantenimiento permanente sobre la cinta especial que se utiliza para sellar sus juntas y placas.

El B-21 Raider, y una muestra de poder dirigida a China

B-21 Raider

Kathy Warden, presidenta y CEO de Northrop Grumman, aseguró que se analizaron miles de diseños antes de definir la apariencia del B-21 Raider. Además, si bien se prefirió no hacer demasiadas alusiones a la cantidad de unidades a fabricar, la compañía le apuntaría a unas 100. Por lo pronto, dice tener seis aeronaves en distintos tramos de la fase final de producción.

En cuanto a su precio, se estima que rondaría los 750 millones de dólares cada una. Una cifra por demás optimista, considerando que en su momento se dijo lo mismo del B-2 Spirit, que terminó siendo mucho más caro. Habrá que ver si la firma se atiene a lo prometido, considerando que en la previa ha destacado que el B-21 Raider destacará por su facilidad de actualización, gracias a su diseño de arquitectura abierta y sus avances de software e integración con la nube.

Con respecto a China, el momento elegido para presentar el B-21 Raider estuvo lejos de ser casualidad. Es que, la semana pasada, el Pentágono dio a conocer un nuevo informe sobre el poderío militar del gigante asiático. En tanto que el secretario de Defensa estadounidense se refirió al papel que el nuevo bombardero cumplirá en la Estrategia de Defensa Nacional 2022 norteamericana.

«El B-21 Raider es un testimonio de las ventajas duraderas de Estados Unidos en ingenio e innovación. Y es una prueba del compromiso a largo plazo del Departamento [de Defensa] para desarrollar capacidades avanzadas que fortalecerán la aptitud de EE.UU para disuadir la agresión, hoy y en el futuro. Ahora, fortalecer y mantener la disuasión está en el centro de nuestra Estrategia de Defensa Nacional».

Lloyd Austin, secretario de Defensa de Estados Unidos.

Vale aclarar que la Estrategia de Defensa Nacional 2022 de Estados Unidos se dio a conocer a fines de octubre. Fue la primera vez que el Departamento de Defensa liberó públicamente los documentos relacionados con sus objetivos militares de cara al futuro. Allí remarcaron la decisión de poner «un enfoque principal en la necesidad de mantener y fortalecer la disuasión contra China». Pero sin olvidarse de otras amenazas como Rusia y Corea del Norte.

Por lo pronto, faltan varios meses para ver al B-21 Raider en acción. La Fuerza Aérea de Estados Unidos espera que vuele por primera vez a mediados de 2023.

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1 comentario

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  1. Tengo la impresión de que es más avanzado de lo que pueda imaginar, pero menos de lo que hubiesen querido sus diseñadores y constructores.