En las últimas tres décadas se han descubierto alrededor de 5.000 exoplanetas. Nombrar todo eso de forma coherente sería muy complicado, de ahí que generalmente se usen designaciones compuestas por números y letras. Esto hace mucho más sencillo catalogarlos, pero también es un embrollo a la hora de recordarlos o mencionarlos. Por eso, cada cierto tiempo, la Unión Astronómica Internacional (IAU por sus siglas en inglés) da luz verde para el bautismo de un exoplaneta o sistema planetario con un nombre mucho más sencillo de recordar. Pero, si bien la IAU es la única autorizada para poner nombre a los exoplanetas, pueden no ser sus miembros los que lo hacen. En los últimos años, se han abierto varias convocatorias para que sea la población la que se encargue de ello. Y, tras el éxito de las dos primeras, acaba de abrirse una tercera

Para participar no es necesario ser un experto en astrofísica. Puede hacerlo cualquier amante de la astronomía, aunque no tenga estudios sobre ello. No obstante, aun sin ser obligatorio, se recomienda que se hagan equipos para mandar la propuesta. Estos pueden incluir personas con diferentes niveles de conocimiento, desde profesores de universidad hasta aficionados a la astronomía.

No basta con enviar el nombre para los exoplanetas sin más, sino que también hay que explicar los motivos por los que sería una buena denominación. Todo eso se recoge en un dosier, que se envía a la IAU a través de la página designada para ello. Se recogerán candidaturas hasta el 11 de noviembre, por lo que hay tiempo, pero tampoco podemos dormirnos en los laureles.

El papel de España en ediciones anteriores

La primera edición para nombrar exoplanetas tuvo lugar en 2015. Se solicitó nombre para 14 estrellas y 31 exoplanetas que las orbitan y se recibieron candidaturas de 182 países y territorios. La participación de España quedó reflejada también en los nombres elegidos, ya que se nombró todo un sistema en honor al Quijote, con la estrella Cervantes y exoplanetas con nombres de varios personajes de la famosa parodia de las novelas de caballería. 

En la segunda edición, celebrada en 2019, se ofreció a cada país la oportunidad de nombrar un sistema planetario, formado por una estrella y un exoplaneta que la orbita. En España la estrella elegida fue bautizada finalmente en honor a Rosalía de Castro y su exoplaneta pasó a llamarse Río Sar, por las poesías que la escritora le dedicó a este afluente del Ulla.

Aún quedan muchos personajes españoles emblemáticos, pero este año no podrá ser, ya que queda prohibida la selección de nombres de personas reales, tanto vivas como fallecidas. El objetivo, según explicaba recientemente en Canal Sur el astrónomo David Galadí, vicedirector de divulgación en IAU-España, es dar cabida a nombres asociados a otras culturas con menos representación en este tipo de eventos.

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Se espera que el James Webb pueda seguir estudiando esta estrella/ ESA

Bautizando a los exoplanetas del James Webb

Este año es muy especial porque los 20 sistemas planetarios que buscan nombre se encuentran entre los primeros analizados por el Telescopio Espacial James Webb. Esta estrella del rock espacial ya mostró entre sus primeras imágenes un análisis de la atmósfera de un exoplaneta, el WASP-96b. Esta es su denominación, formada por números y letras, pero aún no tiene nombre. Como tampoco lo tienen el resto que ha analizado el sucesor del Hubble.

Por eso, se ha decidido abrir una nueva edición que se espera que tenga la misma o incluso más aceptación que las de 2015 y 2019. Es hora de hacer equipos y decidir qué nombres consideramos tan importantes como para quedar grabados más allá de nuestro sistema solar. Todo vale siempre que no sean nombres de personas, pero solo unos pocos pasarán el filtro de la Unión Astronómica Internacional.

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