Este viernes 2 de diciembre, Northrop Grumman presentará en sociedad al B-21 Raider, su bombardero furtivo de sexta generación. De esta manera, la compañía mostrará por primera vez el resultado de un proyecto supersecreto que le ha demandado buena parte de su atención durante los últimos 7 años.

Hasta ahora se ha promocionado mucho el evento, pero se ha contado poco sobre el que promete ser el bombardero más avanzado del mundo. Afortunadamente, a solo dos días de su presentación formal, el fabricante ha decidido revelar algunos detalles muy interesantes sobre su nueva aeronave.

Por supuesto que la mayoría de las características técnicas y la tecnología utilizada para diseñar y desarrollar el B-21 Raider seguirán siendo confidenciales. Pero al menos podemos conocer qué rol ocupará tamaño avión, y qué objetivos perseguirá la Fuerza Aérea de Estados Unidos con su entrada en servicio.

Según explicó Northrop Grumman, el B-21 Raider ha sido diseñado para afrontar misiones de largo alcance, ofreciendo una alta capacidad de supervivencia y flexibilidad a la hora de elegir el armamento necesario para la ocasión, tanto convencional como nuclear.

La compañía actualmente cuenta con seis unidades de la aeronave en distintas etapas del ensamblaje final en sus instalaciones de Palmdale, California. Y si bien esta semana se lo presentará públicamente, se espera que vuele por primera vez recién a mediados de 2023.

B-21 Raider, el primer avión militar de sexta generación del mundo

B-21 Raider

Northrop Grumman no ha dejado escapar la posibilidad de remarcar que el B-21 Raider es el primer avión militar de sexta generación en el mundo. Una afirmación que llega acompañada de la promesa de haberlo dotado con lo último en tecnología furtiva, software de primer nivel, integración de sus sistemas con la nube y una arquitectura abierta que facilitará su actualización.

El último punto es uno de los más interesantes, puesto que la idea del fabricante es abandonar el método utilizado hasta ahora para actualizar aeronaves militares. En términos sencillos, el B-21 Raider no se actualizará en bloques como ocurría con aviones de generaciones anteriores. Esto significa que Northrop Grumman no fabricará nuevas variantes del bombardero de acuerdo a las mejoras que se vayan añadiendo con el paso del tiempo, ni tampoco se verá obligado a convertir los modelos originales en versiones más modernas.

Según la firma estadounidense, se ha diseñado al B-21 Raider para su fácil actualización desde el primer día. «Las nuevas tecnologías, capacidades y armas se incorporarán sin problemas a través de ágiles actualizaciones de software y la flexibilidad de hardware integrada. Esto asegurará que el B-21 Raider pueda enfrentarse continuamente a amenazas en evolución durante las próximas décadas», indicó Northrop Grumman.

Otro dato llamativo es que el bombardero de sexta generación tendrá un «mellizo digital». Es decir, una copia completamente digitalizada que será utilizada por los ingenieros para desarrollar y probar nuevas características de la aeronave antes de implementarlas efectivamente. De esta forma, se espera reducir los costes de infraestructura.

El líder de una familia de sistemas

En los últimos años, surgieron muchos rumores con respecto a las capacidades del B-21 Raider, y se llegó a mencionar que podría tener capacidades autónomas. Es decir, que podría comportarse u operar como un dron. Finalmente, no parece ser el caso, aunque esto no significa que su implementación no pueda llegar acompañada de aeronaves no tripuladas.

Si bien Northrop Grumman no ha dado mayores detalles al respecto, sí indicó que su bombardero de sexta generación será «el componente principal de una amplia familia de sistemas». Esto podría entenderse como una posible integración con satélites, drones u otro tipo de aeronaves escolta, aunque por lo pronto es pura conjetura. Lo que sí ha indicado la empresa es que el B-21 Raider y sus complementos podrán «ofrecer capacidades de inteligencia, vigilancia y reconocimiento, ataque electrónico y redes multidominio».

En cuanto a diseño, lo que se ha visto en las imágenes promocionales es que tendrá forma de ala volante, como el B-2 Spirit. Y no es casualidad. Después de todo, se espera que el B-21 Raider reemplace no solo a dicho bombardero furtivo, sino también al B-1 Lancer, el bombardero supersónico con alas de geometría variable de Rockwell.

Northrop Grumman está creando gran expectación en torno a su nuevo bombardero. Afortunadamente, en solo un par de días podremos verlo en todo su esplendor.

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