Un equipo de astrónomos del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) acaba de descubrir una nueva viuda negra. Puede parecer raro un hallazgo de este tipo para profesionales con esta especialidad. Pero es que no se trata de la famosa araña, ni del personaje de Marvel. En realidad, es un tipo de estrella que gira muy deprisa a la vez que engulle a una estrella compañera. Igualito que la araña con sus parejas.

No es la primera vez que se observa un fenómeno de este tipo. De hecho, ya se conocen al menos un par de docenas de viudas negras estelares. Sin embargo, esta es especial por dos motivos. Por un lado, porque las estrellas giran con el periodo orbital más corto observado en parejas de este tipo. Y, por otro, porque parece ser que hay una tercera estrella que gira alrededor de ellas, como un mirón que se acerca a observar la tragedia.

Esta curiosa viuda negra ha sido descrita en un estudio recién publicado en Nature, en el que además se explica un nuevo método para detectar fenómenos similares. Y es que, al contrario que en casos anteriores, estos científicos no se han centrado en las señales de la cazadora, sino en las de la presa.

Nuevos métodos para encontrar a la viuda negra de las estrellas

Antes de hablar sobre viudas negras deberíamos recordar qué son los púlsares, pues constituyen una parte fundamental del par de estrellas.

Estas son estrellas de neutrones que giran muy rápido sobre sí mismas, emitiendo una radiación muy intensa a base de rayos gamma y rayos X. A medida que giran van agotando su combustible, de ahí que acaben muriendo rápidamente. No obstante, puede darse el caso de que capten otra estrella cercana y la atraigan hacia ellas, robándole algo de materia que reciclarán para seguir existiendo. Por lo tanto, se puede decir a grandes rasgos que se comen a su pareja. Como una viuda negra. 

El nuevo método se centra en la luz visible en vez de en los raños gamma y X del púlsar

Generalmente se localizan mediante la detección de los rayos X y gamma emitidos por el púlsar. No obstante, los autores del estudio que se acaba de publicar pensaron que quizás la estrella engullida podría tener también algo que decir. La parte que se enfrenta a la viuda negra recibe una alta radiación, hasta el punto de estar miles de veces más caliente que el lado opuesto. Por eso, si medían la luz visible también podrían encontrar pistas de la presencia de esta curiosa pareja. 

Para hacerlo, tomaron imágenes de amplio campo del cielo, tomadas en el observatorio Zwicky Transient Facility, en California. Su objetivo era buscar estrellas cuyo brillo cambiara dramáticamente en un rango de un factor de 10 o más en una escala de tiempo de una hora o menos. En palabras de uno de los autores del estudio, Kevin Burdge, en vez de buscar el púlsar querían encontrar la estrella que este “estaba cocinando”.

Pero antes debían comprobar si este método sirve para detectar viudas negras, por lo que buscaron algunas de las que se han detectado previamente. Consiguieron localizar doce, por lo que parecía que la técnica era eficaz, de modo que la usaron para inspeccionar el cielo en busca de alguna novedad. Así fue como dieron con ZTF J1406 + 1222. 

Modelo de un púlsar/NASA

Dos grandes peculiaridades de estas estrellas

Se conocen al menos dos docenas de viudas negras en la Vía Láctea. Sin embargo, esta presenta dos peculiaridades que no tienen las demás: su periodo orbital y una tercera estrella.

El periodo orbital es el más reducido de cualquier otra viuda negra detectada antes, pues el púlsar y su compañera dan vueltas entre sí cada 62 minutos. En cambio, la tercera estrella detectada por estos científicos del MIT da una vuelta a su alrededor cada 10.000 años.

No obstante, sería necesario estudiar a esta estrella mirona con mayor profundidad para asegurar tanto su periodo como que realmente orbita a la viuda negra. Sea como sea, es un hallazgo muy especial, no solo porque ha añadido otra candidata a la lista de estas devoradoras espaciales, sino porque los científicos ahora cuentan con un nuevo método para encontrarlas. ¿Quién sabe? Quizás desde ahora su hallazgo se convierta en algo mucho más común.