La escasez de chips ha sido unas de las grandes preocupaciones de la industria tecnológica en estos últimos años. Y el panorama podría complicarse en los próximos meses no solo por la persistencia en la falta de semiconductores —más allá de algunas miradas optimistas al respecto—, sino por los incrementos de precios que se están planificando. Samsung, por ejemplo, está en conversaciones con sus clientes para cobrarles hasta un 20% más para fabricar sus chips.

Según reporta Bloomberg, dicho aumento podría entrar en efecto a partir del segundo semestre de 2022. El citado medio indica que la compañía surcoreana ya ha negociado esta posibilidad con algunas de las empresas que dependen de su servicio de fundición, aunque todavía debe terminar de cerrar un acuerdo con otras varias.

De concretarse, la intención de Samsung sería aplicar un aumento de entre 15 y 20% al precio de la fabricación de chips bajo contrato; porcentaje que estaría atado a la sofisticación de los componentes a producir. De esta manera, la firma asiática intentaría hacerle frente al incremento en los costos de logística y materiales, potenciados por un contexto internacional muy complejo.

Vale mencionar que Samsung fue uno de los pocos fabricantes que sostuvo el precio de sus chips fabricados para terceros en el transcurso del último año, cuando la industria comenzó a sufrir los efectos más brutales de la escasez de semiconductores. Así, entonces, la empresa ahora intentaría compensar lo que no aumentó durante 2021, considerando que los costos de materia prima y producción sí se han incrementado significativamente.

Samsung planea subir precios y crece la presión sobre la industria de los semiconductores

Se estima que materiales clave como obleas, gas y químicos han subido sus precios entre 20 y 30%. A eso se le suma el impacto que la pandemia sigue teniendo en China, donde los bloqueos sanitarios han golpeado duramente a la industria tecnológica. Durante el primer trimestre de 2022, la fabricación de chips en el gigante asiático cayó un 4,2%, sufriendo su baja más pronunciada en marzo.

En tanto que el efecto de la guerra entre Rusia y Ucrania también es evidente. No olvidemos que hasta el 54% del gas neón utilizado a nivel mundial para la fabricación de chips provenía de dos empresas ucranianas. Y ambas dejaron de operar en marzo debido al conflicto bélico.

Pero el caso de Samsung no es el único en la industria, ni tampoco el más extremo. Bloomberg menciona que TSMC, el mayor productor de chips a nivel mundial, piensa aumentar el precio de sus semiconductores entre 5 y 8% en 2023; esto se suma a una suba del 20% que ya impuso en 2021.

En tanto que United Microelectronics Corporation, una de las compañías más reconocidas en el mundo en la fabricación de circuitos integrados, también planea incrementar sus precios este año. La firma taiwanesa tendría en mente aplicar una suba que rondaría el 4% en el trimestre en curso.

Independientemente del incremento de precios que Samsung aplicaría a su servicio de fundición, las perspectivas de los surcoreanos son realmente positivas. La firma asiática asegura que ya está confirmando órdenes de chips para los próximos cinco años; la suma de las mismas equivaldría a los ingresos de 2021 multiplicados por ocho.

La gran pregunta es cómo afectará el incremento de precios de la fabricación de semiconductores para terceros a los usuarios finales. Las empresas que producen smartphones, tablets, coches, consolas de videojuegos y un sinfín de otros productos ya han trasladado las subas provocadas por la escasez de chips a los consumidores, y es inevitable pensar que esto volverá a suceder.