Una parte del cine español (y se sospecha que la audiencia) está deseosa de producciones de acción. Los motores y las historias turbias se repiten en algunas películas, casi como un cliché. El cine está plagado de relatos de ese estilo, en los que el protagonista empieza en un punto, aspira a un ideal, y termina en otro lado muy distinto al de su aspiración. Es el caso de Centauro, la más reciente película del director Daniel Calparsoro, disponible en Netflix.

Este film es protagonizado por Àlex Monner, Begoña Vargas y Carlos Bardem. Monner interpreta a un piloto de motociclismo que aspira a formar parte de un equipo competitivo. Vargas es su pareja, con quien tiene un hijo. El nudo de la historia se produce cuando ella se ve involucrada con el narcotráfico y él debe tomar partida en ese contexto, con Bardem como uno de los villanos del relato: la sombra que lo persigue y presiona, entre otras. 

Centauro no es un relato profundo, no se acerca a Narcos en cuanto a su relación con el narcotráfico. Tampoco permite evocar con facilidad a Rush, una de las películas más atractivas en cuanto a historias relacionadas con los deportes a motor. También queda lejos de películas de acción con resonancia. Su propuesta es sencilla. No es necesario que lo sea. Esto es una historia más ligera.

Centauro, una trama sin mayor complicación

La evolución del personaje interpretado por Àlex Monner va de un punto a otro sin que en el medio haya muchas complicaciones. ¿Esto es un defecto? Cuestión de gustos. El detalle es que, aunque sea sencillo, no deja de ofrecer alguna sorpresa en el camino. No son representadas de la forma más espectacular o imprevista, incluso, alguna queda como una resolución apurada del guion. Pero en el contexto de la película funciona.

Àlex Monner encarga a un piloto que debe manejar día y noche para alcanzar su sueño, durante las mañanas, y escapar de la policía durante las noches, cargando distintas entregas de droga de un punto a otro. Su quehacer delictivo parte de un punto: salvar a su pareja, bajo un acuerdo que, por supuesto, se rompe en algún momento. Entonces, él debe dejar de ser un sujeto pasivo a convertirse en alguien que también mueve sus fichas.

El film se centra en demasía en su actividad, dejando a un lado las historias de los criminales o de su propia pareja, interpretada por Begoña Vargas, quien en cada segundo que tiene en pantalla deslumbra y, en especial, resulta convincente en relación con sus diálogos. Aunque ese último aspecto tampoco ayuda: no es una película con unos textos sobresalientes. Va a lo suyo: acelerar y ofrecer entretenimiento sencillo. Esto es una constante que Daniel Calparsoro viene planteando, incluyendo la miniserie Operación Marea Negra.

Centauro

Un piloto de motociclismo debe prestar sus habilidades al narcotráfico para salvar la vida de su pareja. Centauro sobrecarga la historia en su protagonista, interpretado por Àlex Monner, dejando a un lado la influencia de otras historias interesantes. Una película que puede resultar entretenida, aunque está sujeta por muchas pinzas. 

Puntuación: 2 de 5.

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El problema de la resolución

Centauro se apresura al resolver el principal conflicto del personaje: cómo puede buscarse la vida lejos de su faceta criminal. En un mundo tan competitivo como el automovilismo, luego de equivocarse le dan otra oportunidad. Una que le quita la policía. Todo esto ocurre rápido, sin que los diálogos aporten contexto, resumido todo en una suerte de capricho o intuición. Sucede lo mismo en su relación con la ley.

Centauro, una historia sobre motociclismo y narcotráfico

A un criminal buscado le bastan un par de comentarios para formar parte del cuerpo de seguridad, ¿cómo así? Podría pensarse que la policía valoró mucho más que los equipos de motociclismo las habilidades del personaje encargado por Àlex Monner. No es una solución ni creativa ni contextualizada dentro de la producción. Por tanto, aunque sorprende por inesperada, cuando se mira con algo de distancia carece de lógica.

Como si la velocidad a la que él va el protagonista fuera la misma del guionista al escribir, sin dejar espacio a tramas secundarias o a que los distintos acontecimientos reposen en la mente del espectador para luego integrarlos de manera eficiente. Ese último aspecto es una constante dentro de Centauro. Cada tema, la familia, el deporte, el narcotráfico, entre otros, queda a medio hacer.

Este film está disponible desde este 15 junio de 2022 en la plataforma de Netflix.