El telescopio espacial James Webb ha capturado imágenes alucinantes desde su lanzamiento. Una de las mejores fue publicada este mismo mes de noviembre en WebbTelescope.org. Se trata de una protoestrella reflejando un «reloj de arena» cósmico. Ya puedes descargarla para convertirla en tu fondo de pantalla.

Gracias a la fotografía del James Webb, ahora podemos darle un vistazo a la nube oscura L1527. Aquí se encuentra incrustada una protoestrella de apenas 100.000 años de edad. La imagen ha sido captada con el instrumento NIRCam (Near Infrared Camera) del telescopio espacial. De esta forma, se muestra cómo la protoestrella ilumina con luz infrarroja el cuerpo de la nebulosa, ofreciendo una visión impresionante y casi artificial.

Debido a la naturaleza infrarroja de la luz, esta visión solo es posible con cámaras que puedan ver en este espectro. Esto significa que, si saliésemos al espacio exterior e intentáramos observar esta misma estampa, nos encontraríamos con algo totalmente diferente. Por esto, las cámaras infrarrojas del James Webb cobran gran relevancia. Nos permiten ver y estudiar objetos celestes que de otra forma no podríamos.

En el cuello del reloj de arena, podemos ver el disco protoplanetario. Se trata de un disco de gas y polvo rodeando a la protoestrella. Esta zona más tarde se convertirá en un sistema solar con planetas y otros cuerpos celestes en su interior.

El James Webb revela más información sobre esta interesante nebulosa

Reloj de arena cósmico, James Webb, L1527

A medida que la estrella crece y absorbe material de la nebulosa, también lo expulsa. Así, se han generado las cavidades que vemos en la imagen, a medida que el material se expande por el espacio y colisiona con la materia que se encuentra circundante.

Los colores de la imagen también tienen un significado. Según explican en la web del telescopio, «los colores se deben a capas de polvo entre el Webb y las nubes«. El azul son las áreas donde el polvo es más delgado. Las mayores concentraciones de material son aquellas que se escapan de este color, creando grandes bolsillos naranjas en la nebulosa.

Además, el James Webb también ha revelado filamentos de hidrógeno molecular que han sufrido choques cuando la protoestrella expulsa material. Estos choques inhiben la posible formación de nuevas estrellas que, en otro caso, se habrían formado a lo largo y ancho de la nube. Ahora, la protoestrella domina toda el área, quedándose con la mayor parte del material.

L1527 todavía se encuentra en la etapa más temprana en la vida de una estrella en formación. Aún le queda un largo camino antes de salir de su capullo de polvo y convertirse en una estrella en toda regla. Todavía no puede generar su propia energía a través de la fusión nuclear de hidrógeno, un requisito para cualquier estrella.

Su forma, aunque mayoritariamente esférica, es también inestable, adoptando la forma de un pequeño, caliente e hinchado cúmulo de gas de entre el 20 y el 40% de la masa de nuestro Sol.

WebbTelescope.org

Si quieres tener una idea de la escala de los elementos en la imagen, ten en cuenta que el pequeño disco protoplanetario tiene un tamaño aproximado al de nuestro sistema solar. De esta forma, estamos echando un vistazo al pasado de nuestro propio sistema durante su infancia. Poco a poco, el material en el disco se irá concentrando, dando lugar a planetas y otros cuerpos celestes.

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