No te descubro nada nuevo si te digo que hoy en día, ver televisión no está ligado a verla en el televisor. Muchos vemos series, películas o programas de televisión directamente en el smartphone, en la tablet o en el ordenador. Puede que sus pantallas sean más pequeñas, pero la calidad de las mismas poco tienen que envidiarle a los televisores actuales. Llevar encima un dispositivo que te permita ver televisión no es nada nuevo. La miniaturización de la tecnología ha sido siempre un deseo de inventores e ingenieros. Y en los años 80 del siglo pasado, el mundo pudo ver televisión en directo con un dispositivo de bolsillo que funcionaba a pilas. Había nacido el Sony Watchman.

Hoy puede parecernos una tontería. Pero estamos hablando de los años 80. Todavía no existen las finas pantallas LCD o LED actuales (con sus sucesivas evoluciones, OLED, QLED, AMOLED, etc.), que hacen que el televisor tenga un grosor de unos pocos centímetros. En 1980, los televisores que podías comprar empleaban tecnología de tubos catódicos, lo que obligaba a un grosor considerable que hacía que los televisores tuvieran forma prácticamente cúbica. ¿Cómo miniaturizar un cubo para que quepa en el bolsillo?

Pero si hablamos de Sony, la miniaturización no es un problema. De los laboratorios de Sony surgió el Sony Walkman. Y, más tarde, el Discman. Es más, el propio disco compacto nació gracias a Sony. Así que si se trata de reducir el tamaño de un televisor CRT en forma de cubo, Sony debería hacerlo posible. Pero, primero, veamos cómo empezó todo.

El nacimiento de la televisión

La televisión llega a los hogares estadounidenses en las décadas de 1940 y 1950. Primero en blanco y negro. El color tendrá que esperar a 1960. En España, la primera emisora de televisión emite por primera vez a finales de 1956. Pero no es hasta la década de 1970 que se populariza este electrodoméstico, hasta entonces con precios prohibitivos para la mayoría. Sea como fuere, la televisión llega para arrinconar la radio, hasta entonces el aparato principal para informarse o entretenerse. Las radionovelas y los informativos radiofónicos dan paso a sus equivalencias en televisión. O como dice la canción de The Buggles, Video Killed the Radio Star.

Volviendo a Estados Unidos. En los años 70 llega la televisión por cable. Y en la década siguiente, 1980, ya es posible grabar lo que estás viendo gracias a las videograbadoras o VCR. En VHS o en Betamax. Pero esa es otra historia. El caso es que para 1980, la televisión ya está más que consolidada en prácticamente todo el mundo. Es el electrodoméstico estrella alrededor del cual se reúnen las familias. Y en algunos hogares, ya es habitual contar con más de un televisor, en la cocina o en los dormitorios.

Pero a diferencia de la radio, que puedes llevar en tu automóvil o en tu bolsillo, la televisión es un electrodoméstico de consumo casero. Primero, porque necesita electricidad para funcionar. Segundo, requiere de una antena de considerables dimensiones para recibir la señal de vídeo y audio. Y, como comenté al principio, los televisores de entonces eran de tipo CRT, con un tamaño considerable.

Uno de los primeros televisores de Sony. El TV-8 301 de 8 pulgadas de 1959.

¿Lo tienen en pequeño?

En un artículo anterior hablé largo y tendido sobre los televisores de bolsillo. Precisamente, uno de los primeros en fabricarlos fue la propia Sony con su Sony TV8-301 de 1959, un televisor de 9 pulgadas en blanco y negro. En aquel entonces, los televisores domésticos podían alcanzar las 21 pulgadas. Junto a Sony, otros fabricantes crearon sus propias pocket TV, como Motorola, Panasonic o Sinclair. Entre 1960 y 1980 surgirán varios modelos con ciertas limitaciones. La principal, su poca autonomía y su excesivo peso. El Panasonic TR-001 de 1970, por ejemplo, pesaba 890 gramos, casi un kilogramo.

Con todo, se irá abriendo un camino en el que se obtienen pantallas planas, pantallas de cristal líquido, tubos catódicos miniaturizados y, en la práctica, televisores de bolsillo que funcionan conectados a la corriente o mediante baterías o pilas tipo petaca. No será hasta la década de 1980 que surgirán modelos de televisor de bolsillo más acordes a su nombre. Funcionarán con pilas tipo AA, sintonizarán las principales emisoras de televisión, y en ocasiones también de radio. Al principio serán en blanco y negro, pero a poco irán incorporando el color o pantallas de mayor calidad.

El Walkman vendió más de 385 millones de unidades

Sony lo vuelve a hacer

El Walkman de Sony estaba funcionado tan bien que en la década de 1980 era ya una palabra de uso común. Walkman como sinónimo de aparato de bolsillo para reproducir cintas de casete. No es de extrañar que en Sony quisieran sacar partido para otras líneas de productos. De ahí el lanzamiento de Watchman, un aparato de bolsillo para ver televisión. O como titula un artículo de Popular Science de noviembre de 1982, un televisor para ir a todas partes (go-anywhere TV).

Precisamente, en este artículo se habla de la nueva generación de televisores de bolsillo, encabezada por Sony aunque también se cita a otros fabricantes como JVC, Panasonic, Toshiba, Sanyo e incluso General Electric. La presentación lo dice todo: pantallas pequeñas, diminutas en tamaño, con requisitos de energía que les dan autonomía y perfectas para ver un evento deportivo en directo.

Varios modelos de Watchman, expuestos en el Takayanagi Memorial Hall del Campus Hamamatsu en la Universidad de Shizuoka (Wikipedia)

La familia Sony Watchman surge con el modelo FD-210, que sale a la venta en 1982. Se trata de un televisor en blanco y negro (monocromo), con pantalla de dos pulgadas, un peso de “one pound” (453 gramos al cambio) y unas medidas de 20 centímetros de alto por 9 centímetros de largo por 3 centímetros de ancho. Literalmente, un televisor de bolsillo. Primero se vendió en Japón (54.800 yenes) y no tardó en llegar a Estados Unidos (350 dólares USA). A Europa, el primer Sony Watchman llegará a las tiendas en 1984.

Destacaba por su pantalla plana, a pesar de emplear todavía un tubo de rayos catódicos. Y también por su tamaño. En la lista de televisores de bolsillo de nueva generación que publica Popular Science en noviembre de 1982, el más pequeño y manejable es el Sony Watchman. Los demás recuerdan más a los ordenadores de la época o a un equipo de radiofrecuencia.

Vida y evolución de Sony Watchman

Sony creó más de 65 modelos de la familia Watchman. Entre 1982 y 2000. Destacan el FD-30 de 1984, que además de televisión permitía escuchar radio FM/AM. El modelo FD-40 y posteriores mejoraron su calidad de imagen gracias a una pantalla CRT de 4 pulgadas. Y si tenías piscina o ibas a la playa, el modelo FD-45 de 1986 era ideal, ya que ofrecía resistencia al agua. El mítico water resistant de los relojes digitales de la época. El FD-3 de 1987 incorporaba también un reloj digital para saber la hora y el modelo FDL-310 daba otro salto de calidad gracias a su pantalla LCD a todo color. Aunque por lo general, estos dispositivos contaban con una primera pantalla transparente a modo de lupa para realzar la imagen.

Además de sus funcionalidades, su aspecto y diseño también tuvo sus variaciones, aunque todos coincidían en sus medidas en otros productos de Sony como grabadoras o reproductores de radiocasete. Solo el modelo MEGA Watchman se salió de esa línea, un televisor que ya no podía considerarse de bolsillo, ya que aunque era portátil su tamaño era más indicado para usar en la cocina o en el jardín, dentro de la casa o no muy lejos, en lugares donde no era posible conectar un cable de antena.

Así pues, durante casi veinte años, Sony diseñó, fabricó y vendió televisores de bolsillo que hacían las veces de radios portátiles. Ideales para una excursión, una salida fuera de casa o para ver eventos deportivos durante una pausa para comer, durante el trabajo. Situaciones que hoy en día cubrimos fácilmente con nuestro smartphone, el equivalente moderno más directo. Eso sí, con el Watchman tenías que desplegar su antena e intentar sintonizar correctamente la emisora que querías ver, a riesgo de que la imagen se interrumpiera por culpa de la estática o de una mala cobertura.

¿Qué mató a la televisión de bolsillo?

El Walkman nace en 1979 y deja de fabricarse en 2010. Más de 200 millones de dispositivos vendidos, solo del tipo casete. En total, se estiman que más de 385 millones. Y es que, bajo la marca Walkman, también se vendieron reproductores de disco compacto, radios portátiles y reproductores MP3. Pero en tecnología, todo avanza muy rápido y unos aparatos sustituyen a otros. Es lo que le ocurrió al televisor de bolsillo de Sony, el Watchman.

Al Walkman tradicional le fue sustituyendo poco a poco el Discman, los reproductores MP3 y los teléfonos móviles como la gama Sony Ericsson, que se vendían especialmente como un teléfono para escuchar la radio y reproducir música digital. Al Watchman le venció la propia evolución de la televisión. Es decir, la Televisión Digital Terrestre, la TDT.

En Estados Unidos, en 1996 se emite por primera vez señal de televisión en formato digital empleando este estándar. Por otro lado, la televisión por cable está muy extendida. Decenas de emisoras sólo disponibles por cable. Así, el cable y la TDT van haciendo del Watchman un dispositivo cada vez más obsoleto. Y aunque podría haber dado el salto a la TDT incorporando receptores adaptados, el coste y tamaño de los mismos los hacían inviables para un aparato de bolsillo. Solo hay que ver el tamaño de los primeros sintonizadores TDT.

Otro dispositivo portátil que acabó por retirar el Watchman del mercado fue el reproductor DVD de viaje. El aparato perfecto para muchos padres que han viajado con niños pequeños y han logrado que sus retoños permanezcan en silencio durante un largo viaje por carretera, en tren o en avión.

Con todo, y aunque no tuvo la misma popularidad que la marca Walkman, los televisores de bolsillo Watchman tuvieron su público fiel. A pesar de que devoraban las pilas AA. Hoy en día es posible encontrar ejemplares de segunda mano para coleccionismo. Eso sí, lamentablemente, aunque funcionen correctamente de poco sirven, ya que no pueden sintonizar las emisoras actuales.