La película Bros: más que amigos, de Nicholas Stoller, se anunció como la primera comedia romántica con dos personajes gays como protagonistas. Y, de hecho, lo es. Bobby Leiber (Billy Eichner) es un neoyorquino que solo quiere enamorarse. Una idea que el primer gran avance de la película mostró en toda su ternura elegante. Sin embargo, Bros: más que amigos es el paso más sólido de un fenómeno que muestra una evolución narrativa y consecuente de la temática sobre el amor gay en la pantalla grande.

De modo que se trata de una idea más sutil y compleja que una historia romántica al uso. Más allá de la fórmula de “chico conoce a chico”, la película de Stoller es la primera que rompe el tabú de relatar una relación entre dos hombres en todas sus peculiaridades. Bros: más que amigos cuenta su argumento desde la amabilidad. La premisa del tímido que termina por enamorarse del chico popular es la misma que millones de historias parecidas. De hecho, es el patrón de las grandes películas en la que el romance es el tronco fundamental de la historia. 

Sin embargo, en esta ocasión, el amor y el romance están envueltos en la mirada de la cultura gay estadounidense. También en sus pautas y matices. Pero, aun así, sigue siendo una historia universal. Una amable, sensible y construida para vincular con un público mayor que el natural de una narración semejante. Con un presupuesto considerable y dentro del calendario de distribución de un estudio importante, Bros: más que amigos es una rareza. Un paso trascendente dentro de la temática queer en el mundo de Hollywood y, en concreto, de la forma en que la cultura pop entiende la diversidad sexual.

Bros: más que amigos

La película Bros: más que amigos, de Nicholas Stoller, se anunció como la primera comedia romántica con dos personajes gays como protagonistas. Y, de hecho, lo es. Bobby Leiber (Billy Eichner) es un neoyorquino que solo quiere enamorarse. Una idea que el primer gran avance de la película mostró en toda su ternura elegante.
Pero se trata de algo más sutil y complejo que una historia de amor. Más allá de la fórmula «chico conoce a chico», la película de Stoller es la primera que rompe el tabú de relatar una relación gay desde la amabilidad. Haciéndolo, además, desde el patrón de las grandes películas en las que el romance es el tronco fundamental de la historia.

Puntuación: 3 de 5.

Bros: más que amigos y el amor gay en la pantalla grande

Bros: más que amigos es una transformación del cine con respecto a su manera de profundizar en la vida emocional gay. La película muestra el contexto de un hombre de mediana edad que, tras un largo recorrido, logra encontrar el amor. Puede parecer una fórmula sencilla, hasta que se recuerda que hace menos de quince años la comunidad LGTBIQ+ era una parte marginal del cine. Una utilizada, en el mejor de los casos, como alivio cómico o como centro de dramas y dolor.

No obstante, la evolución ha sido clara. No solamente en grandes argumentos elegantes como El Poder del Perro de Jane Campion o Retrato de una mujer en llamas de Céline Sciamma. En el 2020, la película Feliz Novedad, de Clea DuVall, mostró a una pareja de lesbianas como foco de un romance accidentado.

Con los mismos códigos de la comedia romántica, Aby (Kirsten Stewart) y Harper (Mackenzie Davis) atravesaron todas las desventuras de una pareja bajo la presión familiar. Una situación a la que había que añadir el necesario debate de la orientación sexual de sus protagonistas. No obstante, la película se atrevió a profundizar en temas como la autoaceptación, la identidad y, al final, el amor como lenguaje universal.

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La madurez del romance en el cine

En el 2017, Call me by your name, de Luca Guadagnino, analizó el primer amor, la necesidad y la búsqueda de la individualidad. Todo bajo el cristal del primer amor de un adolescente y su travesía en busca de comprender su propia sexualidad. La película, basada en el libro del mismo nombre de André Aciman, sorprendió y conmovió a la crítica. 

En especial, por dotar al arduo recorrido de Elio (Timothée Chalamet) de un profundo significado cultural. No solamente fue el encuentro con el amor primaveral de la primera adolescencia. Gaudagnino también profundizó en la sexualidad como un tipo de libertad intelectual y moral. La película atravesó la censura y la incomodidad de algunos sectores de la industria y se convirtió en un éxito comercial. Incluso mereció una nominación al óscar a la mejor película. Un hito en la historia del cine.

Aumentar la representación desde códigos nuevos

En la misma línea que Bros: más que amigos, está el sorprendente éxito de Netflix Heartstopper. La serie de ocho capítulos de Euros Lyn, basada en la novela gráfica de Alice Oseman, cuenta una historia de amor adolescente. Pero no lo hace desde la tortura de la culpa, la confusión o la presión social. En realidad, uno de los puntos más altos y elegantes de la serie es su capacidad para narrar la aventura del primer amor desde los códigos de la generación Z

Charlie (Joe Locke), un alumno gay, se enamora profundamente de su compañero Nick (Kit Connor). Este último todavía se hace preguntas sobre su orientación sexual. El argumento entonces analiza, en una entrañable y sensible visión sobre la esperanza, el amor y la intimidad, la forma en que ambos comprenden sus emociones. A la vez, la posibilidad de asumir el tránsito entre la niñez y los primeros años de la juventud. Todo en medio de una mirada casi inocente a la capacidad de amar y a la sexualidad como una forma de expresión del individuo. 

Entrevista con el vampiro

En una tónica más adulta y oscura, pero también con una indudable profundidad, se encuentra el reciente éxito de AMC+, Entrevista con el Vampiro. La nueva adaptación de la novela de Anne Rice del mismo nombre desecha la tensión erótica del libro y la versión cinematográfica de Neil Jordan. En su lugar, el argumento muestra a Lestat (Sam Reid) y Louis (Jacob Anderson) como una pareja queer en el mundo sobrenatural.

La serie, aclamada por su exploración de lo erótico y la percepción étnica (Louis está encarnado por un actor negro) es una sorpresa. En especial, porque la forma en que el equipo de guionistas decidió mostrar la sexualidad de ambos es libre, desprejuiciada y frontal. Desde gestos amorosos hasta los rigores de una relación destinada al desastre. Los monstruos de Rice se han convertido en una mirada precisa a un nuevo tipo de sensibilidad sobre el tema. 

Bros: más que amigos, el amor como gran dilema humano

En Bros: más que amigos, el amor está en todas partes. También que la necesidad de comprender la propia identidad atraviesa el sexo. Pero, entre ambas cosas, el guion es un prodigio de decisiones inteligentes y bien construidas sobre el deseo, la autovalidación y la felicidad. 

Al final, la película es la demostración de que el cine sigue siendo una caja de resonancia de la cultura pop. Una travesía de enorme interés y consciente solidez que, sin duda, conlleva una profunda carga emocional. También, el momento ideal para grandes historias que, hasta ahora, habían sido marginadas o minimizadas en la gran pantalla. Tal vez el mayor logro de Bros: más que amigos como producción. 

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