Solo 20 segundos necesito Emma Thompson para desatar la polémica con la realidad de la mujer mayor desnuda en el cine. Lo hizo con un sencillo desnudo frontal en la película Buena Suerte, Leo Grande. En la escena, su personaje, Nancy –una profesora de edad madura–, deja atrás prejuicios y tabúes para mirar su cuerpo de una forma nueva. No lo hace de manera denigrante, para aterrorizar, inquietar o evocar un hecho siniestro. Se muestra en todo el esplendor de su edad y, también, en la experiencia de una sexualidad adulta y madura que sorprende por su sensibilidad.

. Lo hizo con un sencillo desnudo frontal en la película Buena Suerte, Leo Grande. En la escena, su personaje, Nancy –una profesora de edad madura–, deja atrás prejuicios y tabúes para mirar su cuerpo de una forma nueva. No lo hace de manera denigrante, para aterrorizar, inquietar o evocar un hecho siniestro. Se muestra en todo el esplendor de su edad y, también, en la experiencia de una sexualidad adulta y madura que sorprende por su sensibilidad.

En realidad, se trata de un punto de enorme interés en una película llena de ellos. La producción, dirigida por Sophie Hyde, trae a la discusión de la cultura pop un viejo dilema que durante décadas ha sido un prejuicio.

El cuerpo de la mujer adulta en la pantalla grande es un debate agrio con respuestas dispares y, en el peor de los casos, desagradables. Con honrosas excepciones, jamás se muestra como algo hermoso, deseable o, incluso, solo natural. Al contrario, se transforma en un vehículo de horror, un símbolo del dolor, la muerte o la pérdida.

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Una vieja discusión de la mujer mayor desnuda en lugares nuevos

Tan arraigada se encuentra esa percepción, que hay un nombre para definir el fenómeno. El subgénero de terror hagsploitation usa el cuerpo de la mujer para expresar horror, la cercanía de la incertidumbre de la muerte y la destrucción. Este efecto se vio en una de las escenas más incómodas de la quinta de temporada de Juego de Tronos

En el primer episodio de la entrega, el personaje de Melisandre (Carice van Houten) se muestra como una anciana terrorífica, más allá de la magia. También ocurrió algo semejante con uno de los giros argumentales del éxito del cine de terror Tiempo, de M. Night Shyamalan.

Recientemente, Barbarian de Zach Cregger también mostró a un personaje femenino de avanzada edad como un monstruo violento. En todos los casos, una mujer desnuda, anciana y de apariencia desagradable es el punto central para profundizar en tópicos oscuros y tenebrosos

Una mujer adulta como centro de una trama sensible

Pero Buena Suerte, Leo Grande hace todo lo contrario. No solo enaltece al personaje de Thompson, sino que la dota de una sensibilidad y fragilidad asombrosa. Parte del triunfo de la película (convertida en un fenómeno de temporada en buena parte del mundo) es su capacidad para retratar un nuevo tipo de mujer. También, para profundizar en la forma en que la figura femenina ha sido deshumanizada y convertida en un terreno complicado en el cine. 

Con apenas un desnudo de breves segundos, Emma Thompson mostró una serie de conceptos difíciles de aceptar en la cultura pop y que contradicen la visión, el cuerpo desnudo de una mujer madura como terrorífico. Particularmente, el paso del tiempo y la concepción de la belleza en el mundo del entretenimiento. 

Una realidad dolorosa que recibe una nueva mirada 

Buena Suerte, Leo Grande con una mujer mayor desnuda

“A las mujeres nos han convencido para que odiemos nuestros cuerpos. Es un hecho”, dijo Emma Thompson durante la promoción de la película. Se trata de una dura frase que trajo a colación una presentación de los personajes femeninos en el cine de la que pocas veces se habla. 

Para la actriz, hay una considerable presión sobre las mujeres en el mundo del espectáculo que afecta a la forma en que comprenden sus cuerpos. “Todo lo que nos rodea nos recuerda lo imperfectas que somos: todo está mal con nosotras”, insistió. 

No es un debate reciente. Ya en el 2019, el Sindicato de Actores de Estados Unidos publicaba un estudio en el que señalaba que las actrices que rebasan los 40 años apenas representan el 25,4% de los papeles de importancia en el cine. Una exploración a la industria que incluyó el controvertido tema de la idealización sobre la apariencia de la mujer en la gran pantalla. 

Para buena parte de las producciones, el aspecto femenino responde a una imagen sexualizada e idealizada, lo que provoca una discriminación inmediata. La mayoría de los grandes papeles van a parar a manos de mujeres que responden al estereotipo de la juventud y la belleza que se impone. Algo que Thompson también mencionó en varias entrevistas. “Las mujeres deben ser eternamente jóvenes”, específico. “¿Qué ocurre cuando es evidente que no es así?”.

Una complicada historia de imagen y concepto 

En 1996, la película El Club de las divorciadas, de Hugh Wilson, se convirtió en una pequeña rareza. Se trataba de un argumento que, al contrario de la mayoría de las películas de Hollywood, no se enfocaba en una heroína jovencísima y despreocupada. En realidad, el centro del argumento eran tres mujeres maduras que debían lidiar con el fracaso amoroso.

Y con mucho más: el miedo al futuro, la incertidumbre y el peso de la edad en una cultura en la que envejecer se considera una forma de debilidad. El reparto incluía a Goldie Hawn, Diane Keaton y Bette Midler; todas actrices que debían lidiar con el límite invisible de la juventud en Hollywood. La película dialogaba en términos burlones sobre los prejuicios de una sociedad vanidosa. Y lo hacía, además, con un trasfondo cómico que resultó un triunfo en taquilla y crítica.

Pero, al margen de su éxito comercial, lo planteado por el largometraje de Wilson resonó de varias formas distintas en lugares poco comunes. El argumento se debatió como una sátira con un trasfondo incómodo sobre la mujer y la manera en que se la concibe en el cine.

La dura mirada a la mujer mayor desnuda en Hollywood 

Una década después, el tema resurgió con más potencia y, esta vez, desde puntos más incómodos. En el año 2006, la polémica recorrió las redes sociales cuando la actriz Maggie Gyllenhaal contó a The Wrap que fue rechazada para un papel. El personaje en cuestión era la amante de un hombre de cincuenta y cinco años. ¿La razón del rechazo? La nominada al óscar cuenta que el director de casting no tuvo tapujos en explicarle que “era mayor para el papel”.

Gyllenhaal se topó con la cara oculta de Hollywood y su manera de discriminar a las mujeres. También con lo que es un secreto a voces: la vida de las actrices en la meca del cine es efímera. “Primero me sentí mal, después me enfadé y finalmente me eché a reír”, confesó la actriz años después. “Pero es evidente que algo está muy mal en todo. Hay algo en la estructura que se vende al público que necesita un cambio urgente”.

Por supuesto, lo ocurrido con Gyllenhaal no es la excepción, ni mucho menos un caso aislado de la percepción general que tiene Hollywood sobre las mujeres, la belleza y la juventud. El crítico de cine A.O. Scott se refería al mismo tema en un ensayo publicado por The New York Times. En el texto, se abordaba lo que llama “las cifras patriarcales”. Scott insistía en que la edad de los personajes principales — masculinos y femeninos — en series y películas se había reducido drásticamente en las últimas décadas.

En otras palabras, la juventud se asume como necesaria, inevitable y estrechamente relacionada con el éxito. Sobre todo, como elemento indispensable de una interpretación de nuestra imagen social muy específica. La visión de Scott resulta necesaria para comprender lo que está ocurriendo en Hollywood con respecto a las actrices con más de cuarenta años. En particular, cuando la imagen femenina es con frecuencia hipersexualizada y construida según un patrón muy específico.

Buena Suerte, Leo Grande_cama abre la polémica de la mujer mayor desnuda

Buena suerte, Leo Grande, gracias por la lección

Puede parecer que Buena Suerte, Leo Grande es una película obsesionada en más de un sentido por la sexualidad. Pero, en realidad, es una amable reinterpretación sobre los roles del hombre y la mujer en nuestra época. 

La Nancy de Emma Thompson es una mujer tensa y obsesiva, rota y llena de heridas emocionales a medio sanar. También, es una celebración a papeles poco comunes de las mujeres en la pantalla grande. Un paso importante hacia lugares novedosos en los que la identidad femenina se debate entre dilemas poco usuales, más allá de su belleza, juventud o, incluso, su rol cultural.

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