En Hawkins las cosas han cambiado. O mejor dicho, la cuarta temporada de Stranger Things de Netflix parece tocar un punto sensible de la serie. Ese es, como no, el hecho de que el grupo de protagonistas está separado por primera vez. Y no se trata que la mitad del grupo se encuentre en un punto geográfico distinto. También se refiere al hecho que por primera vez en cualquiera de sus entregas, la serie prueba la salvedad que los cuatro personajes principales tengan caminos distintos. ¿Funciona? ¿Afecta la unidad temática de la serie?

Para entender qué ocurre, es necesario hacer un pequeño repaso al contexto. Si lo recuerdas, la temporada tres cerró con la — aparente — muerte de Jim Hopper. Además, con el hecho de que la familia Byers, después de adoptar a Eleven, decidió abandonar Hawkins. El éxito de la serie había basado su efectividad en el hecho de un frente unido contra el misterio se enfrentó a un dilema. ¿Podría funcionar la fórmula con el equipo convertido en dos bloques distantes de planteamientos y giros argumentales? 

Claro está, en todas las temporadas, los personajes suelen enfrentarse a riesgos distintos en momentos diferentes de la historia, esta vez el guion intenta algo nuevo. Para los nuevos episodios, Stranger Things establece de inmediato la madurez de sus personajes. Y también que la separación física implicará una ruptura esencial en la forma en que hasta ahora había comprendido a sus personajes. Por un lado, los Byers formada se encuentran en California. Lo que provoca que Joyce (Winona Ryder), Jonathan (Charlie Heaton) y Will (Noah Schnapp) deban lidiar con el hecho de un nuevo entorno. Lo que tiene como inmediata consecuencia que Hawkins se convierta en otro estrato de la historia y no en escenario central.

La salvedad hace que no solo Eleven (Millie Bobby Brown) deba enfrentar situaciones totalmente nuevas. También que el amor recién nacido que experimentó en la anterior temporada deba replantearse de origen. Puede parecer un detalle sencillo, pero en realidad, mueve de un extremo a otro, la idea sobre cómo Stranger Things planteó hasta ahora, su argumento. De la pandilla tradicional (tan parecida a las referencias cinematográficas de los ochenta) a personajes que recorren espacios propios. Stranger Things no solo es más oscura. A la vez es más puntual en la forma de desarrollar el arco de sus personajes. 

De uno al otro lado del mapa, Stranger Things se mueve hacia espacios novedosos

Una de las grandes preocupaciones de los fanáticos de Stranger Things es cómo mostraría la serie una nueva faceta sin perder su personalidad. Y el programa lo logra al crear varias dimensiones sobre su propia mitología que comienza por desplazar a sus personajes de sus habituales lugares. En Hawkins permanecen Mike (Finn Wolfhard) y Dustin (Gaten Matarazzo), que atraviesan todos los problemas de la adolescencia. Pero también son el punto de partida para el misterio de temporada que está relacionado con El Otro lado. También, una nueva criatura, con la que deberán lidiar y que además parece conectar de manera directa con la mitología del pueblo a un nivel nuevo. 

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Netflix

Ambos forman parte de un equipo de juego de rol de Dragones y Mazmorras, lo que permite regresar a su primera temporada. Pero más allá de eso, brinda lugar y espacio a nuevos personajes, como el Eddie interpretado por Joseph Quinn. Mucho más interesante es el hecho de que tanto la dinámica del juego, como la concepción de lo enigmático, tocan el punto más oscuro de la serie. Ya no se trata de un hilo de la historia que juega de las referencias, sino que directamente se enlazan con un nuevo nivel de lo tenebroso. 

De hecho, tan significativa es la ruptura que será este giro de la narración la que lleva al centro del nuevo misterio que enfrentar en Stranger Things. El nuevo monstruo de temporada se basa directamente en uno de los elementos más reconocibles del juego de rol. Y mucho más intrigante aún, es parte de su mitología constitutiva. Vecna, salido directamente de las partidas del ícono de la infancia de la década de los ochenta, será la nueva criatura a enfrentar a Hawkins. 

Y la madurez llegó para todos

La cuarta temporada de Stranger Things da un paso directo a la oscuridad. Y eso incluye, romper el hilo conductor que unía a sus personajes como elemento único para entender lo que ocurre. De hecho, Lucas (Caleb McLaughlin) toma distancia de lo que hasta ahora había sido el círculo complicidad del grupo.

¿La distancia geográfica afecta la forma en que Stranger Things cuenta su historia? La respuesta es no y la mejor prueba son sus extraordinarios primeros capítulos.