Trasladar un cargamento de droga valorado en más de cien millones de dólares desde América hasta Europa en un submarino improvisado, casi artesanal. ¿Qué puede salir mal? Esa es la premisa que atraviesa Operación Marea Negra, la nueva miniserie de Amazon Prime Video. Se trata de una historia basada en hechos reales, algo atractivo y, al mismo tiempo, condicionante desde un punto de vista narrativo.

La historia es protagonizada por Álex González, quien viene de ser parte de El Príncipe y Vivir sin permiso, Leandro Firmino, quien estuvo en Ciudad de Dios y David Trejos, parte de Perdida. Ellos representan a los villanos de la historia, los tres hombres responsables del cargamento. Nerea Barros, Luis Zahera y Nuno Lopes son su contraparte, como los funcionarios de seguridad encargados de rastrearlos por mar y tierra. Operación Marea Negra procura plantear un pulso entre estos grupos a través de la búsqueda y persecución. Aunque esa dualidad revela parte de los inconvenientes de la miniserie. 

Durante cuatro capítulos se cuenta una historia potente, pero que está narrada con prisa. Ese detalle influye en distintos aspectos, desde la construcción de los personajes hasta el valor documental de la producción. Al espectador no se le esconde que la historia está basada en hechos reales, incluso, alguno podría recordar lo sucedido hace tres años, cuando un narcosubmarino fue encontrado con ruta a Galicia. Aun así, carece del punto de tensión necesario ante historias donde el desenlace es conocido. 

El apuro y las posibilidades

Ese último aspecto, la posibilidad de que cualquier espectador pueda hacer una búsqueda rápido y enterarse de qué sucedió con esta historia real, condiciona la miniserie. El espectador avanza a través de los capítulos sin el misterio del final pero puede sorprenderse con la trama, la construcción de los personajes, la revelación de información clave o de una vuelta de tuerca del guion (se trata de una adaptación, no un documental) que le aporte otro tono narrativo.

Esa posibilidad no se logra. Operación Marea Negra está limitada, en vez de condicionada, por la resolución conocida. En ese recorrido, Álex González interpreta a un boxeador amateur con potencial para llegar al boxeo profesional, en el que los competidores son reconocidos con diversos premios. Su personaje proviene de una familia de pescadores, donde la tradición y diversos valores, como la honradez y el trabajo, son esenciales. Movido por ese legado, aprende sobre la pesca a la vez que crece como boxeador.

Hasta que le llenan los oídos de ideas más ambiciosas de lo que su momento le reclama. Para alcanzarlas, contradice su formación y se aleja del deporte en el que tiene potencial para manejar embarcaciones pequeñas por la costa, transportando droga. La trama de Operación Marea Negra comienza a simplificarse en demasía a partir de este momento, cuando al protagonista y a su entorno se le exigen una serie de habilidades que antes no fuera explicadas. Entre navegar con una embarcación chica y cruzar un océano en un submarino hay una diferencia que la serie no aclara. ¿Hubo o no formación? En caso de que no, tampoco es explícito. Esto, en esencia, corresponde a un inconveniente que afecta al resto de personajes.

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Incluso sin profundizar tanto en esos aspectos, debido a posibles dificultades para acceder a la información, había otros aspectos con potencialidad, como los que describe BBC Mundo en un texto al respecto:

"El batiscafo no tenía sistema de evacuación, así que hacían sus necesidades en una bolsa. Se alimentaban con latas en conserva, bollería industrial, barritas energéticas y latas de Red Bull, para mantenerse despiertos. Tenían llagas en la piel, provocadas por los trajes de neopreno impregnados de agua y grasa que llevaban puestos todo el tiempo. Y solo seis estrechas ventanas para mirar al exterior".

El desarrollo de las historias en Operación Marea Negra

La miniserie ofrece pocas pistas sobre las historias que componen el relato. Va justa en este sentido, reduciendo la posibilidad de empatía en un punto clave. Si el desenlace es conocido o está al alcance del espectador, las historias, las entrañas de esa conclusión, alcanzan otra dimensión. ¿Por qué son pescadores? ¿Cómo surgió el interés por el boxeo? ¿Cuál es la tradición ilegal de la familia involucrada con la droga?

Esas son algunas de las preguntas que sobrevuelan la historia y que el espectador podría plantearse, sin encontrar una respuesta clara en la miniserie. Es fragilidad narrativa el resto de cuestiones porque los actores tampoco tienen mayor rango de acción o herramientas con las cuales contribuir al crecimiento de la historia. De esa manera, aspectos como la construcción artesanal de un submarino o cómo fue a profundidad el desarrollo de un viaje de alrededor de un mes en aguas salvajes quedan en el aire o no resultan bien logrados. 

Operación Marea Negra funciona como un relato curioso sobre una historia que, en otro registro y sin las consecuencias reales que implicó, podría tratarse de una aventura sobre la cual escribir novelas. Quizá, si se contara con más episodios, los realizadores habrían contando con más tiempo para tratar algunas de las cuestiones planteadas y que se antojan necesarias. Queda lejos de clásicos contemporáneos sobre la temática, como Narcos.