Todos los seres humanos nos calentamos con el mismo Sol, miramos a la misma Luna por las noches y caminamos sobre el mismo planeta. Por eso, cada vez son más las iniciativas relacionadas con la astronomía que tratan de implicar de un modo u otro a la ciudadanía; ya que, al fin y al cabo, todos estamos “en el mismo barco”.

Están muy concienciados en esto los científicos de la NASA, quienes han lanzado proyectos como la publicación de posters del sistema solar o la posibilidad de que cualquier ciudadano, sea del país que sea, pueda enviar su nombre a Marte en la próxima misión que se dirigirá al planeta rojo. También desde la Agencia Espacial Europea han querido hacer partícipes de su trabajo al resto de habitantes del planeta, con encuestas ciudadanas para la selección de nombres de vehículos como el rover de la misión ExoMars, finalmente bautizado como Rosalind Franklin. La última iniciativa de este tipo que se ha dado a conocer proviene de la Unión Astronómica Internacional, que ha propuesto de nuevo a todos los países del mundo la posibilidad de nombrar un exoplaneta y su estrella anfitriona. Por el momento se han inscrito casi 100 países, entre los que ya se encuentra España.

En busca de la colaboración internacional

Con el objetivo de fomentar la colaboración internacional en el área de la astronomía, la Unión Astronómica Internacional (IAU por sus siglas en inglés) lanzó en 2015 la campaña NameExoWords, con la que se dio nombre a 31 exoplanetas (planetas situados fuera del sistema solar), ubicados en 19 sistemas planetarios diferentes. También entonces participó España, que a través de la votación ciudadana contribuyó a que la hasta entonces conocida como estrella Mu Arae pasara a llamarse Cervantes y los planetas en torno a ella Dulcinea, Rocinante, Quijote y Sancho. Además, en aquella ocasión España tuvo la oportunidad también de bautizar otro exoplaneta, al que dio el nombre de Hypatia.

Esta vez, con motivo de su centésimo aniversario, la IAU ha lanzado la campaña IAU100 NameExoWorlds, a la que se han inscrito ya muchos más países que en la ocasión anterior. Una vez que una nación se inscribe la institución astronómica le asigna uno de los miles de exoplanetas que han sido descubiertos en todo este tiempo, además de la estrella junto a la que orbitan. El único requisito para seleccionar el planeta es que debe tener buena visibilidad desde la nación en cuestión, para que pueda observarse incluso con pequeños telescopios. Ya que damos nombre a un planeta, al menos que podamos verlo.

Cada país participante debe asignar un comité interno, que se encargará de difundir la campaña, así como de establecer las pautas de participación ciudadana y el sistema de votación que llevarán a la selección del nombre.
En el caso de España, nos tocará bautizar a la estrella HD 149143, una enana amarilla situada a 240 millones de años luz, en la constelación de Ofiuco. Junto a ella, también deberemos dar nombre al planeta HD 149143b. En cuanto al comité nacional, el español ya ha sido constituido y está formado por los astrónomos Eva Villaver, de la Universidad Autónoma de Madrid, Javier Armentia, del Planetario de Pamplona, y Amelia Ortiz-Gil, de la Universidad de Valencia.

Como explican en un comunicado desde la Unión Astronómica Internacional, los países que aún no se hayan inscrito pueden hacerlo hasta el 30 de julio de 2019. Los que sí lo han hecho, establecerán sus campañas internas desde junio hasta noviembre de este año.

En el caso del equipo español, por el momento han enviado un comunicado a agrupaciones astronómicas y asociaciones amateurs, así como a la red de divulgación de la Sociedad Española de Astronomía, para que envíen las propuestas de nombres que después podrán ser votados por la población española. Tendrán hasta el 25 de julio para hacerlo. Después será nuestro turno.